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Ensayo

Cipriano Játiva: Palabras en el Tiempo

domingo 29 de marzo de 2020, 20:06h
Cipriano Játiva: Palabras en el Tiempo

Fundación José Manuel Lara/Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía. Barcelona, 2019. 320 páginas. 18 €. Libro electrónico: 10, 44 €.

Por Fernando Muñoz

Emilio Lledó acaso sea el último humanista español, con todo lo que esto supone. Su sutil conocimiento filológico, impensable sin un amor paciente a las palabras, se nutre esencialmente de las lenguas clásicas. Un humanista sutil, sin duda, pero humanista al cabo y esto significa atenuar -de un modo u otro- el fondo medieval de la cultura europea. Como al humanismo renacentista, la Edad Media ha de resultarle un tiempo oscuro, siempre contemplado desde las alturas del nuevo saber que reanuda el curso de la Europa antigua en una modernidad que la lleva a nuevas cotas. Pero no es Lledó un humanista del siglo XV sino un humanista del presente que no deja de contar con los resultados de ese esfuerzo de prolongación del mundo antiguo, capaz de reanudarse con el pasado clásico. Resultados que concluyen en la exaltación de la ciencia y en el culto a la Razón. Emilio Lledó sería, por tanto, un humanista ilustrado.

La idea del hombre que Lledó profesa y sobre la que se asienta su filosofía es la idea moderna e ilustrada del hombre: una idea racionalista e idealista que otorga a la educación una función revolucionaria. A este respecto escribe Cipriano Játiva en Palabras en el Tiempo. Abecedario filosófico de Emilio Lledó: “Ese idealismo pedagógico, centro incuestionable de la Ilustración, se muestra también en la “ideología” política de Lledó: la de una utopía que no cabalga en el vacío, sino en el arduo y lento trance del progreso, del entendimiento y la sensibilidad humana hacia lo mejor”. Educación y progreso de una ciudadanía crítica, capaz de acción racional y autónoma; transformación del mundo por transformación de las conciencias, merced a una educación especialmente atenta al análisis del lenguaje. “La utopía educativa diseñada para la Universidad de Berlín podría convertirse, de este modo, en otra forma de idealismo político. El triunfo de la “ciudad de las palabras”, en una paideía libre, entregada a su fin: beneficiar la vida de los hombres al ampliar su saber”. A las ciencias liberadoras se añadiría un saber filosófico complementario de cariz crítico, pero también hondamente afectivo y estético.

Emilio Lledó es el más acreditado ejemplo de ese humanismo ilustrado que concluye en alguna forma de idealismo político. Podría objetarse que la filosofía moderna hace tiempo que empezó a resultar alejada del estado presente del mundo. De ahí acaso la atmósfera de torre de marfil o de claustro renacentista que tiene la prosa de sus mejores representantes. Una prosa que Cipriano Játiva continúa con un acento poético que se sobrepone a la disciplina analítica, para ofrecernos un texto fértil en sugerencias, que recorre las líneas maestras del pensamiento de Lledó. Cipriano Játiva, un profundo conocedor de la obra de María Zambrano, cuyo espíritu sopla en sus páginas, tanto como en las del propio Lledó, dotándolas de un valor expresivo profundamente poético.

Las objeciones a las posiciones escondidas en un texto de esta naturaleza podrían parecer inadecuadas cuando pretendan ofrecerse en un lenguaje técnico, es decir, en los términos de una filosofía que, lejos del idealismo, no guarda ninguna esperanza en el valor salvífico de la educación y pretende que la transformación de las conciencias pasa por la transformación del mundo. Porque, sin duda, del mundo forma parte el lenguaje, pero el lenguaje no agota el mundo. La historia, que no es memoria, no es cosa de palabras en el tiempo, sino que el tiempo histórico es obra de una actividad común cuya estructura no se vislumbra en unas páginas que, pese a todo, están saturadas de riquísimas indicaciones. Cipriano Játiva consigue ofrecer un bosquejo de la figura de Emilio Lledó, un bosquejo bien trazado en el que se reconoce sin dificultad el rostro de un maestro que admitirá de buen grado que no compartamos su gesto.

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