No hay que hacerse demasiadas ilusiones. La reiterada torpeza de Pedro Sánchez y de su ministro de Sanidad no invita...
No hay que hacerse demasiadas ilusiones. La reiterada torpeza de Pedro Sánchez y de su ministro de Sanidad no invita al optimismo. Pero, a pesar de todo, la epidemia del coronavirus empieza a declinar. Un médico de máximo prestigio, como Juan Abarca, considera que, con todas las cautelas necesarias, hay razones para esperar en unas semanas, y gradualmente, el regreso a la normalidad.
Tarde y mal, así juzgan algunos médicos y médicas, algunos enfermeros y enfermeras, la gestión que ha realizado el Gobierno. Incluso un sector de los sanitarios españoles ha llevado ya a los Tribunales al ministro de Sanidad por el riesgo sufrido a causa de la lenidad y la torpeza de las autoridades. Y eso suponiendo que no haya mediado además comisiones económicas. Varios equipos periodísticos están investigando esta circunstancia. Al periodismo serio le corresponde, en primer lugar, informar; y luego ejercer el contrapoder, es decir, elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca y denunciar al poder cuando el poder abusa. Tal vez nos encontremos con que aparte de criticar la tórpida gestión del Gobierno Sánchez, algunos medios de comunicación denuncien abusos de poder con escándalos de corrupción.
En todo caso, habrá que concluir que se contempla ya la salida de la situación de arresto domiciliario. En muchos países de Europa se está superando el confinamiento y, lógicamente, en poco tiempo ocurrirá lo mismo en España. Y si de verdad queremos que la reconstrucción económica y laboral se produzca en nuestro país, será difícil que eso ocurra con Pedro Sánchez al timón de la nave. El presidente del Gobierno ha encontrado en el coronavirus un pretexto para taponar sus errores de todo el año 2019 y el desastre de 2020.