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Ensayo

Josep Guixá y Manuel Trallero: Pujol

domingo 02 de agosto de 2020, 21:51h
Josep Guixá y Manuel Trallero: Pujol

Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas de las críticas de libros destacadosAlmuzara. Córdoba, 2019, 318 páginas. 18,95 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Pujol. Todo era mentira (1930-1962). Desvelando el relato fundacional independentista Josep Guixá y Manuel Trallero se proponen y consiguen desenmascarar a Jordi Pujol, padre del nacionalismo catalán moderno, ideología para la que solo existe un único pueblo, fenómeno corroborado en los últimos tiempos por el “procés”.

Por tanto, la fractura social apreciable hoy en día en Cataluña no hunde sus raíces en el Estatuto de 2006, ni tampoco en la negativa (avalada por la legalidad vigente) mostrada por los poderes del Estado a la celebración de un referendo rupturista. Por el contrario, fue durante los años de apogeo del pujolismo cuando se establecieron los cimientos del actual escenario. Más en particular, en la década de los años 80 y de los 90 nada se dejó a la improvisación, sino que se puso en marcha un plan preconcebido desde la Generalidad con notable antelación.

Jordi Pujol se ha encargado personalmente de transformar su figura en un mito, lo que necesariamente implica el recurso a la mentira como argumento de autoridad. Sin embargo, los autores de este libro deconstruyen al personaje para exponerlo ante el lector tal cual es. Así, con el fin de mostrar la veracidad de sus afirmaciones, Guixá y Trallero recurren a numerosas fuentes. Se trata de un aspecto fundamental ya que de esta manera cierran el paso al victimismo, respuesta favorita del separatismo catalán cuando oye o lee algo que no se adapta a su particular visión de la historia.

Los autores acotan cronológicamente su obra entre 1930 y 1962. La primera de las fechas corresponde al nacimiento biológico de su objeto de estudio. A lo largo de estos capítulos iniciales conocemos las ideas políticas de la familia paterna y materna de Pujol. Al respecto, éste último bebió de las dos grandes fuentes del nacionalismo catalán, la más radical representada por ERC y la más moderada simbolizada por la Lliga.

En cuanto a la segunda de las fechas, la misma alude a uno de los acontecimientos que Pujol y el pujolismo más y mejor han instrumentalizado: su salida de la cárcel tras “desafiar” a la dictadura franquista. Su limitada estancia en prisión la rentabilizó de manera sobresaliente, en particular a partir de 1975, generándose una identificación entre Pujol y Cataluña que perduró en el tiempo, como refrenda el caso Banca Catalana.

Con todo ello, la obra rebate numerosas medallas que el Molt Honorable ha tendido a otorgarse. Además, pone de manifiesto otros hechos que resultan menos gratificantes para el autodenominado “creador” de la Cataluña moderna. En este sentido, los autores enumeran abundantes extractos del primer libro de Memorias de Jordi Pujol, bien para mostrar cómo éste falsea hechos históricos concretos, bien para ilustrar el mesianismo que le acompañó desde su más tierna infancia, bien para reflejar ciertas actividades comerciales de su progenitor en las cuales las sombras predominan sobre las luces.

Asimismo, dentro de esta sucesión de hechos, Guixá y Trallero describen la presencia de Pujol como alumno del colegio alemán de Barcelona, en una época como fue la de los años treinta, en la cual Hitler era quien determinaba la política educativa germana, incluida la de los centros en el extranjero. ¿Se imaginan la reacción del nacionalismo catalán si un político constitucionalista español hubiese cursado la EGB en un centro de esta naturaleza?

Igualmente, durante la década de loscincuenta observamos otro rasgo del pujolismo que la propaganda, el buenismo y la corrección política tiende a ningunear: sus ideas ciertamente xenófobas. Esta parte de la obra conviene leerla con atención porque nos muestra a ese Pujol que desprecia la llegada a Cataluña de inmigrantes procedentes de otras partes de España. Como fórmula para la integración de aquéllos propone su desvalorización cultural. Al respecto, cabe subrayar que no se trató de una solución retórica, sino que durante sus años de gobierno la implementó a través de la política educativa.

En definitiva, una obra oportuna y de obligatoria lectura, escrita desde la valentía y el rigor académico. Guixá y Trallero bucean en el pasado de un personaje de carne y hueso, exponiendo aquellos elementos más controvertidos de su personalidad e ideas políticas, tal y como se fueron gestando durante sus primeras décadas de vida.

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