TRIBUNA
Poder político e indiferencia moral
jueves 28 de mayo de 2020, 20:50h
Vivimos un periodo de confusión e incertidumbre. Avanzamos hacia una nueva realidad ignota, hacia un futuro difícil de predecir, porque los elementos de los que disponemos para pronosticarlo son en su mayoría desconocidos. Por lo tanto, el porvenir que nos espera está presidido por interrogantes e incógnitas, cuyos perfiles difusos y complejos niegan la afirmación de que caminamos hacia una “nueva normalidad”.
¿Podemos afirmar que transitamos hacia una “nueva normalidad”? Difícilmente cabe aceptarlo cuando los españoles asistimos estupefactos al carnaval de los despropósitos que cotidianamente nos ofrecen nuestros líderes políticos –salvo algunas honrosas excepciones-; unos dirigentes empeñados en mostrarnos sus carencias morales y su desprecio a los valores cívicos, al respeto mutuo, a la exigible colaboración de todos ellos para cobijar a una sociedad en su mayoría angustiada por lo que ocurrirá con sus vidas, ateridas por lo incierto del mañana. Justo cuando más los necesitamos, ellos se refugian en la insolente defensa de sus ambiguos intereses.
Lo que realmente ocurre es que nos encaminamos hacia “una nueva realidad” ciertamente calamitosa, nos guste o no; ya que como reflejo de los desatinos señalados, por el influjo del “efecto demostración”, algunos sectores de la sociedad se están radicalizando, con el más que probable riesgo de que se generen tensiones muy preocupantes.
Muchos dirigentes políticos y en especial, aquellos que mayor responsabilidad tienen, el Gobierno de España, están “adiaforizados”, (término acuñado por Zygmunt Bauman); es decir, poseídos por la indiferencia moral de sus comportamientos y decisiones. Esta conducta, lamentablemente, se ve reflejada en las redes sociales, en las que la posverdad, esto es, las afirmaciones carentes de lógica y sin ningún rigor, terminan por convertirse en verdades, las más de las veces dañinas, urdidas por autores sin escrúpulos, que en un afán de sembrar confusión y escándalo, emponzoñan las relaciones sociales cuando más necesaria es la cooperación y el mutuo auxilio ciudadano.
Resulta espantosa la insensibilidad moral mostrada cotidianamente por importantes dirigentes y sectores sociales, plasmada en la desconsideración hacia las víctimas de la cruel enfermedad que nos asola y sus familiares, hacia todos los trabajadores que atienden nuestras necesidades básicas y viven angustiados por el riesgo de infectarse ellos y sus familiares, así como hacia los sectores más frágiles, pue decenas de miles de españoles se ven obligados a acudir a comedores sociales y miles de pequeñas empresas han desaparecido o están amenazadas por la quiebra. ¿Qué pensarán todos ellos?, ¿qué juicio les merecerá la algarabía de los debates parlamentarios, convertidos en riñas y porfías de toscas acusaciones, cuando sus deliberaciones deberían estar presidida por “la ética de la responsabilidad”, como decía Max Weber?
En las primeras semanas de esta “interminable cuarentena” de confinamiento que nos vemos obligados a respetar, hemos asistido a las bienintencionadas afirmaciones de que todos seríamos mejores una vez superada la pandemia, incluso de que ya somos mejores; una afirmación que ojalá hubiera sido cierta, pero que como suele ocurrir en las crisis, dista mucho de serlo, al menos con carácter general.
Sin duda, unos serán tan buenos como eran o mejores. Por el contrario, otros no habremos aprendido las lecciones que reiteradamente nos muestra la historia. De ellas, hay dos que quiero resaltar. La primera, que el espíritu basado en el descrédito del otro, en la exclusión del discrepante convirtiéndolo en enemigo, es el germen de la autodestrucción como comunidad. La segunda, que las crisis se superan cuando las fuerzas políticas auténticamente consecuentes se coaligan para aplicar medidas eficaces que atiendan las necesidades de los ciudadanos y para consolidar las instituciones encargadas de llevarlas a cabo.
La gravedad de los efectos sociales y económicos exige, frente al espíritu destructivo del oportunismo, una gran coalición. No existe otra solución plausible para paliar las dramáticas consecuencias de esta crisis imprevista. El Presidente no puede seguir manteniendo un Gobierno intimidado por las presiones espurias de quienes lo apoyan, sino que tiene la obligación de proponer ya, sin dilación, una coalición de amplio espectro para situar a todas los grupos políticos ante su propia responsabilidad.
Esa propuesta no sería una muestra de debilidad sino de fuerza política y moral, que sin duda impulsaría el reencuentro de una sociedad cada día más enfrentada. Sería una señal de fortaleza y de madurez, una demostración de que el Gobierno finalmente ha asumido la que debe ser su única finalidad en estos momentos: superar el drama que nos devora y velar por el bien de todos los españoles.
La superación de la recesión económica requerirá de la adopción de medidas de amplio calado que sólo podrán adoptarse por un gobierno sólido y estable, capaz de aprobar unos presupuestos acordes con las actuales necesidades lo antes posible. Las decisiones económicas y sociales que se están anunciando son ciertamente necesarias, pero no suficientes. Entre ellas, el ingreso mínimo es evidentemente un alivio a corto plazo para paliar la indigencia de muchas familias, aunque no de todas. Es una ayuda necesaria y temporal que debe ser estrictamente controlada para evitar abusos y favoritismos. Ahora bien, rechazo de plano la afirmación de que ese subsidio “fomenta vagos”, del mismo modo que rechazo la afirmación de que las ayudas a las empresas restringen la capacidad competitiva de nuestros emprendedores.
Pero esas ayudas son claramente insuficientes. Es imprescindible fortalecer nuestro tejido industrial y rescatar importantes parcelas del sector de los servicios. En estas penosas circunstancias también habría que indagar en los nichos económicos que pueden proporcionar empleo y riqueza, aunque otrora fueran abandonados porque dejaron de ser productivos en aquellos momentos. Se podrían impulsar, de acuerdo con las autonomías, pequeñas explotaciones familiares en el sector primario y en el secundario, que en este momento puedan resultar productivas; lo que en los próximos años ayudarán a mitigar la pobreza de familias asentadas en los grandes núcleos urbanos y zonas rurales abandonadas, lo cual además podría abrir vías esperanzadoras para reactivar la “España vaciada”.
La incertidumbre y la depresión económica son ya una realidad. Su magnitud es verdaderamente incuantificable, y el impacto sobre la economía de la Unión Europea demoledor, aunque evidentemente su grado diferirá entre los Estados miembros. España será uno de los más dañados, pero no olvidemos que nuestra debilidad afectará también seriamente a los países miembros más ricos, por la dimensión que nuestra economía nos otorga como clientes suyos. La supervivencia de la Unión Europea dependerá de la firme decisión de actuar conjuntamente para evitar un fallo sistémico que arrase nuestra forma de vida. La Unión tiene que asumir su responsabilidad y reforzar una cooperación solidaria y sin fisuras entre todos estados para ayudar a los más afectados si no quiere dar al traste con la posición alcanzada en estas últimas décadas. A España les compete ahora, como contrapartida, mostrar la coherencia y solidez política imprescindibles para recuperar la confianza internacional en el futuro de su economía.
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Exdiputado del PSOE y portavoz del CES
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Poder político e indiferencia moral
Últimos comentarios de los lectores (15)
13369 | Maria - 30/05/2020 @ 18:01:47 (GMT+1)
agradezco esa noticia tan completa
7
13366 | paula sastre - 30/05/2020 @ 17:16:16 (GMT+1)
Totalmente de acuerdo, ojalá se imponga la sensatez y la preocupación real por los ciudadanos y la delicada situación actual, por encima de los intereses políticos. .. ojalá. .. muchas gracias por un artículo que nos hace recuperar la fe en algunos políticos. .
13353 | Maria de lis Angeles Torregrosa - 29/05/2020 @ 22:07:30 (GMT+1)
Se agradece la sensatez y la visión de estado.
13352 | Domingo - 29/05/2020 @ 21:55:35 (GMT+1)
Buen repaso a lo que tenemos por delante: numerosas oportunidades de ser responsables, cada uno en su parcela. Políticos, empresas, trabajadores, la ciudadanía en general. Todos aceptando lo que supone participar de la vida social: convivir respetando y sumando fuerzas. Gracias por estas reflexiones constructivas,Sr Bofill
13342 | José Felix Mendez - 29/05/2020 @ 14:01:18 (GMT+1)
Manifiesta la opinión de la mayor parte de los ciudadanos responsables de este país.
13341 | Isabel Torres - 29/05/2020 @ 13:05:11 (GMT+1)
Totalmente de acuerdo, me ha gustado mucho el artículo
13340 | Nieves Diaz - 29/05/2020 @ 12:55:44 (GMT+1)
Un analisis realista de la actual situacion politica, social y economica, con criterio y bien fundamentada. Ojala y todos los politicos tuvieran el mismo nivel de etica y empatia con la poblacion mas desfavorecida. Enhorabuena x el articulo!
13339 | Margarita Torres - 29/05/2020 @ 12:17:51 (GMT+1)
Me ha gustado mucho el artículo.
13338 | Federico Andrés Mombiedro - 29/05/2020 @ 12:00:34 (GMT+1)
Aportación enriquecedora con madurez y experiencia política. Ojalá se aprovecharán mentes clara y con fundamentos como está para poder progresar como país, unido y no roto. La aportación sobre los pueblos abandonados es digna de ser tomada en serio
13336 | Marta F-C - 29/05/2020 @ 11:39:43 (GMT+1)
Un análisis conciso y certero de la cruel realidad en la que estamos viviendo y de la dura situación que nos aguarda, junto al retrato descarnado de la catadura política y moral de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de conducirnos a superarla.
13335 | Isabel Segovia Hernandez - 29/05/2020 @ 10:51:46 (GMT+1)
Estoy totalmente de acuerdo con tu exposición,aunque dudo mucho que este presidente sectario pueda llegar a ningún tipo de gobierno distinto al que tiene
13332 | Francisco Cruz de Castro - 29/05/2020 @ 00:46:55 (GMT+1)
La situación actual en España es muy delicada y Pedro Bofill , en este artículo, hace un diagnóstico muy preciso y acertado y se arriesga a exponer una solución política difícil pero, a su juicio, necesaria.
13331 | Josephine R Soninlouf - 29/05/2020 @ 00:34:23 (GMT+1)
Viviremos la maldición de tres crisis entrelazadas, la sanitaria (generadora de las otras) que ha mostrado las debilidades de una sanidad y protección social en exceso mercantilizada; la socioeconómica, que es un tren que nos está arrollando por la necesidad de cuasi parar la máquina productiva como única protección ante el virus; y la política, que cada día se profundiza más por la cortedad de miras y de conocimiento, y la aversión a la verdad (recomiendo ver The Newsroom, ilustrativa de la mentira y el odio fortalecidos a través de las redes) nos llevan a un desastre de proporciones desconocidas. ¿Cómo deshacer el nudo gordiano? El autor nos da unas pistas muy a tener en cuenta.
13330 | M.j.atienza - 29/05/2020 @ 00:17:07 (GMT+1)
Excelente articulo . Acertadisimo ,su análisis de la realidad política de rabiosa actualidad.
13329 | Mariano - 29/05/2020 @ 00:02:56 (GMT+1)
Está bastante bien. Ha tocado todos los temas que casi todo el mundo ve y que son prioritarios en estos tiempos que estamos viviendo. Parecía como dices qué lo correcto y necesario sería una coalición o por lo menos un acercamiento de todos.No parece que haya una solución, estamos cada vez más crispados y agresivos.
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