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EDITORIAL

Vox presenta una moción de censura contra el PP

miércoles 21 de octubre de 2020, 10:54h

Las intervenciones de Santiago Abascal e Ignacio Garriga han demostrado que la moción de censura de Vox tiene un claro objetivo: deteriorar al PP con el fin de sustituirlo. El partido de Abascal ha aprovechado su día de gloria en busca de convertirse ante la opinión pública, y en especial ante el electorado conservador, en el único partido capaz de enfrentarse con energía al Gobierno del PSOE y Podemos. Una estrategia que, en realidad, refuerza a Sánchez e Iglesias como muro de contención de la “ultraderecha”. Pero es un ataque directo a la “pasividad e inacción” de Pablo Casado ante la “deriva totalitaria del Gobierno.”

Hasta los partidarios más entusiastas de Vox sabían que era imposible que su propuesta fuera respaldada por una mayoría del Parlamento y derribar así al Gobierno. Que ése, y no otro, es el motivo de las mociones de censura. Aunque, salvo la del PSOE y Podemos contra Rajoy, todas han fracasado. Pero han servido de marketing político del partido que la presentaba. Felipe González fue derrotado en el Hemiciclo; pero en su moción de censura contra Adolfo Suárez se lució como firme y sólido candidato a la Presidencia del Gobierno y supuso el empujón definitivo de su vertiginosa carrera a La Moncloa. Y en aquella ocasión, a González solo le faltaron 24 votos para echar a Suárez. En esta, Vox se quedará a casi 300 escaños de derribar a Sánchez.

Probablemente Vox haya buscado lo mismo. Ha escenificado su sueño de sustituir al PP para convertirse en el gran partido de la derecha. El que mejor defiende los principios; el que es capaz de noquear a Pedro Sánchez. Aunque tampoco lo ha logrado en esta ocasión. En todo caso, ha servido para reforzar la dispersión del voto de centro derecha. El Presidente y su entero Gobierno, sin embargo, han logrado una abrumadora mayoría de apoyos y han reforzado el pacto con sus socios de investidura como los secesionistas de ERC y los herederos de ETA.

Las intervenciones de Ignacio Garriga y Santiago Abascal han acertado en la mayoría de las críticas al Gobierno. Unas críticas, no obstante, repetidas hasta la saciedad por el PP, Ciudadanos y los medios de comunicación independientes. Aunque Vox se ha excedido en su tono, por ejemplo, al acusar de criminal al Gobierno por el 8-M.

La moción de censura de Vox, pues, ha transcurrido tal y como se esperaba. Reproches descarnados al Gobierno, sarcasmos con la “pasividad” del PP y mucho autobombo. Eso sí, por un día, Santiago Abascal ha sido la estrella del Congreso de los Diputados.

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