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EDITORIAL

Sánchez, obligado a buscar el consenso del Parlamento

sábado 04 de abril de 2020, 09:10h

Pedro Sánchez, asesorado según él por los Comités Científico y Técnico, ha decidido prorrogar otros 15 días el confinamiento. Nadie discute que ahora es la única fórmula con la que cuenta el Gobierno para frenar la explosión del coronavirus. Pero además del aislamiento social, se mantiene la paralización de la economía. Ese brusco frenazo a la productividad que llevará a España a una brutal recesión, incluso al rescate. Una medida tan improvisada como letal, pues se ha impuesto por las bravas. Sin matices.

No era necesario el cerrojazo total de las empresas. Con las fórmulas adecuadas para evitar contagios, como ocurre con los supermercados o farmacias, muchas empresas podrían continuar produciendo y muchos negocios mantener las puertas abiertas. Pues resulta evidente que la paralización total supondrá un rejonazo a la economía y, por consiguiente, el cierre de muchas empresas, el consiguiente incremento desaforado del paro (como ha ocurrido en marzo) y una recesión sin precedentes. Los intentos de Nada Calviño en el Consejo de Ministros por suavizar esta medida han sido aplastados por el impulso comunista de Podemos, el partido que parece comandar la crisis ante la pasividad de Pedro Sánchez, aterrado de que la coalición salte por los aires y se vea obligado a abandonar La Moncloa.

Hay que esperar que el Gobierno se esfuerce en redactar con menos improvisación que los anteriores el real decreto que hoy anuncia Pedro Sánchez, que se publicará en el BOE y, al final, tendrá que ser avalado por el Parlamento. Al menos, en esta ocasión, el presidente del Gobierno se lo ha comunicado a los portavoces de todos los partidos en un intento de buscar acuerdos. Pablo Casado ya ha confirmado que el PP apoyará la prórroga anunciada este sábado. El cerrojazo económico, sin embargo, corre el riesgo de que el Congreso de los Diputados lo tumbe, como ya han anunciado el PP, Vox, Ciudadanos, JxCat y hasta el PNV, su socio más dócil hasta ahora, hasta que ha descubierto la torpeza del Gobierno al imponer la “hibernación” de la industria vasca. Tendrá que convencerles el presidente del Gobierno o aceptar las enmiendas de los partidos para reformar el decreto.

Pedro Sánchez no puede exigir la complicidad de la Oposición a sus medidas unilaterales y erróneas. La lealtad institucional de los partidos tiene un límite. El presidente del Gobierno está obligado a llegar a acuerdos con todos los partidos, por mucha grima que pueda producirle hablar con Pablo Casado o Santiago Abascal. Resulta imprescindible buscar el consenso del Hemiciclo en un momento tan excepcional como este.

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