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DESAFÍO SECESIONISTA

La fractura entre los secesionistas se agudiza: catarata de renuncias

La fractura entre los secesionistas se agudiza: catarata de renuncias
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domingo 30 de agosto de 2020, 20:27h
La distancia entre PDeCat y JxCat parecería encontrarse en un punto de no retorno.

A pocos días de la Diada, el frente secesionisa catalán está publicando sus desavenencias internas de una manera explícita. En esta ocasión ERC y la CUP se han quedado fuera de las escaramuzas entre los componentes del bloque que aspira a independizarse de España. La crisis que ha saltado a la primera plana tiene que ver con la fractura latente que arrastran PDeCat y Juntos por Cataluña.

El caso es que el PDeCat anunció este sábado que ha emprendido acciones legales contra JxCat porque entiende que "no se llevó a cabo correctamente" el registro de esa nueva marca por parte de Carles Puigdemont. Esa medida ha acabado por desembocar en un cisma intestino que ha derivado en una cascada de renuncias. Muchos militantes con cargos de JxCat han roto su carné del PDeCAT. Para seguir la estela de Puigdemont de forma clara.

El último en tomar la palabra en este sentido ha sido el exconsejero huido a Bélgica Lluís Puig, quien a publicado su decisión de abandonar el PDeCAT. En su caso, no comparte las "decisiones tomadas por la Ejecutiva" y piensa que éstas "no se adaptan al mandato de la Asamblea ni del Consejo Nacional de transitar hacia JxCat". Esto es, ha resumido el sentir de un amplio sector descontento con la inercia que está tomando el secesionismo.

Un total de medio centenar de concejales de JxCat de 16 municipios del área metropolitana de Barcelona dejarán de ser militantes del PDeCAT, del mismo modo que cinco senadores de JxCat hicieron lo propio en la jornada sabatina, toda vez que la formación ahora presidida por David Bonvehí tomase la directriz de llevar a los tribunales el asunto de la marca registrada por el expresident fugado. Los exconvergentes defienden se habría cometido una presunta apropiación de la marca JxCat.

Los seguidores de Puigdemont, que además son concejales de su partido, tienen claro que renuncian porque es "inadmisible" que la dirección del PDeCAT, a la que tildan de "autoritaria", haya llevado a JxCat a los tribunales por el tema de la marca cuando su "voluntad" era la de "sumar" y "hacer más amplia la mayoría independentista". En una nota han explicado que "una vez más, se ha vuelto a tomar una decisión de gran importancia sin consultar a los asociados y asociadas del PDeCAT, generando de nuevo una situación de menosprecio y autoritarismo por parte de la dirección actual del partido".

Asimismo, afean que Bonvehí haya estado desarrollando reuniones durante meses con alcaldías y grupos municipales "de espaldas" a los cargos comarcales. Y en ese mismo sentido se han pronunciado los mencionados cinco senadores del JxCat cuando anunciaron su baja del PdeCAT. No les gusta "la deriva que está tomando el partido" y lamentaron que la dirección "no respete" los acuerdos alcanzados en el seno de la formación.

En su alegato explicaron que en diciembre de 2019 el PDeCAT decidió "transitar hacia JxCat", hecho por el que entienden que es "intolerable" que ese partido ahora anteponga "los tribunales por delante del diálogo". En una decisión en la que no han sido "consultados ni informados". Así se ha llegado al techo de unas fricciones que comenzaron a agravarse el 10 de julio, fecha en la que se oficializó un cambio en el registro de partidos que hizo que las siglas JxCat -hasta ese punto en manos del PDeCAT-, pasaran al control de personas de confianza de Puigdemont.

En una situación particular han quedado los que forman el grupo dirigente del recién fundado partido JxCat, ya que en ese monto de nombres hay asociados del PDeCAT. Se trata del propio Puigdemont y de Joaquim Forn, Jordi Turull, Josep Rull, Damià Calvet, Jordi Puigneró o Àngels Chacón. Sea como fuere, desde el PDeCAT se ha defendido que tanto Puigdemont como el nuevo secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, habían acordado que las siglas de Junts se decidirían de forma consensuada y no unilateralmente.

Esta ha sido la manera en la que el expresidente ha cerrado su plan: en los meses previos hablaba de cómo encajar al mundo posconvergente para concurrir de nuevo juntos a las próximas elecciones. Sin embargo, la maniobra de hacerse con la siglas JxCat -que se han usado como marca electoral y nombre de grupos parlamentarios varios, mas nunca como partido que concurre a unos comicios- ha generado una tesitura de difícil arreglo. Con Puigdemont y su equipo en silencio, ERC sin pronunciarse y el PDeCAT reflexionando si concurre o no a las próxima elecciones catalanas (y si lo hace, en solitario o aliándose con el recién creado Partido Nacionalista de Cataluña). La batalla está servida.

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