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Novela

Wilkie Collins: La mujer de blanco

domingo 26 de julio de 2020, 22:53h
Wilkie Collins: La mujer de blanco

Traducción de Miguel Ángel Pérez Pérez.Alianza. Madrid, 2020. 896 páginas. 16 €.

Por Luisa Martínez

Un hecho esencial en la vida de Wilkie Collins (Londres, 1824-1889) fue conocer a Charles Dickens. Con muchos intereses en común, pronto no solo se hicieron grandes amigos sino que colaborarían en varios proyectos. Autor de cerca de una treintena de novelas, numerosos relatos cortos, diversos ensayos y piezas teatrales, Collins, muy celoso de su intimidad -espléndida la biografía de William M. Clarke, La vida secreta de Wilkie Collins (Alba)-, manejaba perfectamente los resortes de una buena narración con la que subyugar a los lectores, que le convirtieron en uno de los escritores más seguidos de su época y que con el paso del tiempo no ha perdido un ápice de su frescura:“Siempre he defendido la vieja opinión de que el principal objetivo de una obra de ficción ha de ser contar una historia”, señala, lo que no debe resultar un obstáculo, se apresura a explicar, para volcarse en otro elemento crucial: “Nunca he creído que el novelista que lleve a cabo debidamente esa primera condición de su oficio corra por eso el peligro de descuidar la descripción de personajes, por la sencilla razón de que el efecto que pueda producir cualquier narración de hechos no depende de los hechos en sí, sino del interés humano que está directamente relacionado con ellos”.

El escritor británico cumplió a rajatabla estas premisas, como podemos comprobar en uno de sus mejores títulos, La mujer de blanco -a veces traducida también como La dama de blanco-, que ahora recupera Alianza. Sin duda, una obra, cuyas cerca de novecientas páginas no se nos caen de las manos en ningún momento, sino que nos van atrapando cada vez más. Y también podemos constatar su maestría en las calificadas como sensation novel, en determinados aspectos precursoras del género policiaco y de misterio. La mujer de blanco, su mejor obra, junto con La piedra lunar, apareció primero por entregas entre 1859 y 1860 en la revista All the Year Round, fundada por Dickens, y, una vez terminada la serie, se publicó en libro.

La novela la protagonizan Walter Hartright y Laura Fairlie, acompañados de potentes secundarios, como el maquiavélico conde Fosco, que son más que esto, y de esa misteriosa dama de blanco que da título al libro. Walter Hartright, profesor de dibujo, es contratado por el señor Fairlie para que imparta clases a su sobrina, y a su medio hermana Marian Halcombe. Como es de rigor, Walter Hartright y Laura Fairlie se enamoran, pero encontrarán toda clase de impedimentos para su amor, pues Walter no tiene una alta posición social y Laura tiene que casarse con Sir Percival Glyde, algo que había prometido a su padre en su lecho de muerte.

“Ésta es la historia de lo que puede soportar la paciencia de una mujer, y de lo que puede lograr la determinación de un hombre”, nos dice Collins, y también nos explica la técnica empleada: “Toda la historia del libro la cuentan sus propios personajes. Cada uno de ellos ocupa determinada posición en la cadena de sucesos que forman la historia, y se van alternando para narrarlos hasta el final”. Sin duda, la alternancia de puntos de vista es uno de los atractivos de este novelón que nos puede ayudar a sobrellevar estas tórridas temperaturas.

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