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ELECCIONES EN EEUU

Biden toma la delantera hacia la Casa Blanca, pero Trump recorta en varios estados clave

Caricatura de Víctor Ochoa.
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Caricatura de Víctor Ochoa.
sábado 31 de octubre de 2020, 18:07h
El acercamiento del candidato republicano al demócrata en lugares como Florida o Pensilvania vaticina un final de carrera apretado hacia la Casa Blanca.

Poco a poco, se acerca la hora del juicio para los dos candidatos a la Casa Blanca, Donald Trump y Joe Biden, protagonistas de la campaña electoral más atípica y extraña que se recuerda, con la pandemia y los disturbios raciales como telón de fondo.

Hasta el momento el aspirante demócrata, vicepresidente durante el Gobierno de Barack Obama (2009-2017), ha tratado en todo momento de dar una imagen de calma y serenidad frente a Trump, prometiendo el retorno de muchos derechos sociales abandonados, en su opinión, por el republicano. Sus principales críticos le achacan una actitud indolente, carente de fuerza, que atribuyen, además de a su avanzada edad (77 años) a su pasiva personalidad.

Por su parte, el actual inquilino de la Casa Blanca no se ha salido un milímetro del guion. Con su característica irreverencia el magnate, se ha defendido como gato panza arriba de las críticas por su gestión de la pandemia, y no ha dudado en tachar de "socialista" a su oponente por Washington, asegurando, incluso, que éste habría amañado el voto anticipado.

Biden, ganador en las encuestas

Hasta el momento todos los sondeos dan ganador al candidato demócrata, aunque, a medida que se acerca el 'día D', los márgenes se van estrechando. En la encuesta hecha pública el jueves por la CNN Biden aventajaba a Trump como "el candidato con más probabilidades de unir el país" (60% a 34%), "el más honesto y fiable (54% a 37%) y el "más capaz que dar seguridad a los americanos" (52% a 45%); mientras que el republicano únicamente ganaba en el apartado de "fortaleza y definición" (47% a 46%). Además, entre los que ya han votado por correo, Biden se impone sobre Trump por un contundente 64% a 34%. No obstante, éste último vence, y con claridad (59 a 36%), entre quienes tienen pensado votar el mismo 3 de noviembre.

La media ponderada de encuestas nacionales de FiveThirtyEight otorga a Biden una intención de voto del 52% a nivel nacional, frente al 42,3% de Trump; mientras que la media simple de RealClearPolitics da al demócrata una estimación de voto del 51,3%, frente al 43,5% del presidente republicano, una ventaja que se ha mantenido sin grandes cambios desde julio.

La percepción de mala gestión de la pandemia del coronavirus por parte de la Administración Trump parece haber sido clave en la intención de voto de los estadounidenses y ha contribuido a crear esta distancia entre Biden y Trump, que en primavera estaban técnicamente empatados.

Sin embargo, Trump ha recortado distancias en dos de los estados que se antojan clave en la noche electoral del 3 de noviembre: Pensilvania y Florida. En Florida, Biden ha pasado de tener un margen de unos cinco puntos hace dos semanas a menos de dos puntos. En Pensilvania, Biden aventaja en unos cinco puntos a Trump en intención de voto, por lo que tampoco es un margen cómodo que permita asegurar un resultado incontestable al demócrata y hacer frente a las dudas sobre una victoria demócrata planteadas por el mandatario, que ha criticado sin pruebas al voto por correo como fraudulento.

Trump presume de economía

Precisamente en Florida, es donde ambos se enfrentaron este jueves en sendos discursos a la misma hora en un duelo final por este estado, de importancia capital para dilucidar de qué lado se decantará la balanza. En una especie de duelo por los 29 votos electorales que otorga el 'estado del sol', requisito ineludible para una victoria republicana, ambos candidatos invitaron a los floridanos a votar, Trump lo hizo desde Tampa, en la costa oeste del estado, y Biden desde la ciudad en Coconut Creek, 40 kilómetros al norte de Miami.

El republicano se vanaglorió ante una multitud, en su mayoría sin máscaras, del récord económico anunciado este jueves y por su Gobierno, mientras que Biden le espetó desde un menos bullicioso evento en el sureño condado de Broward el luctuoso índice de muertos por la pandemia, "más de 16.000 en Florida".

Para defender otro mandato suyo en la Casa Blanca, Trump, acompañado de su esposa Melania, blandió el 33,1 % de crecimiento interanual que reflejaron este jueves los datos económicos del tercer trimestre ante miles de simpatizantes, que aguantaron un calor inclemente. "Es el más grande que cualquier otro país", dijo Trump a sus enfervorizados seguidores y señaló que obedece a la reapertura de la economía y por ello prometió que no habrá más cierres de emergencia por el coronavirus. "Nadie ha visto nunca un número así", se jactó el presidente.

De cara a las aspiraciones para sumar más de 270 votos en el Colegio Electoral, la cantidad mínima que necesita para triunfar en las elecciones presidenciales, la recta final de la campaña se ha centrado en Florida, estado reñido y en el que ambos candidatos están técnicamente empatados en los sondeos de opinión. "Hemos liderado Florida todos los días. Esto no se basa en encuestas, se basa en hechos. Estamos creando la ola roja más grande de la historia de nuestro país", defendió Trump.

El mandatario prometió que la pandemia del coronavirus está terminando y que la vacuna estará lista pronto, lo que impulsará una "poderosa" recuperación económica a partir del próximo año, como lo reflejan los datos trimestrales de este jueves que dan cuenta del crecimiento del 7,4 % respecto a los tres meses precedentes.

Biden o la pandemia como desgaste

Por su parte, Joe Biden recordó durante otro de sus ya comunes eventos motorizados, con unos 200 vehículos reunidos en el campus del Broward County College, las 100.000 vidas "que aún podemos salvar" este año solo con la obligatoriedad del uso de máscaras. "No voy a cerrar la economía, no voy a cerrar el país, voy a acabar con el virus", enfatizó ante los conductores y pasajeros que tocaban la bocina para apoyarlo. Dijo además que Trump heredó una economía sólida de la administración Obama-Biden.

Trump "se ha rendido" ante el coronavirus, dijo quien fue vicepresidente durante el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) en una referencia al reconocimiento de la Administración republicano de que no iban a "controlar" la pandemia. "Él no está haciendo nada, (está) abandonando las familias, rindiéndose", agregó.

Biden señaló además la contradicción de la mano dura de Trump con las dictaduras en Venezuela y Cuba, y la complacencia del republicano con líderes autoritarios como el norcoreano Kim Jong-un y el ruso Vladimir Putin. "Cuba no está más cerca de la libertad y la democracia hoy que hace cuatro años", dijo.

Agregó que tampoco comprende que los ciudadanos venezolanos y cubanos estén siendo deportados a esas "dictaduras". "A Trump no le importan los cubanos ni los venezolanos", aseguró durante el breve discurso. "Por mi entera carrera he estado contra las dictaduras de izquierda y de derecha, por los derechos humanos y la prensa libre", aclaró el demócrata, que ha sido tildado por Trump y los republicanos como "socialista".

La campaña más costosa de la historia

Con pandemia o sin ella, lo cierto es que el coste total de la campaña electoral en Estados Unidos alcanzará un nivel récord de 14.000 millones de dólares, lo que la convierte en la más costosa de la historia, según los cálculos de la organización Center for Responsive Politics, que hace seguimiento a las donaciones y gastos políticos.

La nueva cifra eleva sustancialmente las estimaciones previas de la organización de 11.000 millones de dólares, debido al influjo de donaciones en los últimos meses de campaña, especialmente por la polarización que ha provocado la confirmación de la jueza conservadora del Tribunal Supremo Amy Coney Barrett, contraviniendo la tradición de no abordar este proceso durante la época electoral.

El nuevo monto, equivalente a una quinta parte de todo el presupuesto del Departamento de Educación de Estados Unidos, supera con creces los alrededor 6.600 millones de dólares gastados en la campaña electoral de 2016, en la que se enfrentaron el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton.

La polarización política este año ha servido para atraer más fondos. En el lado demócrata, con la candidatura de Joe Biden, los donantes han aportado dinero en niveles récords por la animadversión contra Trump, tras casi cuatro años de presidencia del republicano. De hecho, el bando demócrata ha gastado ya casi 7.000 millones, mientras que los republicanos han empleado 3.800 millones de dólares.

El voto anticipado también bate récords

La masiva participación en el voto por anticipado y por correo en estos comicios añade además renovadas preocupaciones a los republicanos, que generalmente se ven perjudicados si este dato es alto, ya que implica mayor afluencia a las urnas de afroamericanos e hispanos, grupos con mayor porcentaje de votantes demócratas.

Más de 80 millones de estadounidenses han depositado ya su voto de forma anticipada cuando falta una semana exacta para las elecciones a la Casa Blanca, una cifra que ya supone más del 50 % de los que acudieron a las urnas en 2016, en las que hubo una participación del 55,7 %. 48 millones han votado por correo mientras que 25 millones lo han hecho en persona. Los datos actuales apuntan a un importante incremento de la participación ya que hace cuatro años tan solo votaron anticipadamente 47,2 millones de estadounidenses.

Después de varios ciclos electorales avisando de la importancia del voto hispano, 2020 podría ser finalmente el año en el que la participación de la minoría latina, así como de los afroamericanos, tradicionalmente afectados por políticas de supresión del voto, ponga patas arriba al universo político estadounidense.

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