La actitud del racista Joaquín Torra, presidente inhabilitado de la Generalidad, no puede ser más miserable...
La actitud del racista Joaquín Torra, presidente inhabilitado de la Generalidad, no puede ser más miserable. Se ha negado a firmar con el resto de presidentes autonómicos el documento para combatir, todos unidos, el coronavirus. Pretende ser tratado como el jefe de un Estado independiente.
Margarita Robles, que es una ministra seria y responsable, le ha puesto en su sitio al decir públicamente, y citándole, que no puede ser considerado como responsable político una persona que ha actuado como él lo ha hecho. Perfecta la ministra.
Su presidente, lógicamente, debería solicitar del Senado, conforme al artículo 155 de la Constitución, la intervención directa del Gobierno de la nación en la Autonomía rebelde. Debió ser la reacción inmediata de Pedro Sánchez. Algunos analistas apuestan a que no hará nada, a que se tragará el sapo y mostrará, una vez más, la debilidad de un Gobierno que solo dispone de 120 diputados y se refuerza con Podemos, los separatistas vascos y catalanes y los proetarras de Bildu.
Está claro, en todo caso, que el Gobierno ha tomado la buena dirección, la que ha tenido éxito en China para combatir el coronavirus. Pedro Sánchez ha contado con la reacción positiva de un pueblo maduro y admirable como el español y con unas Autonomías, salvo el racista Torra, y unos partidos políticos que han cerrado filas para hacer frente a la pandemia.
¿Y qué se podía esperar, por cierto, de Joaquín Torra, el político que escribió sobre los españoles: “Son bestias carroñeras, víboras, hienas con una grave tara en el ADN”?