El orgullo de los 'pepineros' les dio para empatar dos veces al campeón, pero no se salvaron. Por M. Jones
LaLiga 2019-20 llegó a su fin en Butarque con el Leganés peleando por salvarse y con el Real Madrid ya campeón. Los locales se jugaban la vida, al tiempo que los visitantes sólo aspiraban a completar el pleno de triunfos tras el regreso del parón provocado por el coronavirus. Y, de paso, que Karim Benzema se llevara el pichichi. En ese choque de motivaciones -y de nerviosismo- se desarrollaría un duelo en el que Zinedine Zidane dio la alternativa a Areola, Lucas Vázquez (de lateral diestro), Militao, Asensio y Vinicius.
Para el bloque de Javier Aguirre haber llegado con opciones de seguir en Primera a esta jornada 38ª era ya un triunfo. Pero tenían que ganar al mejor equipo de campeonato y rezar para que el Celta fallase en Cornellá. Así las cosas, salieron más enchufados al verde los sureños, guerreando más por cada pelota. Pero el aguijón del gigante de Concha Espina saldría a flote rápido. Fede Valverde avisó con un trueno que sacó lo mejor del meta Cuellar y, de inmediato -minuto 9-, Sergio Ramos abriría el marcador al embocar una falta lateral lanzada por Isco.
Se multiplicaba la dificultad para un 'Lega' que, encima, debía mostrar fortaleza mental. Y los blanquiazules se sacaron de encima la presión con un derroche físico sobresaliente. El joven Bryan Gil se erigió en su guía ofensiva y fue el primero en probarlo, con un chut que detuvo Areola. Asimismo, crearía una asistencia que devino en el latigazo de Recio que también fue a parar a los guantes del francés. Los 'pepineros' habían respondido, orgullosos. Mas, ese riesgo asumido casi les costó la sentencia cuando Benzema emitió un golpeo desatinado por poco.
Se templarían las revoluciones, dibujando un camino de tempo cansino hasta el descanso. En cambio, en ese paisaje localizó el Leganés la maniobra del empate. En el minuto 46 Jonathan Silva recibió un cambio de banda e inventó un pase entre líneas que Bryan Gil usó para ajustar su remate muy angulado y gritar el merecido 1-1. Se trataba de una inyección psicológica tremenda, pues con esa euforia y marcharían a vestuarios. En paralelo, el Celta sufría para mantener el 0-0 ante el ya descendido Espanyol. Y esa noticia llegaría a los jugadores madrileños.

Aguirre metió más madera: Miguel Ángel Guerrero y Óscar Rodríguez entraron por Ruibal y Manu. Y Sergio Ramos cedió su escaño a Nacho. Con ese ajedrez comenzó la reanudación y el Madrid se descubrió más cómodo en sus circulaciones, llegando a la frontal del área defendida por Cuellar. Se había trompicado el furor local e Isco asistió a Asensio para el 1-2, obra del iluminado balear. Corría el minuto 51 y los 'pepineros' debían reiniciar la remontada. Su utopía daba otra vuelta de tuerca. Y el técnico mexicano apostó por Roger Assalé y Roque Mesa.
Zidane completó su ronda de rotaciones implicando a Jovic, Brahim y Kroos -Benzema se fue sin marcar- y el conjunto más necesitado ganaría en agresividad y verticalidad. Estaban conviviendo con una contrarreloj muy peligrosa. No les quedaba más que empujar hasta encerrar al campeón. Y lo lograrían, con Assalé desequilibrando y Óscar examinando a Areola en dos ocasiones -aunque desde la larga distancia-. Sólo la ausencia de puntería -de un club que perdió a sus goleadores En-Nesyri y Braithwaite entre enero y febrero- negaba las tablas a los sureños.
Lo intentarían todo, con pundonor agónico. Un saque de banda ejecutado por Jonathan Silva fue traducido en el 2-2 por la vehemencia del recién entrado Assalé. El 'Lega' quedaba, al fin, a una sola diana de seguir un año más en la élite del fútbol patrio. A falta de 12 minutos para el 90, lo imposible parecía factible, pues el Celta no pasaría del empate en Cataluña. Y en ese esfuerzo épico los locales perdonarían por medio de Javier Avilés. El canterano chutó fuera -desde el segundo poste y sin marca- y marró otro intento. Este último, precisamente, vio cómo el cuero golpeaba el brazo de Jovic, en una acción polémica que quedó en nada y podría haber sido penalti perfectamente. Murió de forma cruel, pero de pie, un Leganés que volverá a Segunda tras haber frenado al Madrid.
- Ficha técnica:
2 - Leganés: Cuéllar; Rosales, Bustinza, Tarín (Assalé, m.54), Siovas, Jonathan Silva; Ruibal (Guerrero, m.46), Amadou (Avilés, m.76), Recio (Roque Mesa, m.54), Bryan Gil; y Manu (Óscar Rodríguez, m.46).
2 - Real Madrid: Areola; Lucas Vázquez, Militao, Sergio Ramos (Nacho, m.46), Mendy; Casemiro (Kroos, m.60), Valverde, Isco; Asensio (Brahim, m.60), Vinicius y Benzema (Jovic, m.60).
Goles: 0-1, min.9: Sergio Ramos. 1-1, m.45+1: Bryan Gil. 1-2, m.51: Asensio. 2-2, m.78: Assalé.
Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández (Comité balear). Amonestó a Recio (min.38), Ruibal (m.42), Bustinza (m.48), Jonathan Silva (m.55), Brahim (m.65).
Incidencias: encuentro correspondiente a la jornada treinta y ocho de LaLiga Santander disputado en el estadio Butarque a puerta cerrada como consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus. En la previa los jugadores del Leganés hicieron pasillo a los del Real Madrid tras proclamarse estos campeones de LaLiga Santander.