MANIFESTACIÓN EN D.F.
México se pone como objetivo el fin de la violencia
lunes 01 de septiembre de 2008, 14:13h
En la noche del sábado, cientos de miles de mexicanos salieron a las calles y plazas del país para reclamar a los políticos seguridad, justicia y paz. La gente vestida de blanco se manifestó contra el aumento de la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos y robos en el país. De hecho, México vive una ola de violencia sin precedentes: en lo que va de este año, ya han muerto más de 3.000 personas, un número ya superior a todo el 2007. Como si fuera poco, la semana pasada, en la península del Yucatán fue hallada una docena de cadáveres decapitados.
La plaza del Zócalo de la Ciudad de México, corazón político y social del país, ha sido el epicentro de una manifestación que se pone como objetivo la reacción de las autoridades políticas nacionales. Los ciudadanos se mostraron unidos ante una situación desesperada más que preocupante, sobre todo si se tiene en cuenta que la tasa de delitos que se quedan impunitos está alrededor del 98%. El llamamiento a la marcha era abierto, aunque los políticos no eran “bienvenidos”: la gente llevaba carteles en que se invitaba la clase política mexicana a reaccionar, subrayando que “si no pueden derrotar al crimen, váyanse”.
De momento, los organizadores han conseguido reunirse con el presidente mexicano, Felipe Calderón, y le han entregado una serie de propuestas formuladas por un grupos de expertos sobre como luchar en contra de la violencia.
El pasado 21 de agosto, Calderón se reunió con los 31 gobernadores del país y con el jefe del Distrito Federal para suscribir un Acuerdo Nacional para la Seguridad. El plan para luchar contra la violencia consta de 75 medidas, contemplando la construcción de nuevas cárceles de máxima seguridad y una reforma de las leyes en materia de secuestros.
El “basta ya” contra la violencia del crimen organizado y la impunidad de los delincuentes demuestra que los mexicanos han llegado a un punto de desesperación: la gente espera en una nueva actitud de la clase política frente a un problema de extrema gravedad. Una nueva actitud que traspase las fronteras partidistas y llegue a un acuerdo general sobre como eliminar la violencia, la corrupción y la impunidad de la cotidianeidad mexicana. La gente debe poder volver a confiar en la ley y ver las Fuerzas de Seguridades no como cómplices de la criminalidad organizadas, sino como la organización prepuesta a la defensa de los ciudadanos y de sus intereses. Rabia e impotencia deben ser substituidas por confianza y gana de colaborar: la paciencia de los ciudadanos va acabándose, por eso el Gobierno debe actuar deprisa y de forma eficaz. México corre el riesgo en convertirse en un país sin leyes y donde el Estado de derecho sea sólo un fantasma del pasado.