www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FRACASA MEJOR

El lector pandémico (X)

Miguel Ángel Gómez
lunes 06 de julio de 2020, 20:01h

Vuelvo a Walt Whitman con un café que me abre camino a la fuerza, literalmente, para entrar en el lirismo: “He observado que me basta la compañía de aquellos a quienes amo. Me basta por la noche la compañía de los demás, me basta estar rodeado de la carne reidora, anhelante, extraña, hermosa, ¿es poco andar en medio de ellos o tocar a alguno, o apoyar levemente el brazo un momento alrededor del cuello de él o de ella? No pido mayor deleite, me sumerjo en él como en el mar”.

Mi yo espontáneo vuelve a desear la complicidad de mis lectores, me dirijo a brazos y manos del amor, labios que sufren, vulnerables, del amor, mientras que se oprimen sin olvidarse del asunto y se adhieren constantemente por amor. El abejorro parece un bailarín que brinca, el rocío es una respuesta ante la confusión enorme. Los anhelos de los niños que somos sacan a relucir un arsenal de poemas. Las cáscaras de nuez se tienden en el suelo y se someten a un tratamiento de animación. La mano sin guante, acaricia las palabras, se mueve lánguidamente, usa su tacto muy eficazmente. El aguijón puede salvarse con el trabajo. El tormento se vuelve a quitar la ropa y dice que se siente demasiado bien para moverse. La satisfacción come dulces, helados, azúcar. Los peces nadan resistiendo con todas sus fuerzas. La atmósfera está llena de alocadas fantasías e invenciones. Los mares empiezan a empujarnos y nos arrastran hacia unas luces. Los niños se sientan en las vías del tren para tomar aliento. La mejor literatura se entera de que tenemos todo que ver con esto. El hombre de la multitud tiene sus sueños. Dos nubes hay que oyen música. ¿Están contentas?

Dos aves de rapiña evitan los rencores. Instantes primitivos tienen la compañía de la voz de la conciencia. Resuena el eco casi a kilómetro y medio de distancia. Los tubos del órgano continúan representando sus papeles respectivos. En los senderos comprendemos que la naturaleza es incorregible. Hojas del mundo piensan que la caminata les sentará bien. Hojas de los placeres dicen que me han seducido. Raíces que son capaces de hacer cualquier cosa por nosotros. ¡Hojas esbeltas que vuelan “a salto de mata”! Dulces hojas que llegan, una vez más, a la misma conclusión. Oh muerte, las hojas nunca emiten juicios sobre tu comportamiento. La ruta es recordar historias soñadas. Los cantos parecen francos y sinceros. El pequeño duerme y las cosas van algo mejor. El suicida cuando habla, lo hace lenta y penosamente. El pato silvestre no puede descansar. El alce deja de oír una risa tímida. La sangre humana ¡Válgame Dios! no es falsa probablemente. Las arquitecturas insensatas se estancan al hacer listas de sueños incompletos. El sueño vuelve a la realidad espontáneamente.

Amo los verdaderos sentimientos. Amo las arquitecturas del pasado. Soy de los jóvenes que tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. La ciudad es una ola bravía, una roca, un arrecife. La vida parecía una flota naufragada. Oh libro mío, no me importa si hablan o no, no te arrastres en una vida miserable, levantemos la mano en señal de protesta. He aquí los pensamientos que resisten al demonio, los pensamientos que son como ríos torrenciales que corroen las distancias. Los vientos sibilantes no pueden con los pilluelos aviesos, aunque se encolericen, pueden detenerlos. El viento es como un caballo enloquecido. Cantemos a pesar de las tormentas de indudable complejidad. Amemos a los héroes ante las enormes olas que no dan una explicación. Causas sin reuniones de masas. Causas capaces de organizarse la jornada. Estos cantos que suspiran de alivio no están completamente agotados. Se ríen con ganas, se les caen lágrimas por la cara. Orbe que sigue siendo un misterio. El principio nunca se distrae. El crecimiento está pensativo y es comprensivo. Tú o yo, construyamos un mundo de símbolos. El impulso elige mentalmente todo lo que tiene que comprar. Lo visible es una pretensión desesperada. Mis amarras producen resultados considerables. La malicia rígida, lo más lejos posible, nos anonada. Sus planes diabólicos arañan y aporrean. La grieta seca nuestro pánico. La arena ardiente da lugar a la agitación sin sentido. Las reses pasan inmaculadas.

Buscamos la miel del oso. Somos creadores, nutrias que se articulan en el lenguaje de la música. Rastreamos en los bosques deslizándonos sin planes el crepúsculo de los dioses, donde las morsas dan las explicaciones más asombrosas. ¡Qué tan larga es la vida que acaba por asomarse! La Radio Fausto corre de un lado a otro. Bueno, por lo menos no tendremos que pasar las noches sin caballo negro con negocios. Usa las palabras para enorgullecerte como escritor. Tienes ingenio para pensar rápidamente. ¿Quién ha mirado a los gremlins a los ojos?

Yo disfruto de mis paseos sin Magia Negra por puro agradecimiento. Suena Stand by me, una inversión de fuerza creadora. Aprendiz de Hechicero corresponde a los favores recibidos, habla a medias para sí mismo y le sigue un silencio embarazoso. Contento con los trovadores, violonchelistas, pianistas con faldas cuyo lenguaje no está usado. Los magos olvidados lo que necesitan es beber. Hacen café y charlan como viejos amigos. El petirrojo lee demasiado y gorjea estando cuerdo, lo cual es un milagro.

¿Qué es, pues, la pandemia? ¿Qué soy yo llamando a una puerta? ¿Qué eres tú remolineando? Mi nación es consciente del paso del tiempo. Sueño con tribus indias donde la ansiedad no es capaz de inventar. No tengo miedo con los que tienen miedo en todo el mundo. Me veo en todas las mascarillas y ninguna es ni más ni menos que yo. Yo existo siendo amante de las aventuras sin necesidad de disfraz. Sé que soy navegante conduciendo su navío por mares que aprovechan la noche para cambiar de sitio. ¡Vivan los poderes de la imaginación! Walt Whitman susurra: “Quien degrada a otro me degrada a mí, y todo lo que se dice o se hace vuelve al fin a mí”. ¡Por Dios! Los críticos no abandonan sus cargas, su embarcación no es pacífica. El montón de leña asoma por los bolsillos. Apechuguemos con el viejo impulso. Nuestro yo real acecha como si estuviera ante su destino, ante su vida. Ojos de Hurón dice: “¿Eres capaz de imaginar tu propio futuro?”. ¡Es total! Hola, Shelley, pórtate bien conmigo. El autocine está cerrado, grito después de la catástrofe, pestes negras, cólera. Grupos de personas mayores corren como batallones. El investigador feliz recita poemas sobre la salvación a árboles enredados en togas de niebla.

Sobrellevamos muchas cosas mediante saltos a lo desconocido. Las granjas de los labradores esperan como un sabueso fiel. ¡Salgamos de la cuneta de la pendiente! ¡Salgamos del precipicio de arenisca roja! Yo sé todo lo que puede elevarnos y levanto la mano como añadiendo: “Lo divulgaré”. En la danza del embajador todos van con el cuento del orador venidero. El Gran Hogar de los Muertos Vivientes está en todas partes y nos deja el rostro realmente en blanco. ¿Para qué odian ustedes?, les pregunto mirándoles directamente. Las luchas del pasado se convierten en melodrama. El terreno empieza a ceder bajo los pies. El esplendor es pertenecer a una multitud viviente.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
0 comentarios