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EDITORIAL

Los niños celebran salir del encierro

domingo 26 de abril de 2020, 09:37h

Por fin, los españoles comienzan a ver la luz al final del túnel tras la reclusión forzosa impuesta por el Estado de Alarma. Este sábado, los niños han saltado a la calle con hambre de libertad. Han podido desgañitarse de alegría al sentir el aire puro, al correr con estruendo, al saltar, al divertirse como nunca. Y se han sacudido el miedo que les atenazaba dentro de sus casas con la televisión mostrando cadáveres y camillas, mientras los locutores informaban de los muertos y contagiados del día. Nunca entenderán por qué les encerraron durante mes y medio.

También el presidente del Gobierno ha informado que a partir del 2 de mayo, los españoles podrán salir a practicar deporte o a pasear, incluso acompañados. Son sin duda dos buenas noticias que celebrar después de esta pesadilla que todavía no ha terminado. Las medidas del “desescalamiento” comienzan a ponerse en marcha, lo que supone un alivio para la mayoría. El Gobierno podría ceñirse a imitar a otros países que ya han tomado decisiones similares con éxito, pues no expanden la pandemia, pero permiten a los ciudadanos aliviarse del encierro. Sin duda, es mejor imitar buenas ideas ajenas que inventar chorradas propias.

Con la prudencia que corresponde, el Gobierno debería también preparar las medidas de la reapertura de la actividad económica. Al igual, que los bancos, los supermercados o los estancos, muchos otros comercios deberían abrir sus puertas para paliar el desastre económico que se avecina y para engrasar la vuelta a la normalidad. Y, aunque poco a poco, el Ejecutivo tiene que impulsar la reactivación industrial y el turismo con las imprescindibles medidas de seguridad. Para ello, resulta urgente la comercialización y utilización masiva de test para detectar el coronavirus y la distribución del material de protección como guantes y mascarillas. La escasez de ese material ha sido uno de los muchos errores que ha cometido el Gobierno en su nefasta gestión de la crisis sanitaria.

Hay que insistir en que cuando el presidente del Gobierno comparece en la pasarela de Moncloa para anunciar noticias como éstas debe actuar con sobriedad, limitarse a comunicar las nuevas medidas y aparcar la sobreactuación y la propaganda. Resulta ridículo y perverso que aproveche sus comparecencias para endilgar sus rebuscadas y cursis frases como la de “en esta crisis entramos unidos y saldremos unidos”. Que, además es falso, pues él mismo se ha encargado de dividir a los españoles con su sectarismo, arbitrariedad, soberbia y el descarado abuso del estado de alarma que ha convertido en un estado de excepción. Pero con ese canto a la unidad busca presionar a la Oposición para que acuda contrita a la Comisión del Congreso, que ya se ha adelantado a presentar con Podemos, en busca de alcanzar acuerdos con sus socios de investidura. Al final, los pomposos Pactos de la Moncloa que ahora quieren bautizar como los Pactos de San Jerónimo se quedarán con suerte en un puñado de acuerdos, la mayoría aprobados con el apoyo de los comunistas y los separatistas. Y así, volveremos a la normalidad. Pero hoy, al menos, hay que celebrar la alegría de los niños.

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