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Novela

Raquel Taranilla: Noche y océano

domingo 15 de marzo de 2020, 20:25h
Raquel Taranilla: Noche y océano
Seix Barral. Barcelona, 2020. 417 páginas. 20,90 €. Libro Electrónico: 9, 99 €. La escritora barcelonesa afincada en Madrid debuta en la novela obteniendo el Premio Biblioteca Breve con una excelente historia lúdica y paródica que, a la vez, entraña una reflexión sobre problemas del aquí y ahora. Por Federico Aguilar

En 2015, Raquel Taranilla (Barcelona, 1981) publicó Mi cuerpo también (Los Libros del Lince) un libro de carácter autobiográfico en el que relataba su experiencia como enferma de un cáncer, felizmente vencido. Pero no era un libro de autoayuda, de los muchos que han formado prácticamente un género y un mercado, sino una propuesta singular, a caballo entre el ensayo, la novela y la crónica, donde no cabía el sentimentalismo, y menos aún el victimismo. Taranilla llevaba a cabo una reflexión sobre la enfermedad y el cuerpo, de carácter personal, a la vez que apoyada en escritores y pensadores como, entre otros, Sylvia Plath, Michel Foucault, Susan Sontag, Vasili Grossman, y Eugenio Trías.

Ahora, la autora barcelonesa afincada en Madrid desde 2016, donde es profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, debuta en la novela y lo hace a lo grande, obteniendo el Premio Biblioteca Breve en su sesenta y dos edición, galardón que ha recaído en figuras de la talla de Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.

Con razón, el jurado -formado por formado por Lola Larumbe, Fernando León de Aranoa, Clara Usón, Pere Gimferrer y Elena Ramírez- señaló que la energía expresiva y la seguridad que desprendían la novela resultaban inusuales e inesperados en una primera novela. Noche y océano arranca con la sorpresa por parte de Beatriz Silva, protagonista y voz narradora en primera persona, al leer una noticia: la profanación en el cementerio berlimés de Sathnsdorf, de la tumba del mítico cineasta alemán F. W. Murnau -autor de Nosferatu, una inolvidable joya del cine expresionista-, cuyo cráneo fue robado. Un hecho que, recordemos, sucedió realmente en 2015. A Beatriz, como a tantos cinéfilos en su momento, le llama la atención la noticia. Pero lo más sorprendente es que desde el comienzo nos confiesa que está segura de quien ha cometido la fechoría. No ha podido ser otro que Quirós, un extravagante director de cine, obsesionado con Murnau, que tiene el proyecto, como él mismo le cuenta a Beatriz, de rodar una película sobre los meses que este pasó en la Polinesia filmado Tabú, poco antes de morir.

Beatriz y Quirós, que mantendrán una singular relación, han entrado en contacto porque la propietaria de la casa -grande y destartalada-, donde vive la primera le ha impuesto no solo la presencia del segundo, sino que sea hospitalaria. Naturalmente, la sospecha de Beatriz es, digamos, el Macguffin, según célebre expresión de Alfred Hitchcock, para ofrecernos una historia que tiene mucho que ver con nuestro aquí y ahora, marcado por la precariedad. Esa precariedad que sufre Beatriz, profesora universitaria como la propia autora de la novela, y que le crea un continuo desasosiego. Así, está la denuncia de situaciones insostenibles, junto a la crítica de los excesos en una muchas veces desbocada sociedad de la información.

Pero, no es ese elemento de crítica el que prevalece. Noche y océano, título tomado de Volverás a Región, de Juan Benet, como ha aclarado la propia Taranilla, es también un juego intelectual, que rebosa parodia, en la línea de Eduardo Mendoza, el norteamericano David Foster Wallace, y Enrique Vila-Matas. Con este último, Taranilla entra en diálogo. A declarado que le adora, pero que su novela Aire de Dylan “fue como una patada en la cara. Hacía un retrato injusto de mi generación y esta novela es la respuesta”.

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