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TRIBUNA

No tengo prisa

miércoles 22 de abril de 2020, 20:44h

No tengo prisa,/ ahora no tengo prisa/ Ahora soy dueño de mi tiempo./ Cuando todos quieren salir, yo me quedo/ Cuando todos quieren ir lejos, yo me siento./ No tengo prisa, ninguna prisa./ Abrirán las puertas,/ saldréis a devorar el mundo,/ yo me quedaré dentro,/ alguien tiene que hacerlo./ Me quedo y seguiré aplaudiendo:/ ¿A quién aplaudes, si ahora todo es nuevo?,/ me preguntaréis extrañados/ Al recuerdo de los muertos, alguien tendrá que hacerlo/ Les contesto.

Correr, correr para llegar a ninguna parte/ Ningún gobierno os dará verdades,/ ni siquiera el aire como sustento./ Ningún gobierno pondrá remedio,/ por eso me quedo dentro./ No, no tengo prisa mientras estemos en esto/ ¿Y qué es esto?/ me preguntaréis boquiabiertos:/ Es la vida, solo eso.

Nacer y morir es lo nuestro, / entre medias una especie, un escarmiento./ Un aviso, tras de otro,/ y mientras tanto, la vida se quedará en proyecto/ Llegará la vacuna y todo será nuevo,/ tanto, que dejaremos de querernos./ Nada nuevo y vuelta a empezar/ ¿Y a esto le llamáis futuro?/ Incierta humanidad, por cierto.

Somos Universo, al menos eso creemos,/ poco o nada merecemos si por ello nos tenemos./ Tropezamos en la misma piedra dos veces y ciento,/ muy pocos allanan camino evitando más tropiezos./ Nos morimos de miedo, por algo que ni siquiera vemos/ Nos lo cuentan, nos confinan, nos engañan, nos entierran sin saberlo./ Por no saber, nada sabemos,/ y sin embargo, aplaudimos y dejaremos de hacerlo./ Por eso yo me quedo y seguiré aplaudiendo.

Dicen no vivir del pasado, según les convienen los recuerdos/ Despiertan la memoria rencores de otros tiempos./ Desentierran a un dictador cambiándole de aposento/ Para eso sí hay dinero y no escatiman en medios./ Ahora, cuando las víctimas son miles y se mueren por decreto, ahora, los mismos, no tienen maneras de hacerlo./ Ni siquiera un lazo negro, ni crespón de luto regio, ni un puñetero silencio sobre nuestros queridos muertos./ Algunos cuerpos llenan bolsas en pabellones de hielo, otros van en féretros, buscando cualquier cementerio./ Por eso yo me quedo y seguiré aplaudiendo.

Familiares con muertos en medio del desgobierno./ Ni un responso, ni un adiós, ni siquiera un último beso./ Hasta la muerte se extraña por llevarse así a los nuestros./ Hoy se hacen mascarillas con sudarios de lamentos./ Hay lágrimas confinadas que ya visten de negro./ Todo por culpa de un extraño virus y por la falta de medios./ Es como si un avión con 500 pasajeros cada día se cayera sobre el mismísimo Mar Muerto./ ¡¡Qué terrible es el olvido cuando las cifras nos convierten en la conformidad del suceso!!.
Equipos que no llegan y que siguen prometiendo/ Cuarenta días después, el caos de los recuentos./ Picos, curvas y aplanamientos,/ eso como único remedio./ Mientras la clase política fabrica su propio adviento, el pueblo pide unidad./ Por caridad, aunque solo sea de momento./ Surgen nombres imponiendo cordura y fabricando respeto./ Iniciativas privadas a falta de buen gobierno./ Hombres, mujeres, niños, cada uno con su esfuerzo levantan los muros del confinamiento./ Los que nos cuidan se contagian o se mueren por decreto,/ mientras voces de insurrectos dicen que se les paga por ello. Por todo eso me quedo, y también para seguir escribiendo.

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