www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Y DIGO YO

Si sobra una vacuna, ¿la tiramos?

Javier Cámara
x
javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 02 de febrero de 2021, 20:17h

No parece que estén las cosas como para ir tirando vacunas. La gente muere por un virus que no tiene piedad con las personas mayores y los sanitarios, especialmente, y si se puede evitar, ¿a alguien le parece mal que se haga todo lo posible para evitarlo?

Sé que suena demagógico. Nadie quiere que se deje de hacer todo lo posible para evitar que la gente muera por el coronavirus, como nadie quiere contaminar para destruir el planeta, ni matar ballenas hasta exterminarlas o permitir que miles de personas mueran al día de hambre. Por lo general, poner a las personas en tan trascendentes tesituras busca otro tipo de objetivos, normalmente ideológicos y políticos.

Insisto, sé que puede sonar a demagogia barata preguntar si a alguien le parece mal que se haga todo lo posible para evitar que mueran personas por la covid-19, pero entiendo que resulta más populista y electoralista apelar a la “ética progre” que denuncia la vacunación de personas que, en principio, no estaban en la lista simplemente porque son de la formación política que no les gusta o son “los jefes de algo”.

Decía este lunes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, que “en algunas situaciones es normal que se vacune a alguien que no sea del grupo: si llega el fin del día y sobran una o dos dosis de vacuna en un recipiente y no se puede guardar no las vamos a tirar, tenemos que ponérselas a alguien que esté por ahí, eso todo el mundo lo entiende”.

Excepto porque no todo el mundo lo entiende, estoy de acuerdo en todo lo demás, siempre y cuando ese “alguien que esté por ahí” sea “alguien” que lo necesite más por las características de su trabajo que “alguien” que no sale de su despacho o yo mismo, que estoy teletrabajando en mi casa sin tener contacto con grupos de riesgo.

Reitero mi afirmación inicial, no está la situación epidémica como para perder dosis de una vacuna que, además, no sobra y que, con más suerte de la que desde el Gobierno se vaticina, no me inocularán hasta bien pasado el verano porque, simplemente, no hay en la cantidad que a muchos nos gustaría.

Un par de ejemplos muy claros los podemos ver en una residencia de personas mayores o en un centro de salud. Una vez vacunados todos los residentes y todos los sanitarios (médicos, enfermeras y auxiliares), objetivo de la primera fase de vacunación, si sobran dosis porque se tuvo a bien utilizar (también porque las tenían) jeringuillas que aprovechaban todo el “producto” del vial, y teniendo en cuenta que una vez abiertos caducan en dos horas, lo razonable es que no se tire nada que pueda salvar vidas y hacer que las personas trabajen más seguras poniéndole la vacuna a gente que está también en ese entorno de riesgo, como puede ser el personal de limpieza, de cocina, el director de la residencia que está al pie de cañón con sus trabajadores, un celador o, incluso, el cura que habla, asiste e imparte los sacramentos a los ancianos que así se lo han solicitado.

Que quede bien claro, se trata de aprovechar el sobrante para no desperdiciarlo y de hacerlo con las personas que más -y antes- lo necesitan. El administrativo que solo se pelea con papeles, el político que solo se reúne con otros políticos, el alcalde que no tiene que exponerse al contagio más allá de lo que me expongo yo cuando voy a hacer la compra o utilizo el transporte público, que espere su turno, como lo hago yo.

Que siga quedando claro, se trata de no tirar “el culillo”, que decía el consejero de Sanidad andaluz, no de desviar viales enteros para vacunar a los que no les corresponde. Eso sí es reprobable ética y moralmente y, de momento, no se contemplan otras sanciones más que las malas críticas de la ciudadanía o las que cada partido político quiera imponer.

Espero que Simón, después de la falta de acierto que le está caracterizando en la gestión de la pandemia, no estuviera exculpando a los políticos que se han aprovechado de su estatus para vacunarse cuando no les tocaba. Sería una metedura de pata más del portavoz del Ministerio de Sanidad en la materia que, como estamos viendo, tampoco tendría consecuencias más allá de unos cuantos chistes en el Whatsapp. Somos así.

Javier Cámara

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(1)

+
1 comentarios