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EDITORIAL

Salvador Illa huye sin dar explicaciones

martes 26 de enero de 2021, 08:58h

Nadie lamenta, más bien se celebra por todo lo alto, que Salvador Illa abandone el Ministerio de Sanidad, pues su gestión de la pandemia ha sido nefasta. Lo grave de su huida es que lo hace en el peor momento de la tercera ola y sin dar explicaciones. Sin comparecer ante la Comisión del Congreso, a pesar de que se había comprometido. No se ha atrevido a que la Oposición le partiera la cara con luz y taquígrafos. Ya está en plena campaña electoral y ese abucheo unánime del Hemiciclo perjudicaría su imagen de candidato.

Pero se va tarde y mal. Debería haber dimitido el mismo día que Pedro Sánchez le nombró candidato del PSC. Pero antes de dejar el cargo, estaba obligado a dar cuentas de su gestión de la pandemia en el Congreso de los Diputados.

En realidad, Salvador Illa no fue nombrado ministro de Sanidad por sus conocimientos ni por su experiencia. Pedro Sánchez solo le eligió para que se labrara una imagen en el Ejecutivo y luego volviera a la política catalana como su candidato a la Generalidad. Nadie pensó que el Ministerio de Sanidad, con las competencias transferidas a las Comunidades, se convertiría en el epicentro de la gran batalla política e institucional de la legislatura. Aunque tampoco podía imaginarse nadie que lo hiciera tan mal.

El presidente del Gobierno, sin embargo, ha mantenido su promesa y su estrategia. Primero, porque él mismo ha sido el responsable de los errores cometidos por Illa al obligarle a priorizar los interés partidistas a la gestión de la tragedia sanitaria. El negacionismo inicial del coronavirus y el pasotismo actual están dirigidos desde Moncloa. El ya ex ministro se ha limitado a cumplir órdenes. También mantiene Sánchez su candidatura la Generalidad porque, aunque parezca increíble, su imagen se ha hecho popular al comparecer a diario ante los medios de comunicación.

El legado que deja Salvador Illa no puede ser peor. En la primera ola, España se convirtió en el país con más muertos por cada cien mil habitantes. Y ahora, este fin de semana, la escalada de contagios ya es la más acusada de toda la pandemia. Llegó sin experiencia, ha fracasado sin paliativos en la gestión de la pandemia y se va sin dar explicaciones. Solo falta que salga elegido presidente de la Generalidad.

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