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SUPERCOPA DE EUROPA

El Sevilla resistió con honor pero la gloria fue para el Bayern |2-1

El Sevilla resistió con honor pero la gloria fue para el Bayern |2-1
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(Foto: Efe)
jueves 24 de septiembre de 2020, 23:31h
El Bayern de Múnich conquistó la Supercopa de Europa al imponerse en la final de Budapest al Sevilla por 2 a 1 con un tanto de Javi Martínez en la prórroga.

El Sevilla vendió cara su derrota ante el ogro de Europa. Había obnubilado el Bayern con un final de temporada con triplete y 8-2 incluido entre medias al FC Barcelona. Y esa admiración seguía presente en el arranque de esta con un 8-0 al Schalke en el primer partido de la Bundesliga 2020-2021. Una racha de 26 victorias y un empate en sus últimos 27 partidos. A eso se enfrentaba el Sevilla este jueves en su primer partido oficial.

Pero el Sevilla demostró su capacidad de resistencia y de saber adaptarse como nadie al sufrimiento. Pero en ocasiones, más cuando ya el físico no acompaña el espíritu, los errores se suceden y la tragedia les acompaña. Así, la resistencia numantina cedió tras 102 minutos. Un esfuerzo titánico para contener a un coloso que supo romper las cadenas justo a tiempo para sumar otro título más al triplete.

Una primera parte que puede servir de ejemplo visual para definir intensidad. El Sevilla aguantó de pie el rodillo alemán, que una vez cogía la pelota apretaba efectivos contra el área del Bono. Con los centrales Koundé y Diego Carlos, a los que se les sumaba el medio Fernando, como baluartes de esa pequeña Numancia asentada en Budapest, el Sevilla resistía.

Y no sólo eso. En la única oportunidad clara con la que contó generó el penalti del 0-1. Otro de esos envíos telescópicos de Navas hacia el interior del área, con un De Jong que vio clara la llegada de Rakitic de cara, al que dejó la pelota con el pecho para el remate claro. Sin embargo, una carga de Alaba sobre el croata abortó el chut. Pero no la oportunidad pues se consideró motivo para señalar penalti. Y así, en el minuto 13, Ocampos obraba la magia y ponía al Sevilla por delante.

El contratiempo no asustó ni amilanó al Bayern, que como un metrónomo llegaba con puntualidad al área de Bono, pero al que le faltaba la afinación final, pues no terminaban de transformar en ocasiones el rodillo bávaro en el que habían transformado la final.

Contó, por supuesto, con oportunidades. Una primera, en el minuto 22, en la que Müller remata casi en el área pequeña un centro de Lewandowski, Sin embargo, entre las dificultades del tiro y la aparición providencial de Koundé para desviarlo, la pelota se marchó lejos de la portería.

Poco después era Pavard el que contó con un remate claro dentro del área por el lado derecho, pero su falta de atino lanzó la pelota alta.

Agobiaba el Bayern y el Sevilla respiraba lo que podía con balones a lo lejos, inanes ante un objetivo único: resistir.

Lewandoski fue el protagonista de una nueva oportunidad, pasada ya la media hora de partido. Quedó en un mano a mano lejano con Bono, al que intentó superar por alto, pero el duelo cayó en esta ocasión de mano del cancerbero.

Y si como goleador erró, como asistente no perdonó el polaco. Un espectacular pase de Müller al corazón del área con el exterior, al estilo del mejor Modric, lo recibió el delantero polaco de espaldas, sin importarle la portería, y dejó de primeras la pelota suave para que Goretzka ejecutara el empate sin piedad. La muralla había cedido pero la batalla no se había perdido.

De hecho, sin cambios tras el paso para vestuarios, el Sevilla dio el primer susto. Apenas habían pasado unos segundos del saque de centro cuando un centro de Escudero se dirigió con peligro hacia la posición de De Jong dentro del área. Pero intervino Sule anticipándose para desviar la pelota a córner.

Por momentos, fue el Sevilla el que acurrucó al Bayern en su área a base de varios córners consecutivos.

Pero en cuanto pudo desprenderse del peligro, Bayern avisó de la dinamita que aún guarda en el almacén. En un tuya mía entre Müller y Lewandowski dentro del área para deshacerse de obstáculos, acabó el polaco mandando la pelota al fondo de la red. Entre protestas de la zaga sevillista mientras el línea se iba hacia la medular concediendo el tanto, el VAR consideró lo que los andaluces reclamaban: fuera de juego y gol anulado.

La cara de la final había cambiado respecto al dominio del Bayern de la primera mitad. Ahora estaba más abierto con llegadas a un lado y a otro del campo. Aunque el peligro seguía teniendo acento alemán.

Sacó Fernando un balón bajo palos de Gnabry, se anulaba por falta previa de Lewandowski un chut a gol de Sané, Alaba mandaba alta un falta desde la frontal… el campo parecía irse inclinando hacia un lado con claridad.

Lopetegui trató de revertir la situación en medio del acoso bávaro con un doble cambio. Entraron Óliver Torres y En-Nesyri en lugar de un Rakitic desfondado -lleva entrenando al cien por cien desde el domingo- y De Jong.

El primer movimiento de Flick fue en el minuto 70 para sustituir al incisivo Sané por Tolisso, reforzando el centro del campo y mandando a Müller a la banda. Reaccionó Lopetegui casi al instante dando entrada a Gudelj por Suso.

Este carrusel desinfló por momento el suflé ofensivo que había cocinado el Bayern, lo que se traducía en alivio para el Sevilla. Aún seguía en modo defensivo, pero el paso de los minutos atemperó el ritmo del Bayern.

Se acercaba el cierre y las piernas ya no respondían igual. Jordán y Ocampos daban muestras visibles de estar con el depósito vacío.

Pero el Sevilla aún tenía algo que decir. En el minuto 88, en uno de esos envíos largos que se intentaban y que se abortaban gracias al flequillo del gigante Sule, En-Nesyri se quedó a solas con Neuer en un mano a mano con olor a gol. Pero el cansancio de la carrera evitó un tiro claro, lo que sumado al pedigrí del portero rival, acabó con la ocasión de oro transformándose en córner.

Con el 1-1 impertérrito en el marcador, la final postponía su resolución a la prórroga.

En un momento en el que ya las piernas no responden y es el espíritu el que acaba por tomar las riendas, el Sevilla se agrandó.

Y así volvió a contar En-Nesyri con la oportunidad del 1-2, cogiendo un balón largo y entrando en el área, deshaciéndose del zaguero y logrando chutar, ya con los pulmones fuera, para que Neuer volviera al tajo y aliado con la madera evitara el tanto del Sevilla.

Y en medio de esta oda a la resistencia física, Flick utilizó su tercer y cuarto cambio para dar entrada a Javi Martínez y Alphonso Davies. Jordán entregó el testigo a “El mudo” Vázquez.

Ese aire fresco resultó providencial. Un chut desde fuera del área al que Bono no atina a atrapar sino a rechazar acaba a mano de la testa del medio español, que no desaprovecho el regalo para anotar el 2-1. Un canto de cisne para Javi Martínez cuando rondan los rumores de salida del Bayern.

Un córner por accidente, un error en el despeje… cuando menos lo esperaba, el Sevilla recibió un golpe mortal. La Supercopa de Europa, tras 120 minutos de pura intensidad, sufrimiento y a la postre, gloria, serigrafió el nombre del Bayern de Múnich en su pedestal.

- Ficha técnica:

2 - Bayern Múnich: Neuer; Pavard, Süle, Alaba (Boateng, m.112), Lucas Hernández (Javi Martínez, m.99); Kimmich, Goretzka (Davies, m.99); Sané (Tolisso, m.70), Müller, Gnabry; y Lewandowski.

1 - Sevilla: Bono; Jesús Navas, Koundé, Diego Carlos, Escudero; Fernando, Joan Jordán (Franco Vázquez, m.94); Ocampos, Rakitic (Óliver Torres, m.56), Suso (Gudelj, m.72); y De Jong (En-Nesyri, m.56).

Goles: 0-1, M.13: Ocampos, de penalti. 1-1, M.33: Goretzka. 2-1, M.104: Javi Martínez.

Árbitro: Anthony Taylor (Inglaterra). Amonestó a los jugadores del equipo alemán Alaba (m.12), a un ayudante técnico en el banquillo (m.64) y Lucas Hernández (m.91) y a los de la formación española Joan Jordán (m.46+), Koundé (m.55), Fernando (m.70), a un ayudante técnico en el banquillo (m.92) y Escudero (m.119).

Incidencias: Final de la Supercopa de Europa disputada en el Puskas Arena, en Budapest. La UEFA, debido a los protocolos sanitarios por la pandemia de coronavirus, permitió el acceso de solo el treinta por ciento de espectadores del total del aforo, lo que suponía la asistencia máxima de unos veinte mil, aunque finalmente estuvieron unos dieciséis mil, entre ellos medio millar de seguidores del Sevilla y el doble del Bayern.

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