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FELIPE VI Y AZAÑA, EL ESPIRITU DE LA TRANSICIÓN

viernes 18 de diciembre de 2020, 11:37h
En medio de la España a garrotazos que se expresa con creciente acritud en el Congreso de los...

En medio de la España a garrotazos que se expresa con creciente acritud en el Congreso de los Diputados, todavía permanece vivo el espíritu de la Transición. El Rey Felipe VI visitó la exposición en recuerdo y homenaje de Manuel Azaña, presidente de la II República. Gran acierto del Monarca. Su padre, Juan Carlos I, se entrevistó con la familia de Azaña en México. Fue un paso más en la inteligente y vasta operación, tras la muerte del dictador, de superar las dos Españas, consolidando el abrazo entre vencedores y vencidos.

Manuel Azaña fue un escritor notable y, sobre todo, un intelectual de sólida cultura. Presidió la II República y estuvo siempre en contra de los excesos cometidos por ciertos sectores republicanos. Si no llega a ser por Julián Besteiro, que le avisó a tiempo, el filósofo Ortega y Gasset habría sido fusilado por el bando republicano en julio de 1936. Por fortuna, huyó de la España republicano-comunista para instalarse en el exilio. Melquiades Álvarez, que decidió quedarse en Madrid, fue fusilado por los republicanos.

Manuel Azaña pidió, cuando la guerra incivil se extinguía, paz, olvido y perdón. Y olvido de lo que ocurrió en uno y otro bando de la contienda cainita es lo que se consiguió gracias a la madurez del pueblo español y a la generosidad y lucidez de Juan Carlos I entre 1976 y 1978. La memoria histórica que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero, y que ha continuado Pedro Sánchez, ha fracturado el espíritu de la Transición.

Menos mal que Felipe VI ha reverdecido la significación de aquella Transición sumándose al homenaje a Manuel Azaña, presidente de la República derrotada.