¿Quién es Congreve?, se preguntarán ustedes, escoberos de esta actual Gran Confederación del Empresariado Hispánico. Pues es que le decimos, señores de la Gran Empresa, que busquen ustedes si acaso algo supieran de la historia de la filosofía política y económica de no ha tantos años. Añadimos, por que agustito se queden en esta Gran Reunión de la Santa Hermandad Hispánica, aquello que dijo Longefelow -busquen en Internet-: deberíamos ganar lo que pudiéramos, a todo el mundo, frente a frente, porque nada se sabe.
Son muchos los economistas que entienden que es necesario un nuevo cambio de paradigma -y no el que esto escribe, quien sólo es ojeador de esta misérrima sucesiones de difuntos- los que podrían muy bien arruinarles con estas palabras que seguro estamos que suyas hacen, que son las que ya adivinaron los alumnos de Pitágoras -aunque mías hago, es que, ¡ay, mi vanidad¡-: La macroeconomía es una aspiración escatológica de las élites que nos gobiernan, por tanto y en derecho ateniense, necesario se nos antoja crear, como ya así está creada, una microeconomía que, paradójicamente, nos dé grandeza y eticidad y humanos civiles derechos a las comunidades globales, alhora que comienza la otra vez batalla de Odiseo contra…. -lean ustedes a Homero, que uno ya está jarto de dar tantas gratitudes a quienes del analfabetismo continúan realizando su mejor tela de Penélope-.
Ustedes, billonarios del mundo entero, tienen un problema mentaloide, que es el que sigue: les falta la decencia y la humildad en el discurso ideológico. Para vuestras mercedes la empresa privada es el cáterin en donde sus señorías se arrean a dos eurillos dos gintónics con olivas rellenas por gracia y fe de esa escombrería surtida de los lobbies que ustedes ejercen con gran violencia sobre el parlamentarismo no únicamente hispánico, en caso tal, tan extenso como el trayecto en que duraron aquellas canciones del fascismo en aquellos tiempos de guerra que son los mismos de hoy.
Muchas mujeres de esta nueva democracia humanística así lo señalan. Escuchen a quienes saben y déjense de continuar comprando todas las acciones de los grandes grupos de intervencionismo. La política es también pedagogía. En aquellos años tan duros de la Gran Recesión, ya les avisaron a todos ustedes, carmelitas calzados de un mundo que pudo ser y será la fauna y flora de la dulce canción que asoma, que todo esfuerzo fiscal no es una cuestión de amagar el capital que los calzados se calzan contra los descalzos, pues de otro modo no habrá forma ni mares adentro por arrozar esa desigualdad entre las rentas más bajas y el vuestro continuo y permanente fraude tributario.
Y ansí, mis amados monstruos del neoliberalismo del Ibex-35, más todas las bolsas en donde el dinero ni es papel ni moneda, sino transferencias billonarias cuando el alba cae en cada ciudad mayor de los mundos, todos los mundos, no habrá conventos en los que vuestras mercedes puedan volver a encarcelar a los grandes poetas místicos.
Existen demasiados alfareros de esta obra de arte por venir en el porvenir que moldean y rompen vuestros actuales materiales de construcción. Que el neoliberalismo no puede ser ni existir en un crecimiento constante y sin escrúpulos, numerado por el pestilente orgullo, este orgullo de verdugo de vuestro primer mundo. Todo primer mundo oliva crisis, primero política, mas después mintiendo con el eterno vietnamismo de la consiguiente guerra económica, que nos arrastra, cual tsunamis o deshielos glaciares: chaleamos de esta farsa, espermatozoide y escultural rasca rasca que nombra Especulación.
Alfred Capus sentenció que uno es robado en la bolsa de la misma manera que uno es muerto en la guerra. De nuevo, Vietnam y La chaqueta metálica de Kubric.
Todo este lenguaje excesivamente extendido nos preclara la idea de que, si retornamos a esa herencia que ahoga cual viento solano el discurso del neocapitalismo, esto es, europeísmo, economía y crecimiento, la obra creada se nos irá por la barranquilla. Empero, ¡no haya Nerones que nos corten de nuevo los cajones¡ Pues que estas tres palabrillas de nada pueden ser combatidas por vías diferentes. Digamos que por causa de nuestras multitudes contrarias a esta ofensiva estafa que es el Capital. Digamos que por causa de esta movilización social jamás detenida -quede reflejado en acta, señora jueza- que ya ha tiempo se ha jartado de que el lenguaje trumpianamente instrumentalizado prosiga devorando a sus hijos con esas pinceladas cainitas que ensucian el limpio lienzo de los derechos humanos, la concordia, el cambio global, en definitiva, la fundación de una nueva democracia, pero en serio y no de mentirijillas.
Estas mojigangas -nos referimos- con las que hasta ahora nos han querido vender la mula con libritos como el de Francis Fukuyama El fin de la Historia y otros miles que aquí nos callamos. Busquen y encontrarán, pues quien no busca se ahoga o, mejor dicho y para que la gente me entienda, quien no llora no mama.
¡A mamar¡ ¡A mamar con el llorar que es alegre manjar ver al Capital en su propia y oriunda mancebía¡