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Ensayo

Alain Corbin: Historia del silencio

domingo 13 de septiembre de 2020, 19:21h
Alain Corbin: Historia del silencio

Traducción de Jordi Bayod. Acantilado. Barcelona, 2019. 152 páginas. 14 €.

Por Aránzazu Miró

El cuerpo, el mar, el vacío, los árboles, el cristianismo, y ahora el silencio, son los temas sobre los que ha escrito Alain Corbin, el estudioso de los sentidos y las sensibilidades. En esta Historia del silencio se centra en la representación creativa del silencio en los siglos XIX y principios del XX, con menciones anteriores y más recientes, lo que justifica el subtítulo Del Renacimiento a nuestros días. La pretensión del libro es provocar el reaprendizaje del silencio como manera de “estar con uno mismo”.

“Hay un silencio que procede del desacuerdo con el mundo, y otro silencio que es el mundo mismo” nos dice Ramón Andrés en su particular lectura de los escritos místicos sobre el silencio que bajo el título No sufrir compañía le publicó hace ya diez años esta misma editorial Acantilado, la que nos ha permitido ahora disfrutar del arrebatador paseo histórico y literario que el pensador francés publicó originalmente en 2016. No es el silencio -nos dice Andrés-, un reverso del ruido ni una interrupción del habla; es un estado mental, ese mismo que el libro de Corbin recorre en la búsqueda de su belleza, pero también de su profundidad y hasta del miedo y el horror que suscita.

Esa evocación del silencio que propone Alain Corbin le lleva a rastrear los lugares donde el silencio se puede sentir, donde marca su presencia: los espacios domésticos, en donde la habitación es el lugar de recogimiento íntimo, o los arquitectónicos como las iglesias, esos lugares de recogimiento y meditación; la naturaleza, en que la noche, la luna, las tinieblas tienen un papel destacado; pero también el desierto, la montaña, el mar, todos aquellos elementos que relacionamos con lo sublime; el cementerio, el bosque, el campo, las landas, pero también la ciudad, y no digamos las ruinas.

Sólo una vida de lecturas anotadas le ha permitido este recorrido por la representación del silencio en la escritura, en el arte, en el cine, en la religión. Es como acompañarle en una relectura de todos sus escritos y notas en que captar el itinerario del silencio: de la meditación, la búsqueda de lo sagrado para los místicos o el silencio de Dios como su ausencia o como representación del sufrimiento, hasta el silencio como manifestación de la prudencia y de la discreción, pero también como evocación de la vanidad y su representación como símbolo de la muerte.

El uso del silencio en la relación amorosa y en el erotismo; en la contemplación del otro, que plasma en la lectura de Vida secreta de Pascal Quignard, a quien cita con profusión, porque lo lee con profusión: “sólo el silencio permite contemplar al otro”. .

Llega al final con la visión trágica del silencio. Si partía de ensalzar el saber callar, del silencio como ese saber estar con uno mismo, el silencio también puede significar sufrimiento y generar miedo, tomando la forma del miedo a la cercanía de la muerte o al fin de la existencia (a la par que recuerda cómo el Big Bang resultó estruendoso en su explosión). Y es que Alain Corbin nos ofrece un paseo por los significados que en la historia de la sensibilidad ha acogido el silencio, cómo se ha representado y cómo se manifiesta.

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