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DESDE ULTRAMAR

Francia en rearme nuclear

jueves 13 de febrero de 2020, 20:38h

La nota fue del 7 de febrero de 2020, siendo abordada según cada quien leyó lo que quiso. Los detalles del discurso del presidente francés Emmanuel Macron ante fuerzas armadas europeas los repasó Radio France Internationale poniendo a Francia en la tesitura de liderar el rearme nuclear de Europa, no solo de Francia. Y hete aquí que mientras unos medios destacaban que anunció que redujo su arsenal nuclear, otros más puntuales apuntaban a que esas palabras eran el lanzamiento abierto de una política de disuasión, pero no ocultando que estaba apoyada en incrementar un arsenal nuclear, ahora de la mano de sus socios europeos; en tanto la Deutsche Welle (DW) ponía en un texto en español:El presidente francés, Emmanuel Macron, ha hecho un llamamiento para que Europa refuerce sus capacidades de defensa. Aboga por que la UE trabaje más estrechamente en el ámbito militar y ha ofrecido a sus aliados colaborar con Francia en su programa de disuasión nuclear”.

La palabra disuasión suena a amenazada y a hipócrita llamado a la defensa y al pacifismo. Es evidente que hay rearme y es evidente que Francia lo propone y lo justifica enarbolando diversas razones. Henos aquí para reflexionarlas a cabalidad.

Aunque bien podría decirse que el presidente galo prefiera un momento de relumbrón internacional ante la grisura interna de su desempeño, cuando la lumbre le llega a los aparejos en la política interna –doméstica (sic)­, dicen algunos afectados– no le falta razón a Macron cuando advierte con cartesiana vehemencia que Francia es la única potencia nuclear de la UE después de la salida del Reino Unido, así como al afirmar que se desdibujan los acuerdos nucleares en el mundo, colocando a Europa en un predicamento ante la incertidumbre generada y que le estorba a Europa la presencia militar estadounidense en la necesaria consolidación de un sistema defensivo europeo, aunque matiza esa presencia; no obstante que reconoce que lo saben bien los europeos, que sin ella serían la porción más pequeña del Imperio soviético, como reza un jocoserio diálogo de la película Los enredos de Wanda (1988) o Un pez llamado Wanda, como se conoció en España.

¡Ahhh! pero no es todo. Recuperando las palabras reproducidas de la DW, Macron invita a sumarse a otros socios, si bien sabe que no serán comparsas ni ayudantes. Querrán fichas con qué jugar. ¿Alemania con bombas nucleares? Si no es así, ya nos dirá en qué consistirá esa ayuda. Quizá Macron se ha ido de boca. Adivine….

Macron lo sabe y Europa también, que requiere un sistema defensivo propio y tiene a los rusos merodeando. Pero sabe que prescindir de Estados Unidos es de alto riesgo. Tanto como dejarlos ahí metidos. Sabe que eso cuesta y Trump se los recordó en la reciente cumbre de la OTAN: es hora de que paguen europeos, el costo real por su defensa, esa que han sostenido los contribuyentes estadounidenses. El yanqui acierta. Fuera de Europa tenemos claro que el admirable bienestar social europeo ha existido porque se pagó con recursos que no se invirtieron en su defensa. Sí, sí, que Europa ha pagado algo, pero no lo más.

Tales recursos se han pagado en mucho con la asistencia militar yanqui. O no habría sido posible ese bienestar social del que se alardea. Por mucho que los europeos le pongan y abonen, Estados Unidos la ha soportado en su mayor parte. Claro, no por buenos los unos ni por guapos, los otros, sino por convenirles a todos por diversas razones y todos sacando raja de ese status. Mas es verdad que el panorama mucho se ha complicado desde aquel primer momento de colaboración en la Posguerra. Y con Estados Unidos, Francia en un amor-odio.

Lo que aún queda por saber ante el señalamiento de que EE.UU. abandonó las treguas nucleares y se rearma igual que Rusia y China terciando, es el papel real que jugará el Reino Unido como potencia nuclear que es y si estamos en presencia de un verdadero rearme. Las pomposas frases del mandatario francés se han limitado a decir que Europa, se entiende la UE, no puede quedarse atrás. Lo llama a “no quedarse pasiva”, que es lo mismo a rearme para fines prácticos.

La propuesta francesa tan inoportuna como dibujarnos a un Macron frotándose las manos ante la ausencia británica, si en algo le hacía sombra aquella para impulsar en solitario un liderazgo nuclear francés, pueda ser solo un fingir sin resultados concretos, un decir que por fin Francia sale de su letargo y tiene algo qué decir luego de años de protagonismo alemán y que tal no le hará competencia en materia nuclear y defensiva; y puede no ser secundado porque, claro, por un lado demuestra que con Gran Bretaña cabe lo de “amigas y rivales”, aliadas a conveniencia –como el ajedrez europeo y que hable la Historia– y la defenestra apenas si se ha marchado; y por el otro implica abrir el club de poseedores de armas nucleares si no apuesta a solo una ayuda pasiva inexplicada hasta hoy; y eso ya son palabras mayores. París no puede equivocarse. Sus malabarismos son equiparables a los de Bismarck buscando aliados, como se la pasó todo su periodo gobernando Alemania. Deshojando la margarita y con una guerra mundial al final, por consecuencia. Europa pierde en todos los escenarios, se una o no a Francia.

Disuasión dice Macron. No nos engatusa ni nos deja patitiesos. Supone una velada amenaza sin pies ni cabeza a emprender un rearrme nuclear –gran negocio, por otra parte– cuyos costos pero no ojivas, quiere compartir con sus socios europeos, con el cuento del desdibujamiento de su seguridad y su sistema defensivo. A menos que sí quiera ampliar la membresía de poseedores de tales.

Un entramado militar y de defensa europea sin Estados Unidos, es un desafío al status quo. La europeidad quizás no sobreviva en esos términos. Al pedir no ser pasivos ante los cambios mundiales en materia de equilibrio nuclear, Macron debería de ser cauto y propositivo y no ostentar vanas palabras ni empingorotar posturas que veladamente encubren un rearme que parece sin precedentes. Que por un lado se conduele del centenario del final de la IGM o del desembarco en Normandía, pero al mismo tiempo propone tal rearme y en una competencia y en una reestructuración agresiva. Si lo ha hecho por brillar en el exterior, peor. Fatal.

¿Qué la sola existencia de las fuerzas de seguridad nucleares francesas, refuerzan la seguridad europea? no cabe la menor duda. Suena a verdad de Perogrullo. Lo que no sabemos es si de verdad eso le alcanzará a Francia y se sospecha que no. Cuesta mucho si quiere ser un paraguas nuclear para Europa y los rusos están enfrente. Meterse en una carrera armamentista y encima, desviando recursos para sostenerla, y sin un plan de largo alcance no sujeto a los avatares político-electorales de nadie, suena a quimera que no cualquiera querrá secundar. Al tiempo y a asumir sus consecuencias, al prescindir de Estados Unidos.

Concluyo con las palabras de Macron tomadas de France 24: "Nuestra estrategia debe tener cuatro pilares: la promoción del multilateralismo, el desarrollo de asociaciones estratégicas, la búsqueda de autonomía europea y la soberanía nacional".

Conceptos paradójicos, asaz contradictorios que solo un encantador de serpientes como Macron se atrevería a invocar, señalando un éxito si conciliación de tan confrontados conceptos. Y Macron no es De Gaulle, así que…

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