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TRIBUNA

O aun así

domingo 19 de abril de 2020, 19:46h

¿Eres feliz?

Sí.

¿No habrá sido una respuesta demasiado espontánea con la terrible pandemia oteando?

Puede ser, pero como ni siquiera sabemos a ciencia cierta lo que es la felicidad, puedo permitirme incluso ahora la osadía de responder eso.

¿Cómo se puede ser feliz si no tienes dinero para mantener a tu familia, ningún bien en propiedad, no sabes cómo afrontar el día de mañana y encima te haces mayor y quién sabe?

Mira, la gente escucha embelesada, durante horas y semanas, las recomendaciones por los podcasts de lo que ha de ser tu vida, ordenada, equilibrada, exquisita, plena y cómo llevarla a cabo. Y se refieren a esa plenitud como sucedáneo de lo que quisieran decir, ser felices, pero no se atreven porque no llegan a tanto descaro. Pues yo tengo que mostrar otras cartas en bien de aquellos que como yo juegan esta única partida y navegan con el agua al cuello, sin conseguir ese equilibrio, pero que podrían abandonar este mundo de un plumazo como si nada y sin agarrarse con estrépito al paraíso perdido de nombre pero si aún me faltaba.

¿Dónde, pregúntales, está ese ligero desvarío a la locura o al menos ese inquietante deslizarse a los arcenes de la cordura, que nos permite acercarnos a la felicidad por un instante?

No lo saben.

¿Es mejor ajustarse a las normas o barajar un caos con soltura?

Tendrían que pensarlo.


¿Cuántas cosas hay que mantener en ese nuestro día a día para volar lo imprescindible, sin chocar una y otra vez con los alambres y a qué renunciar para salir de la jaula?

Tampoco lo saben.

¿Se puede ser conscientes de todo o basta con una parte?

De todo, por supuesto, o al menos intentarlo.

Esa era para darles un margen. ¿Hasta dónde hacer lo que hay que hacer para no encabritar al caballo de juguete de nuestra infancia?

No tienen ni idea de lo que les estás preguntando.

Pillados, ya lo ves. Además, no creo en el artista infeliz en su creación, sino en el artista desgraciado y lleno de penalidades cuando se limpia las manos, porque aceptar la felicidad es tan solo como cubrirse con una toalla seca cuando estamos empapados y despojarnos de ella cuando estamos aliviados y con el arte en cambio, ni siquiera toallas y encima hay que secarlas al aire.

Conscientes de que somos la única especie que se salta a la torera las leyes naturales, el caos no impide acercarnos a la felicidad, ni ser tachados de tarados, o aún así.

Dedicado a vosotros.


https://www.victorochoa.com
https://www.instagram.com/vochoaescultor/

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