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EDITORIAL

Comienza la nueva carrera espacial

sábado 30 de mayo de 2020, 13:45h

Estados Unidos acaba de materializar su esperada vuelta al espacio. Este sábado ha tenido lugar el lanzamiento de la misión Demo-2, fruto de una histórica colaboración entre la NASA y la compañía SpaceX. Este viaje tripulado privado, el primero de la historia, pone fin a casi una década de dependencia de Rusia, única nación capaz de enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional de forma regular y segura, gracias a sus naves Soyuz.

Con este lanzamiento, Washington reafirma su autonomía frente a Moscú, pero, sobre todo, exhibe músculo ante Pekín. China, que ya amenaza la hegemonía de Estados Unidos tanto en el plano tecnológico como en el comercial, viene desarrollando en los últimos años un ambicioso programa espacial que espera culminar en 2024 con una misión tripulada a la Luna.

Consciente del colosal impulso de su oponente, también en el ámbito aeroespacial, la Administración Trump ha priorizado todo lo posible regresar al satélite, presionando a la NASA para transformar años en meses. Una buena prueba de este creciente interés es el establecimiento a finales de 2019 de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, como rama separada del Ejército.

La Luna es objeto de anhelo político a corto y medio plazo principalmente por su riqueza en recursos naturales, como el helio-3, extremadamente escaso en la Tierra. Hace poco más de un mes y en plena pandemia, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva animando a la "exploración comercial, recuperación y explotación de recursos del espacio exterior". Todo ello contraviniendo el Tratado de la Luna, suscrito por su país en 1979, que apostaba por conceder estos derechos futuros a la comunidad internacional. Nuestro satélite ofrece, además, otra ventaja estratégica clave: servir como parada para los futuros viajes a Marte.

El de hoy es también un indiscutible hito para SpaceX, como punta de lanza de un sector privado ansioso por elevarse más allá de la atmósfera. Aunque la NASA ha recurrido siempre a compañías privadas para sus proyectos, las aspiraciones de Elon Musk (dueño de la compañía) exceden con mucho las de un mero contratista. El objetivo de SpaceX es, como indica su página web, "hacer historia", convirtiendo en "interplanetaria" la civilización humana.

Por supuesto, las agencias aeroespaciales persiguen fines científicos loables, que redunden en beneficio de la humanidad. Por ejemplo, a lo largo de esta década las agencias que forman parte de la Estación Espacial Internacional (ESA, NASA, Roscosmos, JAXA y CSA), construirán una nueva estación orbital en la Luna que servirá como enlace entre las futuras bases lunares y la Tierra. Asimismo, existen planes para establecer bases científicas y hasta un telescopio en la cara oculta…

Desafortunadamente, los intereses científicos rara vez coinciden con los políticos. Tal vez al principio la Luna se convierta en una suerte de Antártida, un lugar consagrado a la ciencia que, por el momento, permanece 'inalterado'. Pero con el paso del tiempo lo más probable es que una nueva fiebre del oro termine transformando nuestro satélite en el lejano oeste. La nueva carrera espacial arranca hoy.

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