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FÓRMULA UNO

GP Portugal. Hamilton vence y hace historia: bate el récord de Schumacher

GP Portugal. Hamilton vence y hace historia: bate el récord de Schumacher
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domingo 25 de octubre de 2020, 23:08h
El británico se dispara, además, en dirección hacia su séptimo Mundial. Sainz acabó en la sexta plaza.

Este domingo se escribió una página dorada en la historia del deporte internacional. Lewis Hamilton batió el récord de victorias que pertenecía a Michael Schumacher, tras ganar el Gran Premio de Portugal y colocar su estadística de triunfos en 92, uno más que la plusmarca fijada por la leyenda alemana. El Autódromo Internacional del Algarve ha ejercido de marco de algo nunca visto en los 70 años que lleva funcionando la Fórmula Uno.

El inglés, séxtuple campeón del Mundial y que ha multiplicado este fin de semana sus opciones de alcanzar el séptimo entorchado -cazando otro registro otrora inalcanzable del 'Kaiser'- manifestó su satisfacción en el podio. Su nombre es ya eterno. Nadie ha ganado más carreras ni ha acumulado tantas 'poles'. Es uno de los patrones de la categoría reina del automovilismo y quieres quedar en lo alto de la cima cuando finalice su trayectoria.

"Me va a llevar algo de tiempo asimilarlo", avanzó. "Antes de nada, quiero decir que se lo debo a toda la gente que está aquí y en la fábrica, que hace un trabajo tremendo, innovando y empujando límites. Aquí todos estamos empujando, nadie se sienta y relaja, y eso es lo más increíble, estar rodeado de todo eso, te inspira", expondría, antes de confesar que "no puedo encontrar las palabras".

Hamilton reconoció que su victoria 92ª llegó tras haber convivido con "un tirón en el gemelo derecho" en plena carrera. "Tan solo podría soñar con estar donde estoy ahora mismo. No tenía una bola de cristal cuando escogí este equipo, con esta gran gente, todos remando en la misma dirección y eso es lo que lleva al éxito", sentenció. Y su techo y el de Mercedes no acaba de detectarse.

Esa fue la bandera histórica que quedó clavada en el trazado luso, al que no volvía la Fórmula Uno desde 1996. Y tuvo su miga. El relato de lo vivido comienza con problemas para el 'poleman' inglés en el inicio, convertido en una suerte de montaña rusa. El telón se alzaría con Valtteri Bottas, segundo en la parrilla, cediendo y recuperando la plaza con Max Verstappen (Red Bull). El neerlandés, que forzó al límite, se tocaría con 'Checo' Pérez, que trompeó y se puso a cola del grupo. Y en esa traca, aliñada por la lluvia, amaneció el Alfa Romeo de Raikkonen. Se asomó a las primeras posiciones a pesar de haber salido decimosexto.

Bottas recuperaría el aplomo y se fue a por Hamilton. Le adelantó y encabezó la carrera. Pero los dos Mercedes se descubriría en la segunda vuelta por detrás de un Carlos Sainz impresionante. El español propulsó su McLaren hasta el primer lugar y gestionó la condición de puntero hasta el sexto giro, cuando los neumáticos medios de Bottas y Hamilton cogieron temperatura y le pasaron. Ahí se estabilizaría el guión y el británico se remangó para certificar su paseo hacia la gloria. Eso sí, los adelantamientos se multiplicarían por detrás, aunque el trazado luso no los permita con facilidad.

No serían pocas las advertencias y sanciones por superar los límites de la pista. Stroll pagaría con diez segundos de penalización el intentar un adelantamiento exterior a Lando Norris (McLaren). En esa maniobra, sita en la curva uno, sufriría daños en el alerón y su monoplaza acabaría abandonando en la vuelta 54ª. En el entretanto, Hamilton viajaba segundo y madurando a su compañero de escuadrón. Hasta que en el giro 19ª le pasó en la recta de meta, con el finés apartándose hacia la zona sucia y allanando el camino de su colega.

Los Mercedes crecerían hasta doblar a bastantes pilotos, al tiempo que 'Checo' Pérez fue remontando y Sainz se adhería al pit stop en la 26ª vuelta. El objetivo del madrileño era colocar un compuesto medio, pero se topó con tráfico en pista. Así que frotó su lámpara para rebasar, entre otros, a Raikkonen. Dibujaría pasadas sensacionales el futuro piloto de Ferrari. Y la escudería italiana, precisamente, comprobó cómo su mejoría se vio reflejada en el cuarto puesto del monegasco Charles Leclerc.

Ocon (Renault), con gomas blandas, fue a por Sainz tras salir de boxes -fue el último en cambiar neumáticos- y el madrileño puso su diana en Gasly. El Alpha Tauri sería capaz de superar al piloto mexicano y también al español -en la última vuelta-, que acabaría en una meritoria sexta posición. Y Sebastian Vettel, la cruz de toda la parilla, se contentó con ser décimo y cosechar un punto. Dejando fuera a Alex Albon en la semana en la que su jefe, Christian Horner, le había presionado para dar lo máximo si quería ganarse un nuevo contrato con Red Bull.

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