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CORONAVIRUS

Las Navidades más tristes

La calle Larios de Málaga, famosa por su alumbrado navideño, en diciembre de 2019.
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La calle Larios de Málaga, famosa por su alumbrado navideño, en diciembre de 2019. (Foto: EFE)
sábado 17 de octubre de 2020, 08:32h
Gobierno y autonomías buscan un marco común de criterios y restricciones para evitar una vuelta al confinamiento duro que coincida con las fiestas navideñas.

España, Europa, y buena parte del mundo, surcan en estos momentos la cresta de la segunda ola, en un mar encrespado de incertidumbres y yermo de certezas. La pandemia de coronavirus no da tregua. Lejos de remitir, las cifras de contagios continúan incrementándose día tras día. Sin ir más lejos, este 15 de octubre el mundo registró su máximo de positivos diarios: 406.000, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins. Afortunadamente, tal y como preveían la mayoría de expertos, el SARS-CoV-2 ha disminuido en virulencia y, en consecuencia, la mortalidad ha caído considerablemente, situándose actualmente en el 2,8%, de acuerdo a los datos de la misma institución. El balance global hasta ahora: casi 40 millones de positivos y 1,1 millones de víctimas mortales.

Tal y como sucedió entre marzo y abril, Europa vuelve a situarse como epicentro mundial de la pandemia. Según la Organización Mundial de la Salud, el número de casos reportados en Europa durante la última semana fue tres veces mayor que en el primer pico del mes de marzo; y, de seguir así, las UCI del viejo continente podrían quedar colapsadas en semanas. La cascada de positivos, con numerosos récords en múltiples países europeos (Rusia, Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Ucrania, República Checa, Hungría...) ha obligado a los distintos Gobiernos a implementar severas restricciones: confinamientos perimetrales, cierre masivo del ocio y la hostelería, limitaciones de movilidad y reuniones, toques de queda...

Segunda ola de coronavirus en Europa | ECDC

En nuestro país la cosa no va mejor. Este mismo viernes, un día después de que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, asegurase en rueda de prensa que la situación "está estabilizándose", el Ministerio de Sanidad registró el máximo de contagios desde el inicio de la pandemia: 15.186 positivos en solo 24 horas. La incidencia acumulada no deja de subir y se sitúa ya en 280 casos por 100.000 habitantes en las dos últimas semanas, seis veces más de lo que recomienda el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC). En este sentido, el récord absoluto de toda España se lo lleva Navarra, con 847 casos por 100.000.

El espejismo estival ha dado paso a una segunda oleada de infecciones que deja en una anécdota la primera. Cuatro días después de inaugurar la 'nueva normalidad' el presidente Sánchez declaró "vencida" la pandemia e invitó a todos los españoles a seguir su ejemplo e irse de vacaciones para reactivar la economía. Pues bien, de los 936.560 positivos contabilizados en total por Sanidad, casi 700.000 se han producido después del 1 de julio, es decir, con la 'nueva normalidad'. La notable mejoría en la capacidad diagnóstica no justifica, ni mucho menos, este alarmante repunte.

Actualmente, hay pacientes de coronavirus en una de cada 10 camas de hospital, dos de cada 10, en cuidados intensivos. Además, la tasa de positividad (positivos sobre testados) a nivel nacional se sitúa en el 11,7%, más del doble de lo aconsejado por la OMS. La mortalidad ha descendido, sí, pero si el virus continúa circulando de esta forma, tarde o temprano, la presión hospitalaria se volverá insostenible pues acabará llegando a los más vulnerables. Con todo, las muertes diarias no han dejado de aumentar desde el verano. El INE cifra en 11.000 el exceso de muertos desde julio, más del doble de los 5.420 que reconoce Sanidad.

La inacción y falta de previsión del Gobierno a lo largo de los últimos meses ha sido más que palpable, tal y como esta semana reprocha el nada sospechoso diario progresista alemán 'Frankfurter Allgemeine'. El Ejecutivo ha dimitido de toda competencia y responsabilidad, ya sea coordinadora o gestora, dejando al albur de la situación a comunidades, municipios y ciudadanos. Pero si algo están demostrando estas extraordinarias circunstancias es que solo puede haber un Ministerio de Sanidad, no 17.

El Plan de respuesta temprana, constituye un buen ejemplo de la nula previsión de Sanidad. Este documento genérico, suscrito en julio por las comunidades y el Ministerio, fue ideado únicamente para hacer frente a los brotes en un escenario de control, pero, en ningún caso, para combatir una ola epidémica, como la actual. Sin embargo, ha sido y sigue siendo a día de hoy, la única guía epidemiológica estatal con que cuentan las comunidades. Ahora, a mediados de octubre y con muchas comunidades al borde de la asfixia, el departamento de Salvador Illa pretende, a prisa y corriendo, aprobar un plan epidemiológico que fije indicadores y pautas de actuación comunes a todo el territorio.

La mayoría de especialistas coinciden en que la vuelta al indeseado confinamiento es inevitable. "Me temo que vamos a tener que volver al confinamiento domiciliario muy estricto, tal y como estamos y si no hay voluntad de comprender las medidas y de aplicarlas", declaraba a eldiario.es la prestigiosa viróloga Margarita del Val. Otros, como el investigador Luis Enjuanes, responsable de una de las vacunas españolas más prometedoras, apuestan por aplicar "medidas muy fuertes de corta duración" que permitan ir "levantando la mano, pero de una manera muy controlada". Por el momento, el ministro Illa ha descartado esta opción, aunque ha advertido que la Navidad "no será normal, sino diferente y con distancia".

La incertidumbre económica

La otra cara de la moneda es la económica. Según el Banco de España, la caída del PIB podría llegar al 12,6% en este 2020 y la recuperación en 2021 oscilaría entre el 4,1% y el 7,3%. No obstante, hay que tener en cuenta que estas previsiones se basan en escenarios sin restricciones severas, como las de marzo, algo que, tal y como van las cosas, no es, en absoluto, descartable. El volumen total de parados alcanzó al finalizar septiembre la cifra de 3.776.485, casi 700.000 más que un año antes. Y eso sin olvidar que otros 730.000 trabajadores siguen inmersos en ERTE.

Según el plan presupuestario remitido a Bruselas, el Estado ha movilizado desde marzo 218.000 millones de euros para frenar el golpe de la pandemia, casi un 20% del PIB. La deuda pública se ha disparado a niveles nunca vistos y se espera que, para final de año, alcance el 118 % del PIB, alrededor de 1,3 billones. El Gobierno está tratando de colar a la UE unos presupuestos ilusorios, y aún por aprobar, para percibir los anhelados 140.000 millones del Fondo de Recuperación de Europa. Aparentemente, Nadia Calviño ha conseguido que la Comisión Europea acepte, para facilitar la negociación parlamentaria de las futuras cuentas públicas. Pero todo está por ver.

Escenarios de evolución del PIB en España | Banco de España e Instituto Nacional de Estadística

En esta segunda ola, los sectores más afectados por las nuevas restricciones han sido el ocio nocturno y la hostelería. Los primeros llegaron a acuerdos en algunos lugares, como Madrid, para convertir pubs y discotecas en restaurantes. Sin embargo, el cierre generalizado de la hostelería que están imponiendo cada vez más naciones (Cataluña ha sido la primera comunidad en hacerlo en España) no hace presagiar nada bueno en el resto del país. Esta medida, que durará al menos 15 días, ha dejado en la calle a más de 200.000 trabajadores. La patronal de Hostelería de España ha acusado a las autoridades de "demonizar" su sector bajo criterios "arbitrarios" y de provocar la ruina de los propietarios de bares y restaurantes, sin apenas ayudas. Las multitudinarias manifestaciones que se han producido este viernes en toda Cataluña, bien podrían constituir un breve prefacio de la tensión social que se avecina si las cosas no mejoran.

Lo normal a estas alturas del año es que muchos se encuentren pergeñando ya sus planes para la Navidad: las tradicionales reuniones familiares, cenas de trabajo, escapadas, campanadas, cabalgatas... Por desgracia, este 2020 nada tiene de normal y, a menos que acontezca un improbable milagro navideño, en las próximas fiestas poco habrá que celebrar.

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