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JORNADA 23

El Real Madrid baja al barro para renacer en Pamplona | 1-4

El Real Madrid baja al barro para renacer en Pamplona | 1-4
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domingo 09 de febrero de 2020, 17:50h
Actualizado el: 02/10/2020 09:18h
Zidane recuperó la versión consistente y concentrada de su equipo. Ese trabajo colectivo abonó el terreno para que los goles de Isco, Sergio Ramos, Lucas Vázquez y Jovic sanaran la herida copera ante un Osasuna muy guerrero. Por Diego García

El Real Madrid se enfrentó este domingo a un examen duro. Visitaba El Sadar, coliseo en el que no pudieron ganar en este curso Valencia, Sevilla ni Barcelona. Los capitalinos habrían de domar a Osasuna para alimentar su liderato liguero y, con ello, espantar los fantasmas generados en la reciente eliminación copera ante la Real Sociedad. Desde el jueves se multiplicaron las dudas sobre la consistencia de un equipo que había acumulado más de 20 partidos sin derrota antes de conceder cuatro goles en el Bernabéu.

Jagoba Arrasate, que no pudo contar con los lesionados 'Chimy' Ávila, Juan Pérez y Kike Barja -amén del sancionado Aridane-, desplegaría su prototípico 4-4-2 en el que Arnáiz y Rubén García jugarían en punta, con Roberto Torres e Íñigo Pérez en los costados. Brasanac y Moncayola se encargarían de balancear a un once en el que Nacho Vidal y Estupiñán serían carrileros y Unai García y David García protegerían al meta Sergio Herrera. Con las mismas victorias que derrotas, buscarían refrendar su competitividad.

Zinedine Zidane, en su caso, prefirió reservar a Eden Hazard, que se unió a las consabidas ausencias de larga duración. Recuperó a su esquema preferido, con Mendy, Carvajal, Sergio Ramos y Varane en la zaga. Fede Valverde volvía a su lugar, al lado de Casemiro, Modric e Isco. Y dio la alternativa a Gareth Bale, como acompañante de Karim Benzema. Apostó por la posesión un técnico francés que dejó en el banquillo a piezas como Kroos, Vinicius, Marcelo, Lucas Vázquez o Jovic. La obligación de ganar se mezclaba con la de reivindicar que su racha vencedora estaba llena de contenido.

Sin embargo, no saldrían al césped los favoritos con la actitud correcta. A pesar de presumir que los navarros comenzarían incendiando el ritmo, presionando muy arriba y peleando cada metro del terreno, los madridistas tardarían en entrar en temperatura. Y lo pagarían con creces. Antes del quinto minuto sufrirían tres llegadas claras. Abrió fuego Brasanac con un cambio de juego que usó Nacho Vidal para engatillar un lanzamiento angulado -minuto 2-; prosiguió la maniobra Arnáiz con un desmarque a la espalda de Carvajal que devino en el chut demasiado cruzado -minuto 4-; y, de inmediato, Rubén García se colaría por ese mismo perfil, dejó atrás a dos defensores y marró el mano a mano con Courtois. El belga salvó a los suyos, si bien el rechace fue enviado a las nubes por Roberto Torres.

A la asimetría en cuanto a intensidad se uniría el desorden en el achique de los visitantes. Había sido borrada su pretensión de mejorar su imagen de raíz, por un cauce físico volcánico. Sólo arribarían a intercalar los de Concha Espina una transición lanzada por Isco hacia Bale, mas el galés desaprovecharía su galope al ser superado por Estupiñán. Y en el minuto 14 recogería el premio al sudor puesto en escena el Osasuna. Un saque de esquina botado por Rubén fue rematado a gol por Unai García. El central se anticipó a Casemiro y emitió un testarazo ajustado sensacional.

Hasta ese momento, los pamplonicas no habían sufrido más imprevistos que la lesión inoportuna de Moncayola, que dejó su lugar a Fran Mérida. Estaba siendo abrasado un Madrid impedido para bajar el cuero al suelo y concatenar tres pases. Asimismo, su fiabilidad como colectivo había vuelto a ser puesta en cuestión. Así que le tocaba al club puntero evidenciar su carácter guerrero. Tenían que remangarse y cohesionar su dibujo o se les escaparían los puntos. E iniciarían el resurgir urgido por aglutinar la pelota y bajar las revoluciones desde una asociación horizontal y destinada a anestesias el guión.

Desde esa argucia, en la que participaba como protagonista la superioridad numérica en el ecuador del campo, con Isco, Modric y Casemiro más activos que Fede Valverde, los merengues ganarían metros y oxígeno para crecer. El sistema en ventaja aprovechó para tomarse un respiro y fue bajando su presión y altura de sus líneas. De esa cesión local de metros brotaría una reacción exponencial visitante que localizaría rutas de avance desde los carriles. Eso sí, Isco, de nuevo, fue el encargado de avisar con un pase vertical, en largo, que Benzema usó para regatear al meta y chutar. La retaguardia sacaría el balón bajo palos -minuto 17-. Y los subordinados de Arrasate decidieron atrincherarse para retar al gigante a que creara en estático y no en vuelo -su escenario preferido-.

Ajustarían la activación tras pérdida los capitalinos y Carvajal y Mendy emprenderían incorporaciones exitosas continuadas. El lateral diestro prendería su ignición con un centro que Bale estrelló en el lateral de la red -minuto 18-. Amplió esa evolución con otro pase aéreo que el galés cabeceó arriba -sin marca, en el minuto 30- y con un chut que Estupiñán despejó 'in extremis'. En cambio, sería Mendy el que, en plena tromba rebosante de personalidad madrileña, regó la acción que desembocaría en las tablas. Centró desde la izquierda una parábola desviada que Bale remató, para crear otra trayectoria desatinada que pescó Isco con una volea cruzada, plena de clase. El malagueño instaló el trabajado 1-1 en el minuto 33.

Y hasta el descanso no aflojaría su ardor un escuadrón trece veces campeón de Europa de hambre refrescada. Superaron a Osasuna en concentración y compromiso de todas sus piezas, y ese abono de aplique táctico les catapultaría en la elaboración. El monólogo con la redonda que hilvanaron confluiría en un centro-chut de Carvajal que Herrera sacó de dentro con una reacción de foto -minuto 37- y en la rúbrica de la remontada. En el 39 Modric lanzó un córner potente que peinó Casemiro, en el área pequeña, para que Ramos firmara el 1-2 desde el segundo poste. Los navarros, constreñidos al encierro y sin opción de contragolpe, se conducirían a vestuarios tras no pasar de un zurdazo inocuo de Fran Mérida y un centro cerrado de Estupiñán.

Se le había torcido la libreta a Arrasate. La movilidad de sus puntas, que dañaron a los visitantes en el prólogo amortizando los huecos entre líneas, había desaparecido. Necesitaba que el patrón del tempo regresara a su pentagrama, con lo que reclamó que sus jugadores adelantaran posiciones y batallaran por trompicar la salida de juego ajena. De ese fogonazo energético en la reanudación fabricarían un latigazo de Íñigo Pérez que se perdió por encima del larguero -en el rechace de una falta lateral, en el minuto 52- y un zurdazo de Rubén García que despejó un providencial Casemiro -tras un robo muy arriba-.

La guerra de guerrillas renació, pero el Madrid no se descubrió sorprendido esta vez. Benzema, Isco y Modric -muy mejorado- ejercían como faros entre las emboscadas contrincantes, para que la trama pasara de la anarquía al controlado devenir anhelado, en torno al 60 de juego. La solidaridad de todos los peones aplacaría el empuje de un conjunto navarro que metería al goleador Enric Gallego -por Arnáiz-, en busca de fijar una referencia aérea que exigiera a Ramos y Varane. Con el ratio de faltas ascendiendo en paralelo al triunfo parcial rojillo en el dictado del pelaje del enfrentamiento.

A falta de 25 minutos, la pugna por la imposición de los presupuestos estilísticos de cada escuadra tocaba techo. Osasuna se desplegaba a cancha completa y el club de Chamartín mezclaba pausa con amenazas a la contra. En definitiva, se había armado un centrocampismo aliñado de imprecisiones que alejó a las porterías de la dinámica. Únicamente un disparo centrado de Isco y otro de Rubén -que sacó Varane- saltaban la densa página. Y comparecerían Lucas Vázquez, Marc Cardona, Vinicius y Jovic -por un comprometido Bale, el cansado Roberto Torres, un Isco eficaz y un Benzema de menos a más- para afrontar un desenlace incierto.

El epílogo confirmaría la negativa merengue a cerrar el resultado desde la posesión. Replegaron los visitantes, abrazando el achique y el contraataque como la fórmula para salir victorioso de semejante contexto. Se deshacía muy rápido el líder de LaLiga del balón, confiando casi todo a su capacidad defensiva, en ese tramo en el que los navarros competían con dos delanteros rematadores. Y les saldría bien la apuesta, pues no se registraría un asedio rojillo. Es más, saltearían alguna que otra presión en la recta postrera, provocando un fallo en campo propio de los pamploneses que regaló a Benzema una pelota con la que asistió, terciopelo mediante, para el derechazo a las redes de Lucas Vázquez -minuto 86-. El tradicional indigesto viaje mutó en una catarsis sobresaliente para los capitalinos, también para Jovic, que cerró la goleada con un golazo -tras poner en el ángulo dos pases sedosos de Modric y el inconmensurable Fede Valverde-. El orgullo local golpearía el larguero en el descuento.

- Ficha técnica:

1 - Osasuna: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García, David García, Estupiñán; Roberto Torres (Cardona, m.77), Moncayola (Fran Mérida, m.9), Darko Brasanac, Íñigo Pérez; José Arnaiz (Gallego, m.61) y Rubén García.

4 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Ramos, Mendy; Modric, Casemiro, Valverde; Bale (Lucas Vázquez, m.71), Benzema (Jovic, m.88) e Isco (Vinicius Jr, m.82).

Goles: 1-0, m.14: Unai García. 1-1, m.33: Isco. 1-2, M.38: Ramos. 1-3, M.85: Lucas Vázquez. 1-4, m.92: Jovic.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité extremeño). Fueron amonestados los osasunistas Nacho Vidal y David García, y los madridistas Carvajal y Ramos.

Incidencias: partido correspondiente a la vigésima tercera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio El Sadar ante unos 17.000 espectadores.

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