www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Virus versus vida

domingo 23 de febrero de 2020, 20:38h

Desde el ataque del 11-S a las Torres Gemelas, la Humanidad no se hallaba tan convulsionada como ahora por la epidemia del Corona virus. Y sin embargo, muchas pandemias han azotado terriblemente al mundo, resultando ser más graves que la actual, al disponer el hombre en otros tiempos de insignificantes métodos de defensa para combatirlas.

En España, durante los últimos meses de 1889, sufrimos la gripe siberiana, que se cebó principalmente en los madrileños, siendo necesario habilitar improvisados hospitales para atender a tanto enfermo grave. Durante ella murió el gran tenor Gayarre, y las crónicas aún la recuerdan como la gripe Gayarre. Años más tarde, en 1918, se padeció la más intensa epidemia de gripe, conocida mundialmente como gripe española, porque los primeros casos graves se registraron en España. La epidemia gripal de 1918 provocó en el mundo unos diez millones de muertos. En España, causó en solo dos meses, un cuarto de millón de defunciones. Durante los años 1919 a 1921, la mortalidad por gripe se elevó en España y en el mundo.

El siglo XX ha sido el más importante de toda la historia de la medicina. Se desarrolló un incesante trabajo de tantos miles de hombres que se afanaban por escudriñar en la naturaleza y en la ciencia los muchos misterios que aún guardaban en el arte de curar la salud. Por entonces, el médico pasó de ser un mago a un héroe romántico y después un personaje providencialmente poderoso. Pero también un hombre encarnizadamente dedicado a lo más duro y a lo más dulce de la vida que es salvaguardar ésta y hacer el bien a nuestro prójimo. Solía decir Gregorio Marañón que cuando Fleming paseaba por cualquier ciudad del mundo, seguramente muchos de los que pasaban a su lado vivían y respiraban gracias a él. Superado el siglo XX, muy pocos son los hombres que mueren de infección. Pero aún queda la plaga siniestra del cáncer. El aprendizaje sigue siendo duro como todas las rutas de perfección, y combatir las enfermedades es una ruta sembrada de cruces. Pero la victoria es segura.

Sorprende que en tiempos tan modernos y de fascinantes avances tecnológicos, el ser humano no cese en su empeño de automutilarse la vida con el aborto y la eutanasia, que constituyen las grandes pandemias de nuestro tiempo. Virus que nos degradan moralmente. En España, el aborto es la primera causa de mortalidad. Allí donde se ha legalizado la eutanasia (Holanda y Bélgica, por ejemplo), se incrementan los fallecimientos al ser el Estado guardián del derecho a la muerte sucediéndose una administración sin control sobre casos de eutanasia con drástica multiplicación de óbitos, y planteándose situaciones monstruosas: jueces que decretan la muerte de niños enfermos contra la voluntad de los padres. Con los nazis la ciencia se orientaba al nacionalsocialismo. Médicos, investigadores y científicos eran soldados políticos llegando a autorizarse el Gnadenstoss o “golpe de gracia” en casos en que se comprobaba que determinadas personas padecían enfermedades de naturaleza incurable. Volvemos a las andadas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
0 comentarios