www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CAÍDOS DEL CIELO

sábado 30 de enero de 2021, 17:53h
Hace unos años, Paloma Pedrero dedicó muchas semanas a recorrer la noche madrileña para conversar con los...

Google reprodujo íntegro este artículo, igual que algunas redes sociales. Fue además citado y comentado de forma copiosa. Lo publicamos a continuación. Su autor es Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidad.

Hace unos años, Paloma Pedrero dedicó muchas semanas a recorrer la noche madrileña para conversar con los indigentes que dormían al aire libre entre cartones y harapos. Contrató después a varios de ellos, les enseñó a interpretar y estrenó una obra teatral de vanguardia ciertamente insólita: Caídos del cielo, protagonizada por los propios sin techo.

He recordado estos días aquella comedia dramática al escuchar entrevistas con gente que, en medio de la pandemia y la gran nevada, no tenían otro techo para dormir que los copos de nieve y la indiferencia general. En la Constitución española de 1978, y en el Título I que especifica los derechos y deberes fundamentales, se lee: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Clama al cielo la situación de los sin techo, caídos del cielo entre la parsimonia, cuando no la indiferencia, de las autoridades nacionales, autonómicas y municipales para resolver este asunto que sangra.

Paloma Pedrero es uno de los nombres cimeros del teatro español escrito por mujeres. Ha estrenado una veintena de comedias de alta calidad, siempre en la vanguardia más exigente. Escribe desde la independencia, al margen de los tirones comerciales y de los comentarios de la crítica especializada. Sus obras se han representado en medio mundo. Paloma Pedrero hace, como Angélica Liddell, como la inolvidada Ana Diosdado, como María Velasco, como Ana Zamora, como Luisa Cunillé, como Lola Blasco, como Laila Ripoll, como María Folguera, como María Manuela Reina, como Anna Costa, como tantas otras, un teatro auténtico de intensa significación intelectual.

Buero Vallejo, en mi opinión el mejor dramaturgo español desde Calderón, me hablaba siempre de Paloma Pedrero con admirado respeto y acentuado interés. En Caídos del cielo, la gran escritora cumplió con uno de los fundamentos del teatro: poner un espejo delante de la sociedad y retratarla tal y como es. Muchos políticos, que gozan de sus cargos entre el lujo, la suntuosidad y el despilfarro, prefieren no distraer su atención ante el incumplimiento flagrante de la Constitución con los indigentes que duermen en la calle entre cartones y desprecios. Y desde el temor y el temblor, dedico un recuerdo a aquella jovencita que no había cumplido los 30 años y que murió congelada en una calle madrileña. Se quedó con los ojos abiertos ante el cielo raso.