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TENIS

WTA. Coco Gauff, la precoz perla estadounidense, comparte sus problemas anímicos

WTA. Coco Gauff, la precoz perla estadounidense, comparte sus problemas anímicos
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viernes 17 de abril de 2020, 19:56h
La estrella emergente sigue debatiéndose entre la exigencia del profesionalismo y el deseo de vivir una adolescencia y juventud normales.

Coco Gauff es una jugadora de tenis de 16 años que ha irrumpido en el circuito profesional con fuerza. En 2019 hizo historia al eliminar en la primera ronda de Wimbledon a Venus Williams, con 15 años. Aquella aventura, su primera en un Grand Slam, seguiría hasta llegar a la cuarta ronda del torneo británico. Resultó una presentación en la élite precoz, que seguiría con el arribo a la tercera ronda del US Open y a la cuarta ronda del Abierto de Australia del pasado enero. Por ende, ya ha batido un puñado de plusmarcas.

Muchas analistas le han colocado el cartel de heredera de Serena Williams. Sin duda, no hay un proyecto en el tenis estadounidense que brille y prometa más que Gauff. Así que los focos ya se han centrado en ella, que todavía es menor de edad. Su rebeldía en la cancha y el descaro que le ha llevado a jugar de tú a tú con cualquiera de las veteranas, ha remarcado el estatus descrito. Pero lo que no se había publicado hasta la fecha es cómo esta adolescente ha gestionado la presión sobrevenida.

Lo ha hecho ella misma, escribiendo una carta pública que ha sido publicada en 'Behind The Racquet'. En el texto desglosa, desde su perfil sincero, los problemas emocionales en los que sigue navegando. No parece sencillo digerir a tan temprana edad la presión y responsabilidad de asumir el rol que ha tenido que asumir, sobre todo desde que sacara la cabeza ante Venus en el All England Club británico. "Siempre me he preguntado cuánto mejor o peor sería mi vida sin el tenis. Con todo lo que este deporte me ha dado, no puedo imaginarme mi vida mejor sin él. Pero la mayoría de mis amigos van al instituto y siento que ellos parecen felices haciendo vida normal. Por un momento pensé que quería eso, pero me di cuenta de que, al igual que en las redes sociales, no todo el mundo es tan feliz como muestra en sus publicaciones. Tardé un año en asumir esa idea", avanza.

"Mis resultados todavía eran buenos, aunque esto no tenga nada que ver con el tenis. No era feliz jugando, de cualquier manera. Mis padres han hecho un gran trabajo asegurándome de que haga cosas propias de la adolescencia. Fui capaz de volver a casa el año pasado y estaba pensando en ir a la graduación hasta el coronavirus. Intento ver a mis amigos tanto como puedo", reconoció, antes de exponer que "mi padre y mi madre trabajan por lo que paso mucho tiempo sola en casa". "Es difícil ir a la escuela sola, cuando no puedes socializar con otros estudiantes. Aunque extrañe algunas cosas, creo que este estilo de vida es perfecto para mí y no para todo el mundo", reflexionó.

Gauff, en una argumentación en la que puede encajar más de un deportista de élite en su etapa de despegue, manifiesta que "a lo largo de mi vida, siempre he sido la mas joven en hacer las cosas, lo que me da unas expectativas que no quiero. A eso hay que sumar la presión que necesitaba para hacerlo bien rápido. Una vez que dejé eso atrás, entonces fue cuando empezaron a llegar los resultados que quería". "Antes de Wimbledon en 2017 y 2018 estaba luchando por ver si era esto lo que quería realmente. Siempre tenía los resultados pero ese no era el problema. Me encontré con que no disfrutaba con lo que amaba. Fue el año más duro para mí de largo. Aunque los tuviera, sentía como si no tuviera amigos", rubricó.

"Cuando estás en esos momentos difíciles, no sueles ver el lado bueno de las cosas y eso es lo más duro. No creí que tuviera que ver con el tenis, sino que estaba haciendo malabares con todo. Sabía que quería jugar al tenis pero no sabía cómo quería hacerlo. Llegué a pensar la posibilidad de tomarme un año de descanso, para centrarme en mi vida. Elegir no hacerlo fue la elección correcta pero estuve muy cerca de no ir en esa dirección. Estaba perdida. Estaba confusa y pensando demasiado que ésto era lo que quería yo o lo que querían otros. Durante muchos momentos me sentaba, pensaba y lloraba", reconoció, con valentía.

La tenista que aspira a alzar algún trofeo más pronto que tarde, por su talento genuino, se felicita en su narración por haber superado aquel trance espinoso. "Salí de aquello más fuerte y conociéndome mejor que nunca. A todos los que me preguntan por qué estoy tan relajada en la pista les digo que es porque he aceptado quién soy, después de superar los puntos más bajos de mi vida. Ahora, cuando estoy en la pista, estoy muy agradecida por haber salido de ello", comentó. Y se pronunció, así, sobre su nuevo rol: "Personalmente me gusta jugar para la gente más que para mí. Se me acercan niñas de todas las razas, pero principalmente afroamericanas que me dicen que han cogido una raqueta por primera vez gracias a mí. Es increíble para mí porque así empecé en el deporte. Para mí, uno de mis principales objetivos es seguir rompiendo barreras".

Mas, Gauff tiene clara su senda. "No me gusta que me comparen con Serena o Venus Williams. Lo primero, aún no estoy a su nivel. Siento que no es justo comparar a las hermanas Williams con alguien que está empezando. No me sienta bien, todavía las veo como unas referentes. Pese a todos los elogios, no deberían ponerme en el mismo grupo. Por supuesto que espero llegar a donde han llegado ellas pero son las dos mujeres que me marcan el camino, por lo que nunca podré ser como ellas", reivindicó.

Por último, se despidió con el siguiente razonamiento: "Me he acostumbrado a la idea de que la gente me ve como un modelo a seguir. Eso me añade más presión, desde que sé que la gente mira todos mis movimientos. La mayor parte de las veces es fácil, porque siempre soy yo misma, no pretendo ser alguien con la que la gente esté de acuerdo. Al principio pensé que tenía que ser perfecta, pero hice una búsqueda espiritual y lo dejé atrás. Desde que lo hice, he disfrutado mucho más entrenando y jugando partidos. Era 2018 cuando recuerdo que me despertaba y no quería entrenar. Fui una afortunada al ser capaz de darme cuenta pronto". "Eso me ha ayudado a saber quién te quiere realmente o quién se mueve contigo por otras razones. Soy muy cuidadosa con quién está cerca de mí. Es la gente que me ha ayudado en los momentos difíciles. Me llevó un tiempo estar cómoda tras expresarles mis verdaderas emociones, pero una vez que lo aprendí todo se hizo más fácil", concluyó.

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