El balear ha sido reelegido para el Consejo de Jugadores, pero el serbio trabaja duro para que los tenistas se vayan a su asociación.
Rafael Nadal se encuentra trabajando para volver con todo en 2021. Su equipo de trabajo cuenta con la dificultad añadida de perfilar un calendario inestable por la continuada amenaza del coronavirus en la celebración de eventos, pero la preparación y determinación del manacorí siguen resultando sobresalientes. En el curso venidero volverá a tratar de ampliar su icónico currículum y a buscar la gloria olímpica, amén del regreso al número uno del ránking mundial.
En el entretanto, este martes se ha sabido que los tenistas le han reelegido para formar parte del Consejo de Jugadores de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP). Así lo ha anunciado la organización gestora del tenis, por medio de un comunicado en el que se especifica que el isleño compartirá cúpula con Felix Auger-Aliassime, Roger Federer, John Millman (para el Top-50), Kevin Anderson, Andy Murray (general), Gilles Simon, Pablo Andújar (del puesto 51º al 100º), Bruno Soares y Marcus Daniell (para el Top-100 de dobles).
Esa posición obliga a Nadal a tomar decisiones y a cumplir una labor política y administrativa dentro de la masa social que componen los tenistas. Pero hay un problema: Novak Djokovic tiene sus propios planes y ha creado una asociación paralela que planea competir con la de la ATP. Se trata de una suerte de sindicato que buscará suponer una competencia para el organismo principal y que está apoyado pro cada vez más jugadores. Sobre todo, aquellos pertenecientes a puestos más bajos que el 50. Porque 'Nole' apuesta por un reparto más igualitario de los ingresos. Y porque ese cuerpo de jugadores se siente desatendido.
Nadal ya se había posicionado al respecto a lo largo de este año. En agosto, cuando Djokovic corroboraba su dimisión del Consejo de Jugadores de la ATP para formalizar una asociación alternativa, la leyenda española expuso lo siguiente: "El mundo atraviesa una situación difícil y complicada. Personalmente, creo que este es el momento de mantener la calma y trabajar todos juntos en la misma dirección. Es el momento de la unidad y no de la separación. Son tiempos en los que se pueden lograr grandes cosas si el mundo del tenis está unido. Todos nosotros, jugadores, torneos, organismos, debemos trabajar juntos. Tenemos un gran problema y la separación y la desunión no es la solución". Roger Federer no tardó en unirse a esa postura, subrayando que "hay que estar unidos".
En septiembre, en la previa del Masters 1.000 de Roma, el zurdo indició en su oposición. "Hay varias cosas que a mi modo de entender no son las adecuadas. Estamos viviendo un momento de crisis mundial en todos los sentidos, desde sanitaria hasta económica, con lo cual todos lo estamos pasando mal. Es un momento para estar más juntos que nunca, no por separado y que cada uno mire por sus intereses. La iniciativa es totalmente respetable, nada que objetar. Cada uno puede tener sus ideas y luchar por ellas. Entiendo que en esta vida todos queramos ir a más y si algo pueda hacer para intentar que el circuito sea mejor, aquí estoy. Lo intenté hacer durante muchos años de mi carrera, luché mucho por los derechos de los jugadores. Simplemente creo que primero se tienen que esclarecer muchas cosas, segundo que no es manera de hacerlo", defendió.
"Tanto Federer como yo no nos tenemos que enterar a través de una carta. Si quieren que estemos apoyando eso lo normal es que sepamos las cosas con antelación. Yo sí que creo en la estructura de la ATP. Hay cosas que se pueden mejorar sin lugar a dudas. Pero hay muchas preguntas sin respuestas a lo que se intentó montar. No es momento y creo que hay muchas cosas que no quedan claras", sentenció.
Y en noviembre, tras debutar en las Finales de Londres, Nadal apuntó esto: "No he hablado con Djokovic sobre esto. Entrenamos el otro día pero no lo hablamos. Porque creen esta organización no significa que ayuden más que Federer o yo mismo. Si comparamos el circuito ahora con hace siete u ocho años se ha mejorado y mucho. No creemos que se necesite algo distinto para ayudar a cuantos más jugadores mejor". A partir de ahora, con el crecimiento de la apuesta del serbio, tanto Rafael como Roger deberán remangarse, en tanto que referentes de este deporte, para lograr consensos de orden política. Si no quieren que la revolución balcánica se expanda y ponga en discusión el actual orden de cosas.