ganó 4-2 al Valencia
El Real Madrid conquista la Supercopa con nueve jugadores
lunes 25 de agosto de 2008, 08:42h
El duelo entre el Real Madrid y el Valencia por la Supercopa tuvo dos actos radicalmente distintos. El primero, esperanzador para un Valencia en plena reconstrucción, gracias al planteamiento de Unai Emery. En el segundo, sólo existió el Real Madrid que remontó a base de coraje.
Nació el partido con una superioridad numérica valencianista, clave en el centro del campo. Emery ató en corto a Guti y Van der Vaart. El Real Madrid se quedó sin creación. Se perdió en balones largos con nulas posibilidades para Raúl y Van Nistelrooy. Sin Marchena, el cacique de la defensa valencianista, Albiol y Alexis comenzaron a buen nivel.
El Real Madrid necesitaba dos goles para remontar y el nerviosismo aparecía en el Bernabéu. El paseo del Sevilla de la pasada Supercopa (3-5), aparecía en la mente de todos, más si cabe, desde que Van der Vaart fue expulsado por una dura entrada a Mata que desquició al Real Madrid.
El descanso le vino bien al Real Madrid. Cambió radicalmente su imagen. Tiró de garra en la segunda mitad, en la que no se notó que jugase en inferioridad numérica. Con su nueva cara, se reivindicó el único jugador que desborde que no se llama Robinho: Robben. Sobre todo desde que cambió la banda izquierda por la derecha, para superar siempre a Moretti, que sufrió.
Los últimos minutos, desatados
El Valencia parecía pecar de conformismo ante un Real Madrid lanzado. El empate ayudaba aún más. Un cabezazo de Van Nistelrooy golpeaba en la mano de Moretti. Penalti y suspense. El que dio Iturralde hasta que decidió el color de la cartulina. Tocó amarilla. El enfado del Bernabéu no paraba de crecer.
Se acobardó el Valencia y ni la segunda expulsión del partido, la de Van Nistelrooy por doble amarilla, consiguió frenar al Real Madrid. Sergio Ramos hacía estallar a su afición, aprovechando un rechace tras remate de Diarra al larguero.
Un gol servía al Valencia, que lo intentó a la desesperada. Dejó huecos a un equipo con nueve y el Real Madrid los supo aprovechar. Higuaín y De la Red desataron la locura con dos goles finales. Y Morientes acudió a su cita con el gol cada vez que pisa el Bernabéu para permitir un triunfo sufrido hasta el último segundo.