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Novela

Joël Dicker: El enigma de la habitación 622

domingo 26 de julio de 2020, 22:56h
Joël Dicker: El enigma de la habitación 622

Traducción de María Teresa Gallego y Amaya García. Alfaguara. Barcelona, 2020. 624 páginas. 22, 90 €. Libro electrónico: 10,99 euros. El escritor suizo, que se convirtió en superventas con La verdad sobre el caso Harry Quebert, vuelve por sus fueros con un notable "thriller", ya encaramado a la lista de los libros más vendidos, que por vez primera se ambienta en su país natal y en el que introduce elementos de autoficción. Por Adrián Sanmartín

Joël Dicker (Ginebra, 1985) es hoy uno de los indiscutibles reyes del best seller. El escritor suizo, hijo de una librera y de un profesor, estudió Derecho, pero desde muy joven sintió la vocación literaria. A los diecinueve años presentó un relato a un concurso, y el jurado pensó que lo había plagiado, pues consideraron que estaba demasiado bien escrito para alguien de su edad. Después lo presentó a otro concurso, que ganó, y poco después dio a la imprenta su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, aunque no le resultó nada fácil encontrar editor. Luego, sin embargo, con la aparición en 2012 de La verdad sobre el caso Harry Quebert, rápidamente traducida a más de una treintena de idiomas y ganadora del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, Dicker se convertiría en un superventas, con millones de lectores. Algo que no deja de suscitar ciertos recelos poniendo sobre la mesa el eterno asunto de si la calidad, la buena literatura, es o no compatible con el favor masivo de los lectores.

Dicker provoca reacciones encontradas y probablemente ni el delirio, por un lado, o el rechazo absoluto den cuenta de lo que significa su producción. Es evidente que si se le juzga teniendo a Proust o a Thomas Mann en la cabeza, por ejemplo, no saldrá precisamente bien parado. Pero esto no es óbice para que se le reconozca una habilidad especial para la construcción de tramas y personajes que consiguen atraer, entretener y enganchar. Una habilidad que se explota al máximo con muy cuidadas campañas de promoción. La verdad sobre el caso Harry Quebert era un thriller bastante canónico, aunque salpicado con otros elementos en un rompecabezas cuyas piezas no acababan de formar un puzle perfecto. En El libro de los Baltimore da un giro, planteando sobre todo un retrato social, si bien, aparte de llevar de nuevo a sus páginas al Marcus Goldman de La verdad sobre el caso Harry Quebert, mantiene guiños al noir.

Al noir volvió en su siguiente propuesta, La desaparición de Stephanie Mailer, en la que entrelaza dos tiempos, con el punto de partida del asesinato de la joven Meghan Padalin mientras hace footing y del alcalde, también asesinado, junto a su mujer y a su hijo. También en su último trabajo, El enigma de la habitación 622, hay un crimen y mezcla de tiempos. Dicker sigue así en el thriller, aunque introduce otros elementos, y alguno de ellos lo convierte en su libro más personal con toque de autoficción. Por otro lado, por primera vez, Dicker no ambienta su novela en una pequeña población estadounidense, donde su tranquilidad esconde muchas zonas oscuras, sino en los Alpes suizos y en Ginebra, su ciudad natal, y nos la sirve en primera persona a través de la voz de un escritor, llamado Joël, que busca en las vacaciones cicatrizar una herida sentimental pero se encuentra con otra cosa: “A principios de verano de 2018, cuando acudí al Palace de Verbier, un prestigioso hotel de los Alpes suizos, estaba lejos de imaginar que me iba a pasar las vacaciones resolviendo el crimen que se había cometido en el establecimiento muchos años antes. Supuestamente, mi estancia allí iba a ser un ansiado respiro después de dos cataclismos a pequeña escala que habían acontecido en mi vida personal”.

Asimismo, la novela se concibe como un sentido homenaje al todopoderoso editor Bernard de Fallois, que lo fue en la realidad de Joël Dicker: “Pero antes de contaros lo que pasó ese verano, tengo que volver primero a lo que dio origen a toda esta historia: la muerte de mi editor, Bernard de Fallois. Bernard de Fallois era el hombre a quien le debía todo. El éxito y la fama los había conseguido gracias a él. Me llamaban «el escritor» gracias a él. Me leían gracias a él”.

En sus pesquisas sobre qué ocurrió en la habitación 622 del selecto establecimiento hotelero, quién eran la víctima y su asesino, contará con la ayuda de Scarlett, aspirante a novelista que también se aloja en el Palace de Verbier. Con el trasfondo de ciertos entresijos de la banca suiza, secretos y dobles vidas en una narración con la marca Dicker. Para bien y para mal.

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