Mario Vargas Llosa ha escrito uno de sus mejores artículos para defender el alcance del idioma español. Bajo el título...
Mario Vargas Llosa ha escrito uno de sus mejores artículos para defender el alcance del idioma español. Bajo el título La lengua oculta, el novelista peruano explica que en la actual América hispanohablante los habitantes precolombinos se expresaban a la llegada de los españoles en más de 1.500 lenguas diferentes. Desde México a Chile, aparte de la maravilla del portugués, hoy se entienden todos en un solo idioma, el español, el castellano, lengua en la que escriben, según cita el Premio Nobel, “el inca Garcilaso de la Vega, Sarmiento, Rubén Darío, Borges, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Cortázar, Neruda, César Vallejo, García Márquez y tantos otros grandes poetas y prosistas hispanoamericanos que han enriquecido el español”. En el espléndido artículo al que me refiero, Vargas Llosa, peruano insigne, intelectual universal, el escritor en español más influyente del mundo, desvela con tristeza la miseria de unos gobernantes que, dentro de España, han vendido el castellano por un puñado de votos circunstanciales. “El Gobierno de Pedro Sánchez -escribe el autor de La guerra del fin del mundo- necesitaba aprobar su proyecto de Presupuestos en las Cortes. Para ello, Unidas Podemos atrajo los votos del Partido Nacionalista Vasco (el PNV), de Bildu y de Esquerra, y estos, ni cortos ni perezosos, se apresuraron a concederlos siempre que el Gobierno aceptara modificar la ley suprimiendo el carácter “vehicular” del español que señala específicamente la Constitución. Esta es la razón por la que el castellano o la lengua española ha pasado a ser, según esta ley, una lengua oculta o clandestina. Quien lee dicha ley, llamada “la ley Celaá”, por la ministra de Educación que la ha concebido, se queda sorprendido de que en un proyecto que establece las formas de la educación en todo el país, el español o castellano aparezca solo de pasada”.
Bien por Mario Vargas Llosa. Desde su indiscutida independencia liberal, el autor de La fiesta del chivo ha dejado las cosas claras para quien quiera entender, entienda.