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TRIBUNA

Los hermanos Pániker

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 11 de septiembre de 2020, 20:42h

No siempre los hombres muy inteligentes, de desbordante talento creativo, llegan al mundo como cerezas, enganchados unos con otros. De hecho, son pocas las familias en las que salen dos o tres hermanos auténticamente geniales. Las hay, claro, pero son pocas, pues la auténtica genialidad nace como una anormalidad singular. En el fondo, la verdadera genialidad es un síndrome teratológico individual. Pues bien, en la burguesa familia de los Pániker, constituida en los Felices Años Veinte y cruce de los destinos de un emprendedor hindú y de una española, nacen al menos dos hermanos geniales y de un espíritu libre verdaderamente cautivador, Raimundo Pániker – que tras llegar a la India en busca de sus raíces cambió su apellido a Pánnikar – y Salvador Pániker, el pensador español que mejor ha fundamentado filosóficamente el “derecho” a la eutanasia. Los dos, separados más por las circunstancias de la vida y los celos de escritores profundos que por el corazón.

Raimundo Pániker, formado en Alemania como químico, y también como filósofo y teólogo, estuvo dentro de las primeras hornadas de sacerdotes del Opus Dei, concretamente fue uno de los ocho primeros sacerdotes del Opus Dei, y fundó el Opus en Barcelona ( entre otros fichajes suyos cabe destacar los de Laureano López Rodó y Luis Valls Taberner ). Ahora bien, desde muy pronto, y quizás por haber heredado el espíritu liberal de la madre comenzó a ser un personaje incómodo en aquella España sin libertad. En plena década de los cuarenta pronunciaba ante “las buenas gentes” homilías en que decía cosas como “a veces el cristiano tiene la estricta obligación de conspirar”. También se había atrevido con recensiones “muy libres” de obras de Rahner, Barth o Cullman. Su labor como director de la Colección “Patmos”, que editaba libros religiosos, como los de Guardini, Leclerq, Pieper, Holzner, Stolz, Thibon o Guitton, era mirada con ojos críticos y aprensivos por el nacionalcatolocismo. Y el escándalo llegó con su traducción de La Virgen María, de Jean Guitton, para la que también escribió su prólogo. Tanto el libro de Guitton como el prólogo de Pániker, suscitaron jeremiadas y censuras, entre las que destaca una exagerada reacción del cardenal Pedro Segura y Sáez, arzobispo de Sevilla, que prohibió la lectura del libro y redactó al respecto una larga pastoral condenatoria, no sólo contra Guitton, sino también contra el prologuista, por percibir en ambos un decidido espíritu modernista. Setenta años después no entendemos las invectivas de aquellas jerarquías españolas de la Iglesia, y hoy todas las obras del gran escritor francés Jean Guitton, publicadas por Edidiones Fax, cuentan con el Nihil obstat de la censura eclesiástica, y son obras de pura piedad. Especialmente bella es para el que escribe su libro Jesús, publicado por vez primera en España en 1958 con traducción de Constantino Ruiz-Garrido, miembro también del Opus Dei. Es evidente que si el Opus nació con cien años de antelación, según el Vaticano, Raimundo Pániker se atrevía en la España de entonces con cosas que tardarían aún veinte años en dejar de ser provocativas. Aún se mantenía en el alma el rigor de la Cruzada. Sea como fuere, el obispo de Salamanca, ciudad en la que vivía Raimundo, Francisco Barbado Viejo, se lo quiso quitar de encima y pidió a la cúpula del Opus su traslado a otro lugar. En ese momento al Opus Dei, que estaba pasando entonces un calvario en Roma para conseguir la forma jurídica que más le convenía en el seno de la Iglesia y que tenía numerosos enemigos ( “la contradicción de los buenos” ), no le convenía para nada cualquier actuación, aunque fuese honrada, de uno de sus miembros que provocase el descontento de los obispos, especialmente españoles, o que revolviera el ambiente eclesiástico en contra de la Obra, y decidió sacar a Raimundo de España y trasladarlo a Roma, al Colegio Romano de la Santa Cruz, sito entonces en Viale Bruno Buozzi. Pániker sacó provecho de su tiempo, licenciándose en Sagrada Teología el 25 de junio de 1954, después de superar de forma brillante las pruebas establecidas. Años después, en 1961, se doctoró en Teología en la Pontificia Universitaria Lateranense de Roma.

Posteriormente Raimundo marchó a la India, en busca de sus raíces y a fundar allí el Opus. Siempre contó con el aprecio de San Josemaría, incluso cuando por el amor hacia una mujer, dejó la Obra. Fuera ya del Opus aún fue ayudado por San Josemaría para salir de los apuros económicos. Y siguiendo las inclinaciones del “padre” también fue bien tratado por Don Álvaro del Portillo. Su matrimonio lo expulsó del orden sacerdotal, pero siguió teniendo relaciones epistolares con Javier Echevarría, el tercer padre del Opus Dei.

El 15 de febrero de 2008 Raimundo Pániker hizo una declaración pública, arrepintiéndose de haber escandalizado con su conducta. Después de la retractación se le levantó la suspensión sacerdotal. Falleció el 26 de agosto de 2010, plenamente reconciliado con la Iglesia y con el Opus Dei, quien siempre había velado por su bienestar, obediente al afecto que siempre le dispensó San Josemaría. Su hermano Salvador le sobreviviría aún siete años, y la semblanza que hace de Raimundo en su obra Primer Testamento es algo despiadada, celos y envidia entre hermanos, rencor de hermano pequeño. No sé. “Quien se ha pasado la vida defendiendo hipótesis inverosímiles, acaba como tocado del ala”. Un poco cruel Salvador. Hay quienes vemos en Raimundo casi un hiperestésico, un intelectual muy bien dotado comprometido con el cristianismo, y, sobre todo, con Jesús, pero con vínculos demasiado tenaces con las bellezas del mundo. Sin duda una buena persona atormentada por su propia honestidad.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

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