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GEORGE FLOYD

Trump exige más agresividad para acabar con el "movimiento" antirracista

Trump exige más agresividad para acabar con el 'movimiento' antirracista
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martes 02 de junio de 2020, 00:52h
Las protestas raciales deben ser dominadas con arrestos masivos y largas penas de prisión, según el magnate.

La inteligencia estratégica de Donald Trump se ha movido con rapidez en estos días de conmoción. El asesinato policial del afroamericano George Floyd le ha servido para nublar el descenso de su reputación relativa a su gestión de la crisis del coronavirus y ha usado las manifestaciones derivadas en saqueos y vandalismo posterior como gasolina para su campaña electoral. Se ha remangado y está festejando cada acontecimiento caótico.

Entre otras razones porque le está sirviendo para atizar a los gobernadores de algunos de los estados que han querido llevar a cabo un confinamiento para contener el Covid-19 y, con ello, han rivalizado con él en torno a la opinión pública. Ahora que los radicales han acaparado el foco mediático se encuentra en su salsa. Ya insultó a los manifestantes y les amenazó con organizar tiroteos para disolver las protestas a lo largo de esta pasada semana.

Pues bien, llegado a este lunes, el magnate ha agrupado a todos los ciudadanos que protestan contra la brutalidad policial de corte racista bajo la etiqueta del antifascismo. Ha lanzado a sus seguidores la categoría de Antifa, un grupo que participa en revueltas y relacionado con el asalto a Wall Street posterior a la crisis de 2008, como alimento para azuzarles. Y lo ha conseguido.

"Este es un movimiento. Si no le ponen fin, va a empeorar más y más. El único momento en el que triunfa es cuando ustedes son débiles, y la mayoría de ustedes son débiles", proclamó Trump en una conversación y telefónica que mantuvo con los gobernadores regionales. En esa charla, que ha sido pertinentemente graba y filtradas a los medios de comunicación, el ocupante de la Casa Blanca habla de aplicar más "mano dura" para parar las manifestaciones.

"Tienen que arrestar a la gente, tienen que juzgar a la gente, tienen que meterles en la cárcel durante diez años y nunca verán este tipo de cosas de nuevo", se le escucha decir en la conversación privada que ha sido publicada, entre otros, por la cadena CBS News. Ahora que la generalización ha traducido el problema racial en un enemigo particular que en nada tiene que ver con lo racial, el discurso está trazado y desplegado a pleno rendimiento.

Le apoyó el fiscal general de Estados Unidos. William Barr, que también participó en la llamada, expuso que el Ejecutivo está determinado para interponer "cargos federales contra cualquiera que viole una ley federal en conexión con estos disturbios". Sin embargo, para llevar a cabo esta intención ha de gozar del apoyo de los gobernadores en la dispersión de las protestas. "Tenéis que controlar las calles", subrayó.

En el entretanto, el jefe del Pentágono, Mark Esper, elevó el tono para terminar de dar poso al argumentario pensado por Trump y su equipo. "Cuanto antes dominen el espacio de batalla, antes se disipará esto", dijo este dirigente, añadiendo un claro matiz bélico al entuerto a la conversación. Mientras que el magnate se quejaba a los gobernadores porque "no están haciendo uso" suficiente de los militares para reprimir las protestas.

"Tienen que dominar (a los manifestantes), si no les dominan, están perdiendo el tiempo. Van a arrollarles, y ustedes van a parecer una panda de idiotas. Tienen que dominarles", insistió. Y volvió a repetir que las manifestaciones consiguientes al asesinato de George Floyd (de tintes raciales) son similares a las de Occupy Wall Street en 2011 (de tinte económico). Una falacia que ha calado en algunos sectores afines.

"Fue un desastre, hasta que un día, alguien dijo: ya basta, y entraron y barrieron con ellos", comentó, rememorando las revueltas posteriores a la crisis financiera de 2008. Y trazó el paralelismo con lo que está ocurriendo en el presente de este modo: "Vienen de la izquierda radical, de saqueadores que son anarquistas. Lamento la imagen de pusilánimes que estamos dando como país. El mundo entero se está riendo".

Tuvo tiempo Trump para hacer chanza de la respuesta que las fuerzas policiales están dando a las manifestaciones en Mineápolis (Minesota), lugar en el que fue asesinado Floyd. Allí los policías "atravesaron eso (la multitud) como si fuera mantequilla", y "los tumbaron tan rápido como si fueran bolos" en una bolera, se regodeó. "Minesota fue un experimento. La primera parte fue débil y patética. La segunda parte fue la dominación", aplaudió. Se refiere a unas imágenes en las que coches de la Policía atropellan deliberadamente a manifestantes pacíficos. Y esa actitud tuvo su réplica en Mineápolis, donde un ex militar atravesó su camión cisterna a toda velocidad por medio de una manifestación. El tipo, que ha sido detenido, fue frenado y casi linchado por la multitud.

Esa aseveración le valió que alguno de los gobernadores que estaban al otro lado de la llamada le tildara como "desequilibrado". Según lo publicado por CBS News, el gobernador de Minesota, el demócrata Tim Walz, llegó a recordar a Trump, ante semejante razonamiento, que Mineápolis "está de luto y sufriendo", y que "los manifestantes pacíficos están expresando una indignación que es real". Y el gobernador de Illinois, el también demócrata J. B. Pritzker, advirtió que "la retórica que sale de la Casa Blanca está empeorando las cosas". "A mí tampoco me gusta la retórica de usted", le contestó el habitante del Despacho Oval. Sirviendo un plato de escándalo a la población que, sin duda, beneficia al hombre que ha sacado a Estados Unidos de la OMS y que es la nación más golpeada del planeta, con mucha diferencia, por el coronavirus.

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