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EDITORIAL

La eterna bronca entre Sánchez y Casado

miércoles 19 de febrero de 2020, 13:33h

Pedro Sánchez primero desdeñó los pactos de Estado que Pablo Casado le ofreció el martes en La Moncloa y este miércoles en el Congreso, entre ellos los Presupuestos. Luego, el presidente del Gobierno le acusó de crispar, de mantenerse en el bloqueo. E inmediatamente después, Moncloa se precipitaba a invitar a Quim Torra a celebrar el lunes en La Moncloa la que llaman la primera mesa de diálogo. El presidente de la Generalidad le echó una bronca por no haberle consultado antes la fecha. Porque hasta eso hay que negociar. Es el mejor ejemplo de lo evidente: el Gobierno del PSOE y Podemos quiere poner en marcha una estrategia escorada hacia la izquierda dura y pura que ataque sin piedad a la derecha, con un cordón sanitario de hierro, mientras se pliega a los caprichos de los partidos que quieren reventar la Constitución.

Sánchez necesita a los comunistas y a los separatistas para tomar las Instituciones y amarrar el poder absoluto. Porque a ellos les interesa deteriorar el Estado de Derecho. Ahora, gracias a la calculada transferencia de las competencias de Instituciones Penitenciarias a la Generalidad, un buen puñado de los políticos condenados por sedición viven más en sus casas que en la cárcel. Y para Junqueras y el resto, el Gobierno acelera precipitadamente la reforma del código penal para dejar el delito de sedición en una mera broma. Así saldrán inmediatamente de la cárcel.

Y esto es solo el comienzo. Hoy ha proclamado Pedro Sánchez en la sesión de control, que este Gobierno va a durar los cuatro años de Legislatura. Y le ha amenazado a Pablo Casado con un rotundo “que se prepare”. Es probable que así sea. Pablo Iglesias no va a perder la oportunidad de trastear en el Consejo de Ministros. Y Pedro Sánchez, además de permanecer en La Moncloa, sueña con convertirse en un referente como líder de un Gobierno de izquierdas. Y, para eso, necesita a los comunistas y los separatistas que le ayudan encantados a deteriorar el Estado de Derecho.

Debe insistir Pablo Casado en ofrecerse a negociar pactos de Estado con Pedro Sánchez. Pero hasta él sabe que es un brindis al sol. Tras el 10-N, la gran mayoría de políticos, incluidos muchos socialistas, analistas y medios de comunicación más centrados y sensatos apostaban por un Gobierno de coalición entre el PP y el PSOE o, al menos, acuerdos para poner en marcha la Legislatura. Pedro Sánchez tardó 48 horas en firmar con Pablo Iglesias la formación de un Gobierno de coalición. De un Frente Popular, consciente de que necesitaría a los separatistas para gobernar. En ese momento, se supo que España afrontaba una Legislatura en manos de esa izquierda pura y dura que parecía haber desaparecido de nuestra nación.

La eterna bronca entre Pedro Sánchez y Pablo Casado protagonizará los debates del Congreso de los Diputados. Será el reflejo del bloqueo en los imprescindibles acuerdos entre el PSOE y el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial, que lleva dos años de retraso o el Consejo de RTVE, entre otras muchas Instituciones. Ese bloqueo que no es culpa de Pablo Casado, por mucho que insista el PSOE, si no de los socios que ha elegido Pedro Sánchez para eternizarse en La Moncloa. Pues sí, hay que prepararse.

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