Cayetana Álvarez de Toledo es la inteligencia y la claridad ideológica en todas sus intervenciones...
Cayetana Álvarez de Toledo es la inteligencia y la claridad ideológica en todas sus intervenciones en el Congreso de los Diputados. Hoy ha exhibido un gráfico que resume la realidad de la situación. Desde hace dos meses vengo afirmando en esta sección de El Imparcial que no existe otra comparación seria con relación al coronavirus que la de fallecidos por millón de habitantes. Cayetana Álvarez de Toledo ha dejado claro que España es, entre las doscientas naciones del mundo, la que cuenta con un número mayor de fallecidos por millón de habitantes.
Los incesantes elogios que Pedro Sánchez se dedica a sí mismo se estrellan contra la realidad. El Gobierno sanchista, por su negligencia, su tardanza y su ineptitud, por su tórpida gestión, ha conducido a España a encabezar las cifras reales del Covid-19. Afirma Sánchez, arropado por sus medios de comunicación, que Estados Unidos es el país con mayor número de fallecidos. Y eso es una falacia, una verdad a medias. En el día de hoy, España, con relación al millón de habitantes, multiplica nada menor que por cinco las muertes contabilizadas en Estados Unidos.
El Estado de Alarma otorga poderes especiales al Gobierno, pero poderes democráticos, no dictatoriales. Pedro Sánchez está tomando medidas sin consultar a los partidos que le concedieron los votos necesarios para que pudiera asumir los poderes del Estado de Alarma. Dominado por la tentación dictatorial a la venezolana, Sánchez está llegando incluso a la mala educación y a la vejación personal. No se puede hacer pública la fecha de un encuentro entre el presidente del Gobierno y el jefe de la Oposición sin previa consulta. Se trata de una fórmula obligada no solo en el ejercicio democrático, sino también en el social. Pablo Casado, tras ponerse de acuerdo en la fecha, debe acudir a la convocatoria de Pedro Sánchez, a sabiendas de que el presidente pretende enmascarar en los pactos de la Moncloa su pretensión personal para seguir en la Moncloa. El jefe de la oposición, a mi manera de ver, debe pasar por alto las descortesías y las vejaciones. Y concordar con el presidente del Gobierno una fecha para el encuentro, acudiendo a la Moncloa con la guardia alta, porque está claro que lo que se pretende es engañarle para que Pedro Sánchez, en lugar de dimitir por la desastrosa gestión que ha hecho del Covid-19, permanezca calentando la poltrona curul del palacio de la Moncloa.