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CICLISMO

París-Niza. El brillo de Nairo Quintana pone el colofón a la carrera

París-Niza. El brillo de Nairo Quintana pone el colofón a la carrera
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sábado 14 de marzo de 2020, 17:21h
Maximilian Schachmann consiguió imponerse en la clasificación general.

Nairo Quintana no para de reivindicarse en este 2020, su primera temporada fuera del movistar Team desde que llegó a la élite del ciclismo. El escalador colombiano resplandeció este sábado, en la séptima etapa de la París-Niza. Lo hizo ganado en solitario, culminando una subida sensacional a la cima postrera de la Colmiane, para subrayar su estado de forma.

El jefe de filas del Arkea Samsic, que ha ganado ya dos carreras por etapas en estos meses, atacó cuando restaban tres kilómetros para la meta y consiguió meterle 46 segundos a nombres gruesos el belga Tiesj Benoot, el francés Thibaut Pinot, el colombiano Sergio Higuita y el italiano Vincenzo Nibali. El alemán Maximilian Schachmann, líder de la general, arribaría a 58 segundos, defendiendo el maillot amarillo que le coronaría campeón. Toda vez que la organización decidió suspender la etapa de este domingo por la amenaza del coronavirus.

De esta forma, Schachmann se adjudicó el primer entorchado pomposo de su currículo. El corredor del Bora-Hansgrohe, que hasta la fecha sólo había alzado los brazos en el Tour de Alsacia 2016, consiguió defender su liderato y se subió a lo alto del podio con 18 segundos de ventaja sobre Nenoot y 59 sobre Higuita. Tomando el relevo de los campeones de esta afamada cita del colombiano Egan Bernal, ausente este año. Y recuperando para Alemania este cetro (no resultaba ganador de esta prueba un germano desde el imperial Tony Martin, en 2011).

El relato de esta etapa final por decreto se desplegaba condicionado por su recorrido. Se desarrollaría sobre un trazado que contenía cuatro puertos puntuables y final en alto. Es decir, Schachmann debía sudar de lo lindo todavía para retener sus opciones de gloria. Y el encargado de prender la mecha sería el francés Julian Alaphilippe (Deceuninck-QuickStep), que partía con 2:04 minutos de retraso. Con el advenimiento de las primeras rampas, saltó del pelotón.

El corredor galo, de irrepetible rendimiento en 2019, marcaría el paso de una fuga en la que le acompañarían Aurelien Paret-Peintre (AG2R La Mondiale), Thomas De Gendt (Lotto Soudal), Alberto Bettiol (EF Pro Cycling) y Nicolas Edet (both Cofidis). Se trababa de una escapada de calidad que cuando restaban 70 kilómetros para le meta se había construido un colchón de tres minutos. No en vano, durante bastantes kilómetros Alaphilippe viajaba como líder provisional de la clasificación general de la carrera.

Entonces, Bora se remangó para vaciar la energía de sus corredores en pos de la defensa de la condición de puntero de su jefe de filas. Y lo lograrían a 25 kilómetros del final, cuando Schachmann volvió a una diferencia manejable con el todoterreno francés. Así que, sólo con el último puerto en disputa, se la jugarían todos a una carta. Un total de 16 kilómetros de ascenso, sin público en los márgenes de la carretera, cuya subida arrancó con los fugados 1 minuto y 20 segundos por delante del grupo del líder.

En ese punto entraría a trabajar el Arkea de Nairo Quintana. El colombiano se sentía fresco y sus colegas colaborarían en la eliminación de la escapada para que se jugara sus bazas. Por delante, Thomas De Gendt cambiaría el ritmo, seleccionando su grupeto y sólo permitiendo a Alaphilippe seguirle. El belga, toda una eminencia en la gestión de esas situaciones, acabaría soltando también al francés. Con 14 kilómetros en el horizonte le sacaba 1:07 a los favoritos.

Le daría el golpe de gracia el Trek Segafredo. Vincenzo Nibali, que estaba sexto en la general, a 1:18 del líder, activó a su escuadrón. Colocó a Richie Porte como su gregario de lujo en los 10 kilómetros últimos y las distancias quedaron en nada. Y, al galope del exigente ritmo, Quintana entraría en erupción. El americano puso el plato grande a cuatro de meta, para escaparse. Cazó a De Gendt en un pestañeo y volaría, imparable. Contaba con el permiso de todos, pues sufría un retraso de 2:38 en la general. Y ganó, añadiendo otra muesca en su reivindicación continuada.

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