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TRIBUNA

La tesis de Dani

Felio José Bauzá Martorell
sábado 16 de enero de 2021, 19:47h

El acceso al empleo público se encuentra presidido por los principios de mérito y capacidad, igualdad y publicidad, todo ello en el seno de un proceso selectivo de concurrencia competitiva.

Otra cosa es que, de un tiempo a esta parte, la confianza de los ciudadanos en las instituciones –léase, en la clase política- haya disminuido notablemente, y ello porque se está convirtiendo en moneda corriente la práctica de retorcer la norma para conseguir fines predeterminados.

La publicación de la convocatoria en el BOE de un procedimiento de acceso al empleo público por parte del Instituto de Tecnología Química del CESIC ha despertado todo tipo de alarmas de fraude. La indicación de “la tesis de Dani” junto a un tema del programa, unido a la fecha de la publicación oficial –nada menos que un 24 de diciembre, que puede pasar desapercibido entre los aspirantes que puedan solicitar formar parte del proceso selectivo- genera una comprensible inquietud sobre la igualdad de armas en este procedimiento.

Personalmente entiendo que se trata de un error, aunque no por ello menos mayúsculo. Lo que me llama la atención es la desconfianza que ha generado este dato, que es indicativa de la falta de credibilidad en las instituciones de nuestro país.

En efecto todos los estudios serios revelan unos indicadores preocupantes en materia de transparencia y de corrupción. Según el último estudio de Transparencia Internacional, España mejora en cuatro puntos su calificación en el Índice de Percepción de la Corrupción, pasando del puesto 41 al 30 de un total de 180 países, si bien sigue estando por debajo de la media europea.

A mayor abundamiento, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno –encargado de velar por el cumplimiento de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno- también reprocha al Gobierno la falta de transparencia especialmente en materia sanitaria, por cuanto le acusa de ignorar los requerimientos de este organismo y de dificultar el derecho constitucional a la hora de acceder a información pública.

El revuelo causado por “la tesis de Dani” me resulta anecdótico y tengo mis serias dudas de que esconda un caso de corrupción. Lo que realmente me preocupa es que haga aflorar una desconfianza feroz en lo público, porque ello evidencia la soledad que siente el ciudadano frente a los poderes públicos y su preocupación por sobrevivir a pesar y en contra de la maquinaria administrativa.

La Administración nació para proteger al ciudadano, para reconocerle sus derechos y asegurarle la libertad; frente a otros individuos y frente a la propia Administración. No otra cosa es el Estado de Derecho: someter tanto a los ciudadanos como a los poderes públicos al imperio de la ley.

Poner en peligro la funcionalidad de las instituciones por una falta de credibilidad constituye un peligro manifiesto que no nos podemos permitir. Urge una serena reflexión sobre por qué motivo determinadas instituciones sí son merecedoras de tal confianza (la Jefatura del Estado, las fuerzas y cuerpos de seguridad) y en cambio otras (principalmente la clase política) despiertan tal rechazo. Voto porque “la tesis de Dani” sirva para abrir un debate sobre la necesaria y perentoria regeneración de las instituciones que suspenden en el índice de confianza de los ciudadanos. Sólo así el error de una indicación junto al temario de una oposición será una mera anécdota y no el temor al amaño de un proceso selectivo.

Felio José Bauzá Martorell

Profesor titular de Derecho Administrativo

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