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Novela

Jane Smiley: Un amor cualquiera

domingo 20 de septiembre de 2020, 19:15h
Jane Smiley: Un amor cualquiera

Traducción de Francisco González López. Sexto Piso. Madrid, 2020. 120 páginas. 15,90 €.

Por Luisa Martínez

“Les he dado a mis hijos los dos regalos más crueles: la experiencia de una felicidad familiar perfecta y la certeza absoluta de que tarde o temprano se acaba”. Con esta lapidaria y terrible reflexión acaba Un amor cualquiera, la novela de la escritora norteamericana Jane Smiley (Los Ángeles, 1949) que nos propone Sexto Piso, sello que el pasado año publicó otra novela de Smiley, La edad del desconsuelo. Aunque no excesivamente conocida en España, en su país ha obtenido varios galardones, incluido el Pulitzer, y es miembro de la Academia estadounidense de las Artes y las Letras.

Han pasado tres décadas desde que se publicó originariamente Un amor cualquiera, pero hoy mantiene su interés, incluso más que cuando apareció en 1989. Porque el asunto que aborda, el amor, el desamor y las consecuencias que acarrea encierra si cabe, más complejidad en nuestros tiempos de amor líquido, según la célebre conceptualización de Zygmunt Bauman.

La narradora de la historia en primera persona es Rachel, una mujer entrada en la cincuentena, que se reencuentra con tres de sus cinco hijos -Ellen y los gemelos Joe y Michael-, un fin de semana, tras mucho tiempo sin haberse visto. Unos hijos inmersos de una u otra forma en un momento de crisis personal, como Michael, tras una estancia en la India a la quizá imposible búsqueda de sí mismo.

El eje de la historia es la indagación en lo que sucedió hace veinte años, cuando la familia Kinsella era feliz. O quizá, en realidad, no lo era. Sea como fuere, la aparentemente idílica situación salta por los aires. Porque Rachel le confiesa a su marido que ha tenido una aventura con un vecino, provocando que su esposo la abandone y se lleve a sus hijos al extranjero: “Lo cierto es que Pat y yo no nos separamos de una forma pacífica. No nos portamos bien en ningún sentido”, rememora Rachel.

Jane Smiley explora las relaciones familiares en una brillante novela lúcidamente amarga donde vemos que el famoso comienzo de Ana Karerina, de Tolstói, sigue dando mucho juego: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”.

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