Primeras consecuencias políticas de las manifestaciones por el asesinato policial de George Floyd.
Un día más, y ya se acercan a las 10 jornadas, los manifestantes salen a las calles de algunas de las grandes ciudades de Estados Unidos para protestar por el asesinato policial del afroamericano George Floyd en, acontecido en Mineápolis. Con más de una urbe barajando la posibilidad de suspender la medida del toque de queda, del mismo modo que hizo la alcaldesa de Washington DC este jueves.
Ese mismo Ayuntamiento, liderado por Muriel Bowser, fue el primero importante en tomar esa directriz que reconocía el cambio de aire en las protestas -más masivas y pacíficas que en la semana previa-. Y estemismo viernes se ha anunciado un paso más en ese reconocimiento: se va a cambiar el el nombre de la sección de la calle 16, frente a la Casa Blanca, al del movimiento antiracista "Black Lives Matter" ("Las vidas negras importan").
Pero no acaban ahí las consecuencias de índole política a las multitudinarias manifestaciones de rechazo a la brutalidad policial y al racismo en el país nortemaericano -un movimiento que se ha tornado en global con rapidez-. El clamor ha contaminado también al gobernador de Nueva York. Andrew Cuomo también ha sufrido una transformación. Pasó de censurar la actuación del alcalde de la metrópolis por los saqueos y disturbios registrados durante noches, a aplaudir y mostrar todo su apoyo a los manifestantes.
Y en estafecha ha anunciado la presentación de un paquete de reformas legales que tiene por objetivo combatir los abusos policiales. Directamente. Espera que la semana próxima sea aprobado esta propuesta que ha de pasar por el legislativo estatal y que se compone de cuatro medidas. La primera de ellas es la modificación de una ley que ahora mismo mantiene secretos los historiales disciplinarios de los policías. Cuomo ha asumido la bandera política de los persistentes reclamos callejeros.
También se planea prohibir las inmovilizaciones que pueden provocar asfixia, una maniobra que durante años se ha denunciado en Nueva York. Cabe recordar que la explosión del movimiento Black Lives Matter comenzó cuando Eric Garner, un hombre negro, fallecidó en 2014 a manos de agentes policiales al sufrir una maniobra de ese estilo Similar a la que acabó con la vida de Floyd. A ambos se les escuchó, durante más de cinco minutos, que no podían respirar (el “I can’t breathe” se convirtió en un potente lema de los manifestantes de entonces y de ahora).
Otro asunto que tratará de poner freno la reforma legal es censurar la multitud de denuncias falsas con base racial. Estas prácticas van a pasar a constituir actuaciones asemejadas al delito de odio. Precisamente hace poco se hizo famoso un caso de este tipo. Ocurrió en el Central Park de Nueva York. Una mujer blanca fue capturada en vídeo llamando a la Policía y denunciando que un hombre negro la estaba amenazando. La cinta demostraba la evidencia: era falso. El hombre afromaericano lo único quehizo fue recriminarle que llevara a su perro sin correa.
Por último, la cuarta pata de este paquete de medidas (llamada "Say their names", “Di sus nombres”, en inglés, debido a la “larga lista de personas que han sido objeto de abusos de policías y del sistema de justicia”) aborda la necesidad de ordenar por ley que el fiscal general del estado actúe como fiscal independiente en los casos de homicidios por parte de la policía.
Coumo, en su comparecencia, felicitó a los manifestante por la mejora en cuanto a la minimización del número de incidentes nocturnos y denunció algunos casos de excesos por parte de los agentes que siguen vigentes. Puso como ejemplo flagrante y cercano el que se dio en la localidad de Buffalo, en el oeste del estado, donde un anciano resultó herido. "Afortunadamente está vivo", recalcó, tras haber podido hablar con el ciudadano que fue agredido por policías.
El incidente fue grabado en vídeo y muestra a los agentes antidisturbios empujando a un anciando que se acercaba a hablar con ellos. El hombre se cayó de espaldas, sufriendo un duro golpe de la cabeza contra el suelo. Quedó inmóvil en el lugar, sangrando por los oídos. La dureza de las imágenes impactó en redes sociales. Finalmente, este ciudadanos fue igresado de urgencia en el hospital, con un cuadro clínico grave. Y los agentes han sido suspendidos sin sueldo mientras se completa una investigación.
Finalmente, Donald Trump ha presentado su particular plan 'contra el racismo'. Así lo ha definido. En un intento casi desesperado por buscar la manera de sacar tajada electoral de esta crisis racial que él mismo se ha encargado de alimentar y de angordar el número de asistentes a las protestas. En una comparecencia en la que expuso que el índice de desempleo en Estados Unidos bajara inesperadamente al 13,3 % en mayo, comparado con el 14,7 % del mes anterior, el magnate explicó que ina economía fuerte es su solución para el conflicto racial actual y heredado.
Lo desglosó de este particular modo: "Lo que le ha pasado a nuestro país es lo mejor que puede pasar para las relaciones raciales, para los afroamericanos". Se refería al análisis que señala que el mercado de empleo no está tan tocado como se esperaba por el impacto del Covid-19. "Ese es mi plan. Vamos a tener la economía más fuerte del mundo", añadió.
Y se permitió tirar de un populismo que ha hecho sangrar las heridas de los manifestantes. "Ojalá que George (Floyd) nos esté mirando ahora mismo desde arriba, estará diciendo que esto es algo muy bueno para nuestro país. Es un gran día para él, un gran día para todos", comentó. Pero no tuvo en cuenta que el dato de desempleo entre afroamericanos en mayo fue peor que el de abril. De hecho, esa cifra subió el mes pasado hasta el 16,8 %, el mayor desde 1984.
Esta contradicción discursiva llevó a la periodista afroamericana, Yamiche Alcindor, a cuestionar al ocupante de la Casa Blanca cómo podía considerar una victoria para George Floyd y el resto de estadounidenses un índice de desempleo que ha subido en el caso de los negros. "Eres de lo que no hay", se limitó a responder el mandatario. Y repitió que "nadie ha hecho más por la comunidad negra" que él. Dejando sin habla a la prensa que atendió su alocución.
Eso sí, volvió a sacar su figura pretendida del "presidente del orden y la ley" al volver a atacar las protestas, calcando su etsrategia de prender la mecha que los propios manifestantes se han encargado de vaciar de contenido, controlando los incidentes hasta el extremo. "No sean orgullosos, llamen a la Guardia Nacional, dominen las calles. No pueden dejar que eso ocurra en Nueva York, con la gente saqueando las tiendas (...). En Minesota acabaron con el problema en una noche, y Mineápolis estaba asediada", dijo el magnate, sin dar cuenta del cambio ocurrido desde el martes (se pasó de 700 detenidos el lunes a los 180 del miércoles en la urbe neoyorquina). Horas antes,compartió en Twitter una carta que afirmaba que los manifestantes del centro de Washington el pasado lunes "eran terroristas".