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TRIBUNA

Tratados y combinados

Juan Carlos Barros
lunes 02 de marzo de 2020, 20:10h

Las negociaciones de la Unión Europea para lograr un acuerdo futuro con el Reino Unido han empezado bastante mal, pues allí dicen que si para Junio no hay avances entonces se acabarán. En el Reino Unido no están dispuestos a que haya alineación legal con las normas europeas, quieren el control de sus leyes, de sus fronteras, de la inmigración y de sus impuestos, por supuesto.

Ahora bien, quieren estar separados pero a la vez combinados con Europa por medio de ocho tratados (comercio, pesca, aviación, energía, cooperación nuclear, aplicación de la ley, asilo y seguridad de la información). Difícil llevar a cabo en tan poco tiempo tal negociación, aunque aquí de ejemplo nos puede servir lo que pasó una vez cuando se reunieron los representantes de varias naciones europeas para decidir si era mejor que entre ellas hubiera competencia y unión o independencia y combinación.

Aunque fuera en el siglo XX aquella en Europa era una época primitiva, pretendían que no había historia, todo era innovación y el avance consistía en tirarse cuesta abajo, que es verdad que coges mucha velocidad pero luego no puedes parar. Son leyes físicas que no se pueden ignorar, desciendes inadvertido y por tu propio impulso, después empiezas a delegar y dejas de ser lo que venías a ser porque otra cosa no puedes hacer.

Para negociar el tratado escogieron un lugar cerrado a propósito ambientado para lograr el resultado buscado, así que quedaron en el salón de un hotel que estaba en la siguientes condición, según la descripción que hace de él Chesterton:

“Era una jungla de plantas floridas y de columnas doradas aflautadas y florecidas, pajareras doradas colgaban de las cúpulas pintadas entre las ramas de las palmeras más altas, en las cuales había pájaros de variopintos colores y variados cantores. No hubo nunca en la selva verdadera pájaros que cantaran tan desatendidos ni flores que desperdiciaran tanto y tan completamente su perfume en el aire libre como las inflorescencias de aquellas plantas tiraban el suyo así… Y allí, entre un motín de ornamentos rococó a los que nadie nunca prestó atención, del cacareo de pájaros extranjeros a los que nadie nunca escuchó y entre una masa de preciosos tapices y un laberinto de lujosa arquitectura, los negociadores sentados hablaban de cómo el éxito está basado en el pensamiento, el ahorro, la vigilancia y el autocontrol.”

Ahora el Reino Unido ha sugerido varios modelos de tratado como destino al que llegar: Australia, Corea también o Canadá como la fórmula ideal. Nosotros, como creemos que no solo el ambiente tiene que ver, pues en cualquier momento se puede poner a llover, y como en las negociaciones algo también hay que beber, proponemos los siguientes combinados, adornados con una pluma de cola de gallo:

Old fashioned. Es un coctel a base de bourbon, o sea al estilo americano. Lleva ginger ale y un poco de bitter de angostura, que le da un toque todavía más americano. Un clásico donde los haya, para el que le guste lo tradicional. Hay un vaso grande especial para que entren bien los cubitos de hielo.

Bloody Mary. Así llamado en honor a Mary Tudor o Mary la sanguinaria por su corto pero intenso reinado, en el que mandó a la hoguera a un buen montón de protestantes. A base de zumo de tomate, aquí en España le echamos un jerez seco, luego se añade pimienta, tabasco, caldo de gallina y salsa Worcester. Muy sabroso, se puede tomar hasta para desayunar.

Screwdriver. El más sencillo, solo lleva vodka con zumo de naranja. Efectivo al cien por cien. Lo peculiar de esta mezcla es que se mezcla con un destornillador, pues se dice que fue un mecánico quien lo inventó. Si el destornillador está limpio le da una nota vigorizante sino queda hecho un asco.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

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