El líder del Partido Popular ha pronunciado un discurso excelente en el Congreso de los...
El líder del Partido Popular ha pronunciado un discurso excelente en el Congreso de los Diputados. Pablo Casado está ya en el mejor momento de su madurez política. Ha hablado moderadamente, sin vehemencias, ajeno a las gesticulaciones y los ademanes agresivos. De forma razonada, ha demostrado los embustes, las manipulaciones, las contradicciones, las torpezas y la falta de previsión de Pedro Sánchez. Esgrimió por primera vez el argumento decisivo: con relación a las poblaciones totales, España es la nación que, por millón de habitantes, ha cosechado trágicamente el mayor número de fallecidos entre los dos centenares de países del mundo, el que también tiene mayor número de sanitarios infectados. Está claro que Pedro Sánchez no ha hecho las cosas bien y que ostenta el lamentable récord, el terrible récord, de situar a nuestro país como la principal víctima del coronavirus. Su gestión ha sido negativa y el pueblo español está pagando sus ligerezas y sus compromisos políticos.
El presidente del Gobierno abrió la sesión parlamentaria reiterando lo que siempre dice: que es imposible hacer las cosas mejor y que roza la perfección al menos en su 90 por ciento. Incansable al dedicarse los más encendidos elogios, acentuó, incluso por encima de otras ocasiones, la vanagloria personal y la obligación de toda la ciudadanía que debe reconocer rendidamente sus méritos. Pedro Sánchez ha hecho algunas cosas bien, nadie lo duda. Que ha actuado tarde y de forma tórpida es también evidente. En el futuro, el Partido Popular le exigirá responsabilidad política por su gestión. Si Pedro Sánchez quiere comportarse como un dirigente democrático debería asumir esa responsabilidad y, una vez superada la pandemia, dimitir.
Pablo Casado no está dispuesto a respaldar determinadas medidas tomadas sin ni siquiera consultarle. Apoya la prórroga del Estado de Alarma, pero los poderes que se le conceden no los puede convertir en dictatoriales. Resulta inadmisible el desdén que el presidente dedica a los partidos de la oposición que le han apoyado y le apoyan para que pueda superar la desastrosa situación sanitaria, laboral y económica a la que hemos llegado.
Dejo para otra ocasión el análisis de las intervenciones que han tenido los diferentes líderes políticos en esta sesión parlamentaria de características tan especiales.