El candidato del PSC tendría que elegir entre la opción independentista de ERC y la constitucionalista de Ciudadanos.
La llegada de Salvador Illa a las elecciones catalanas, anunciada dos días antes de terminar el pasado año, ha tenido una repercusión directa en la intención de voto, según la última encuesta del CIS, que todo el mundo sabe que no es precisamente neutral, pero que sirve de referencia. El barómetro del socialista José Félix Tezanos refleja que el PSC lograría un muy buen resultando al conseguir entre 30 y 35 diputados. Se disputaría la victoria con ERC, que obtendría entre 31 y 33.
Como en toda carrera electoral, que ya se vive desde hace unas fechas pese al inicio oficial a las 00:00 horas de este viernes, la diferencia la marca alcanzar esa mitad más uno. Así, los 68 escaños que dan la mayoría quedan lejos del alcance de Illa, que se ve obligado a pactar toda vez que el tablero se llena de opciones. JxCat se situaría en tercera posición con entre 20 y 27 diputados y Cs caería de la primera a la cuarta plaza con entre 13 y 15.
Por detrás, En Comú Podem (9-12), la CUP (8-11), Vox (6-10) y el PPC (7). Difícil resulta poder hacer vaticinios electorales cuando este mismo barómetro destaca que un 50,7% del electorado no sabe o no contesta qué votará.
Pero si el ya famoso “efecto Illa” para los próximos comicios en Cataluña altera las cuentas de los independentistas, cada día más distanciados en sus posiciones, también es verdad que el propio candidato del PSC, siempre con un ojo en Moncloa por las repercusiones en los frágiles pactos del Gobierno central, se encuentra en una situación complicada, llena de pros y contras, a la hora de elegir (en el caso de que estuviera en esa tesitura) unos hipotéticos compañeros de pacto y de Gobierno.
Illa aspira a ser la primera fuerza política en Cataluña y, aunque no quiere ir por la senda independentista y pactar únicamente con En Comú-Podem, tampoco quiere irritar a ERC, clave para una mayoría parlamentaria en Cataluña y en el Congreso de los Diputados. Por ello, el candidato socialista ha afirmado ya que su idea sería entonces formar parte del Govern junto a ERC y los comunes.
Lógicamente, la clave estará en el número de escaños que consiga cada formación, pero si gana el PSC con amplio margen, todo apunta a que su objetivo es el tripartito y Podemos y su formación vinculada, aún con estrategias diferentes en Madrid y Barcelona, vería con buenos ojos esta opción.
Por su parte, ERC, que juega también un papel fundamental en todo el abanico de posibilidades, podría verse también en la posición incómoda de tener que elegir entre repetir Gobierno con JxCat, que tan malos resultados ha dado, o plantearse una coalición con el PSC de Illa y Sánchez. Esto restaría credibilidad a las intenciones separatistas de la formación republicana, pero al tiempo radicalizaría la política del PSOE en Cataluña.
La opción de Ciudadanos
Sin embargo, si el resultado es más ajustado y esto obliga a todas las formaciones independentistas a hacer piña, Illa podría verse obligado a sondear la posibilidad de un acuerdo con Ciudadanos que, como ya es sabido, molestaría a sus socios de Podemos.
Como fuere, la realidad es tozuda y la suma de PSC con En Comú-Podem quedaría muy lejos de esos 86 escaños, a 21 en el mejor de los casos. Sería insuficiente incluso con Ciudadanos, por lo que el apoyo de Vox y PP puede resultar determinante desde el lado constitucionalista. Esto ha hecho saltar las alarmas en los socios de izquierdas y es algo por lo que Podemos ya ha pedido explicaciones a Illa.
Con estos datos, veremos qué pasa el 14 de febrero, si finalmente se celebran este día, pero la aritmética puede llevar al candidato socialista a tener que elegir entre asociarse a un Gobierno con independentistas, con las consecuencias políticas que ello puede conllevar, o a uno constitucionalista y enfadar a ERC y a Podemos.
En definitiva, si Illa se vería entre la espada y la pared. Si opta por pactar con ERC, el PSOE tendrá muy difícil explicar en Madrid la deriva independentista que adquiere el partido y el Ejecutivo central. Podemos no sería un problema en este caso puesto que siempre se ha mostrado más cercano a la parte soberanista que a la constitucionalista. Y si pacta con Ciudadanos y quizá con VOX, el problema también lo tendrá con los republicanos.