El astro alcanzó una marca histórica ante los Bucks y confirmó la candidatura de los Lakers al anillo.
LeBron James vivió este sábado una fecha especial. Lideró a Los Angeles Lakers a un triunfo moral sobre el mejor equipo de la liga, los Milwaukee Bucks. Lo hizo sellando una actuación sensacional ante el MVP reinante Giannis Antetokoumpo y compañía. El Staples Center quedó extasiado al comprobar cómo, de la mano de 'King' James, su equipo amilanaba a una de las mejores defensas y ataques del campeonato. Con un rendimiento sólido al que Anthony Davis (30 puntos y nueve rebotes) pondría la guinda en el último cuarto.
LeBron firmaría la siguiente tarjeta: 37 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias. Una marca que le conllevó superar la barrera de los 34.000 puntos en su trayectoria deportiva profesional. Esta cifra le instala en una terca distinguida en la que sólo le acompañan Kareem Abdul-Jabbar (38.387) y Karl Malone (36.928). Nadie más, en la historia del baloncesto estadounidense, ha amontonado semejante cantidad de canastas. Como resultado, los Lakers ganaron por 113-103 y formaron la décima victoria en los últimos 11 partidos.
Se clasificaron matemáticamente para playoffs, la tierra prometida que no pisaban desde el declive de Kobe Bryant, confirmándose como uno de los favoritos para alzarse con el anillo en este curso. Asimismo, minaron la inercia triunfal de unos Bucks que perdieron dos de sus últimos tres partidos por primera vez desde octubre. La barbaridad que está dibujando el escuadrón de Milwaukee sólo aparenta titubear en escenarios como el desplegado por los californianos en esta madrugada de alegría para la tribuna de púrpura y oro.
Pero James tenía más faena cuando concluyó el partido de baloncesto. La NBA había enviado a las franquicias un memorando de carácter interno en el que instaba a los equipos el trabajo para encontrar fórmulas que hicieran viable la disputa de partidos a puerta cerrada, debido al aumento del impacto en Estados Unidos del coronavirus COVID-19. La cúpula de la liga quiere limitar la presencia de personas en los pabellones a lo que ha llamado "personal esencial" para evitar el riesgo de un contagio masivo. Y en ese mismo texto se señala, con claridad, que no tendrían acceso a los recintos deportivos tanto aficionados como medios de comunicación y otros asistentes acostumbrados.
Pues bien, LeBron, cabeza visible de los Lakers, tomó la palabra tras haberse exhibido. Sabe que su voz es poderosa y que se tiene en cuenta. Así que se manejó como suele hacerlo: con una contundencia sincera. "No, eso es imposible. No voy a jugar si no hay aficionados en los partidos. Juego para mis compañeros de equipo, para los aficionados. De eso se trata. Si me presento en un campo y no están, entonces es como si no jugase. Así que pueden hacer lo que quieran con el asunto", proclamó.
Ahora, la cuestión reside en el seguimiento que gozará esa senda abierta por el múltiple MVP y campeón de la NBA. Porque desde el comisionado Adam Silver se ha clarificado con determinación la decisión tomada. Las franquicias deberán estar preparadas para competir sin público. Y sin prensa. Alrededor de las palabras del astro de Akron sólo se registraría prudencia entre sus colegas. La gran mayoría de los jugadores que se pronunciaron no pasaron de la expresión del deseo de que no resulte necesario adoptar medidas tan drásticas.
Sí se ha subrayado desde el cuerpo de jugadores que competir sin aficionados resta motivación y aliciente deportivo, además de considerar el contexto como una atmósfera aburrida y rara. Pero la liga ya está probando sus plantes en la liga de desarrollo, efectuando identificaciones de personal para tener listo y engrasado el mecanismo de la forma más rápida y eficaz por si se precisara implantar a gran escala. Y también se ordena a los equipos disponer de médicos que puedan implementar controles de temperatura a los jugadores, el personal del equipo, los árbitros y cualquier otra persona que sea congregada en el partido.
En paralelo, el Departamento de Salud Pública de San Francisco ha aconsejado la suspensión o el aplazamiento de "grandes reuniones, como conciertos, eventos deportivos, convenciones o grandes eventos comunitarios". Aún así, los Golden State Warriors, que disfrutan del regreso de su mito Steph Curry, han confirmado que el encuentro ante los Sixers, programado para la noche de este sábado, se desarrollará según lo previsto. Eso sí, han recalcado que se han coordinado con la NBA y las autoridades locales para disponer del permiso para competir con normalidad.
Así pues, LeBron James ha alzado la mano contra el siguiente escenario planteado por la liga en la labor de contención del virus de Wuhan. Antes, en un memorando previo, se instaba a los jugadores a saludarse con golpes de puño cerrado y a evitar dar la mano o firmar autógrafos a los aficionados. Y el sindicato de jugadores ha rubricado que las medidas anunciadas por la NBA van en beneficio de todos, con lo que ya trabajan con total simetría a la cúpula gestora del campeonato profesional de baloncesto. A pesar del anuncio de batalla de su figura más trascendente.