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EDITORIAL

El pesimismo de Illa para justificar el estado de alarma en Madrid

jueves 15 de octubre de 2020, 11:45h

El ministro de Sanidad por la “cuota Iceta”, pero filósofo y ex alcalde de Roca del Vallés, su gran bagaje político, se ha visto desbordado desde que estalló la guerra del coronavirus. Era lógico que le viniera grande. Pero, el gran obstáculo que ha tenido que sortear es a Pedro Sánchez, que en lugar de ayudarle, le ha presionado para que tomara decisiones más partidistas que técnicas. Y así Illa y todo el Gobierno llevan desde el primer día mintiendo sobre el número de muertos por coronavirus en España.

Salvador Illa nunca imaginó que ser ministro de Sanidad suponía situarse en una trinchera política a disparar al enemigo. Aparenta ser un hombre serio, moderado y por lo que se ve muy disciplinado. En la sesión del Congreso ha mostrado su cara más pesimista, que la tiene, al explicar los motivos para decretar el estado de alarma en Madrid.

Las farfullas técnicas de siempre, las que le interesan para denigrar a Díaz Ayuso, y como decíamos, un gran pesimismo. “Estamos-ha dicho- en una situación muy cambiante y preocupante. Nuestra media nacional cuadruplica la que marca la ECDE europea como frontera. España está en un escalón extremo de riesgo máximo.”

Esta vez el pesimismo del ministro parece estar justificado. La llamada segunda ola está azotando a toda Europa. Francia, por ejemplo, acaba de decretar el estado emergencia. La pandemia ha vuelto para atacarnos de nuevo. Por eso, es imprescindible que las decisiones de los Gobiernos se basen en la realidad sanitaria, en lugar de en la propagandística, como hacen el PSOE, Podemos y sus socios de investidura. La guerra obedece a una infección letal que se mueve con libertad por todas partes y que, además de asesinar a millones de personas, arruinará el mundo. La batallita del PSOE y el PP es una broma. El problema es que al Gobierno le interesa más aplastar en la batallita a su enemigo, que enfrentarse con acierto a la verdadera guerra: la muerte y la ruina. Por eso, Salvador Illa ha tenido que mostrar su verdadera cara: la pesimista. Y, por eso, hoy ha tenido que justificar que Madrid esté cercada por el estado de alarma, mientras otras comunidades con peores datos, pero con gobierno socialista, ni han sido reprendidas.

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