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TRIBUNA

El pinchazo. El pinchazo. Que nadie se lleve a engaño

jueves 21 de mayo de 2020, 20:21h

Y que nadie se lleve a engaño, pues el daño milimetrado nos acompaña y nos baña en aquesta escuridad de antaño.

Que nadie espere la verdad ocultada bajo el vuelo de la siniestra corneja, pues augurio cual gigante en la posada cumpliéndose está y es en esta tierra vieja.

Sin embargo… ¡qué belleza en este adverbio largo¡…, arrojemos la lanza con filo al suelo, porque palabra avanza con otra palabra retando con honor en duelo a esta nueva forma del capital soberbio.

Que no hay norma ni ley ni gesta televisada que detenga de los pies el polvo que se esparce con alegres cánticos por fiesta más allá de esta humanidad a bordo de tu sencillez, hermana, de tu sensibilidad que adorna, anciana, las guirnaldas con que aprestas esta aún por venir infancia que es hormiga de existencia.

Y que nadie se lleve a engaño, pues no hay, lo juro, daño.

Digamos que Facebook y sus tribus adyacentes ya han logrado imprimir al humano ser en producto con tal que, siendo producción a velocidad algorítmica, créense, como filmó Chaplin, jugar con el globo del mundo con sus toquecitos que son likes, más todos estos chisgarabís que ustedes conocen. Ahora han hallado en Silicon Valley este nuevo apps del pinchazo. ¿A qué me refiero? Sí, incautos no son, el pinchazo, el pinchazo.

Es que nos falta el pinchazo, la inyección, estas nuevas lecturas de adn y otras no tan nuevas en aquesta competición por ver quién en buenas tardes acierta con la vacuna en mortaja o en la cuna.

Millones de vacas a salario en grandes laboratorios tornan a juguetear por ver quién la tiene más grande, y, ansí, emitiendo petrodólares, acordar o encordar novísimamente el Poder con el que construir el Arco del Triunfo más libre y todavía más triunfal.

En mientras, la sangre continúa escapándose por estos diablos en quebrantos de la gente humilde y desinformada en mientes, que las patentes son de corso y negocio, y por ello es que asoman ya, como antiguo, a la hora de hundir el rejón con precisión en la tauromaquia genital con tal de obtener beneficios.

Taurómacos, siglo XXI, ellos, yes, of course, sabemos todos por donde se dispersan los billonarios de Amazon, Google, etcétera, etcétera, esto es, alrededor de todas las opulentas plazas de los mercados.

Y cito finalmente este versillo de un manchego corredor:

“-¿Dónde estás señora mía,

que no te duele mi mal?

O no lo sabes, señora,

o eres falsa y desleal?

Y acabo ya por iniciar lo aquí escrito: el pinchazo, el pinchazo, que nadie se lleve a engaño, la vacuna y a soñar.

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