Ha anunciado la solicitud de la sexta prórroga del estado de alarma.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este domingo para hacer oficial su intención de solicitar la sexta prórroga del estado de alarma. La que se proclama como la última de todas. Pero no se ha quedado ahí: ha usado parte de su comparecencia en efectuar una defensa cerrada de los miembros del Gobierno más cuestionados en estos meses de crisis sanitaria causada por el coronavirus.
Se trata de Fernando Grande Marlaska y de Pablo Iglesias. Sobre el primero se han amontonado los gritos de dimisión, desde las calles y desde la bancada de la oposición parlamentaria. La revolución ocasionada en el seno de la Guardia Civil ha sido sobresaliente y, en consecuencia, se ha expandido el disgusto en el cuerpo. No obstante, han visto cómo han sido cesados el coronel Diego Pérez de los Cobos y otros dos altos mandos de la Benemérita.
Sánchez ha querido salir al paso de este entuerto y ha manifestado que Marlaska "cuenta con mi absoluto apoyo". Y para tratar de calmar las aguas ha equiparado su apoyo al titular de Interior con el que profesa a la Guardia Civil. "Confío plenamente en la Guardia Civil", ha recalcado antes de defender que su "la profesionalidad como institución está fuera de duda".
Así ha respondido a las cuestiones que señalan los errores que contiene el informe presentado al Juzgado 51 de Madrid y que los intentan vincular con otros informes, como el relativo al caso de la agresión en Alsasua y al del mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero o "los Jordis". Y se ha limitado a negar que Marlaska o alguien del Ejecutivo haya interferido en el discurrir de los procesos judiciales.
Sobre todo, ha hecho referencia a la causa que instruye el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid sobre la investigación del 8M contra el delegado del Gobierno en Madrid, Jose Manuel Franco. "El Gobierno siempre ha mantenido absoluto respeto al poder judicial y a su independencia", ha remarcado Sánchez, quien ha pasado al ataque contra Vox para justificar las gruesas palabras proferidas, en sede parlamentaria, por Pablo Iglesias (que acusaba a la formación nacionalista de propugnar un golpe de Estado).
Por último, el jefe del Ejecutivo ha redondeado su pretensión de estrechar lazos con la molesta Guardia Civil destacando que en estos dos años ha dado respuesta a "demandas legítimas" de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Ha puesto en relieve la equiparación salarial, "acordada con las asociaciones más representativas", de la que ha recordado que esta semana se ha aprobado el tercer y último tramo del proceso de equiparación salarial de los policías nacionales y guardias civiles con los miembros de las policías autonómicas. Y se ha despedido resaltando el "relevante" plan de inversiones para recuperar y dignificar las infraestructuras y cuarteles de la Guardia Civil, especialmente en "la España interior".